"Pensamos que el sindicalismo puede y debe actuar en política en alguna medida; pero de ahí a que las organizaciones gremiales vivan politizadas y antepongan los intereses partidistas a los sociales, hay una gran distancia. Este vicio ha sido fomentado por gobiernos y políticos que buscaron el apoyo demagógico confundiendo a los trabajadores con los ciudadanos que son dos cosas bien distintas. Los empresarios también deben nuclearse en poderosas entidades, no para conquistar el poder sino para gravitar en la formación de las leyes. Para defender a la empresa libre habrá que obrar agresivamente". (Tomado de la Memoria de la Sociedad Rural Argentina correspondiente al ejercicio 1965-66, que incluye el momento en que se produjo el golpe militar que derrocó a Illia y colocó al General Onganía en la Presidencia de la Nación.)