Un dia que Zamna, guia de los itzaes, salio al campo en busca de plantas que enriquecieran su herbario, se hirio la mano con la espina de una planta desconocida. Deseoso de vengar a su amado principe, uno de sus servidores corto la espina causante del dano y, al golpearla furiosa y repetidamente contra una pena, la espina quebrantada en su dura piel, dejo escapar aquellas largas y blancas fibras. Se inicio asi, entre mito y realidad, la historia del henequen, la planta mexicana que ata las cosechas trigueras del mundo.