"Nuestro aliento libertario no se nutre de triunfos o derrotas. Nuestra fuerza reside en las convicciones que nos mueven, en la transparencia con que actuamos y en el empeño que ponemos por transformar los sueños en realidad".
Aspirando a una Guatemala digna y justa, Yolanda Colom unió su destino a los más necesitados y luchó contra un regimen autoritario y corrupto y contra el sistema capitalista. De esta manera se une a la guerrilla guatemalteca, siendo el periodo comprendido entre los años 1973-78, los narrados en estas memorias.
"(...) no puede haber paz y desarrollo sin trabajo, educación, justicia y dignidad para todos".
Sin adornos nos cuenta la dureza de la vida en la selva de Ixcán y Petén, trabajando con las poblaciones indígenas en labores de formación y alfabetización. Haciendo especial hincapié en lograr la emancipación de las mujeres dentro de estas poblaciones, cuyo papel se limitaba a ser esclavas del hombre con el que se casaban, obligadas y vendidas por sus propias familias, a cambio de animales, tierra o comida. Muchas de estas mujeres no llegarán a ver dicha emancipación.
Las ganas puestas por el movimiento guerrillero para lograr una experiencia colectiva de lucha, se topan con un pueblo indígena sumido desde hace mucho tiempo en la pobreza y en la miseria.
"Las ideas y las costumbres de siglos, pesaban como su pobreza".
Y a su vez dentro del propio movimiento con muchos compañeros, hombres y mujeres, portadores de ideas opresivas hacia la propia mujer y su participación y papel en la guerrilla.
Para mí la vida de lucha y sacrificio que hace Yolanda Colom es completamente admirable.
" nos fuimos a la montaña para contribuir a que la población paupérrima rompiera su inmovilidad política y su fatalismo; para que luchara por su dignidad y felicidad otra vez".