Un adolescente cuenta sus demonios convirtiéndolos en personajes.
El autor, luego de leer una cita de Henry Miller ("la mejor forma de superar a una mujer, es convirtiéndola en literatura") decidió seguir su consejo. En ese camino de desahogo surgían nuevas cosas de las que quería sus dudas sobre la existencia de un ser superior, su crítica a la política y nuevamente, su historia disfrazada de personajes. En la novela se puede notar la evolución del estilo literario, pues era una especie de diario en el que solo recurría cuando tenía ganas de hacerlo. Al final, esta novela es producto de cuatro años de desahogo, de un crecimiento personal que se refleja en el estilo mismo conforme avanzan los capítulos, es la historia de uno reflejado en varios personajes. Ahora solo quiere que alguien más lea su historia, comparta su dolor, alegrías, dudas y crecimiento.
Al final, el autor, ahora mayor de edad, está convencido que Henry Miller tenía razón, escribir te ayuda a superar, porque tienes el poder de brindarle tu propio final. Eso sí, el costo de ello es que nunca podrás olvidar a la causante del dolor, porque tomaste la decisión de inmortalizarla.
La historia empieza con la versión escolar del autor y termina de cerrar el círculo en su época universitaria. Acompáñalo en este viaje, entra en su laberinto personal y piérdete en su pequeño mundo.