«En medio del campo donde plantábamos patatas, con el incesante gorjeo de las alondras de fondo, le pregunté qué lugar elegiría si de repente un genio se cruzase en su camino para hacer realidad el viaje de sus sueños. “El Polo Norte”, me respondió. Yo apenas tenía diez años. Debía rondar esa edad cuando, una noche de verano, delante de la puerta de casa, mi padre me señaló la presencia titilante de la estrella polar, que no duerme, que permanece fija en el cielo y sirve al navegante para no perder jamás el rumbo. Por su ochenta cumpleaños, le regalé un viaje a la Tierra de Baffin, más allá del círculo polar —en el Polo Norte. Estas páginas cuentan la parte visible».
Estética del Polo Norte es un diario de viaje, una filosofía del frío y una meditación sobre los males de la civilización. Onfray reflexiona sobre el espacio, la naturaleza pero también sobre la nostalgia. Un texto denso, lírico e inteligente donde el autor asume su filosofía objetiva y silenciosa.
Michel Onfray is a French philosopher. Born to a family of Norman farmers, he graduated with a Ph.D. in philosophy. He taught this subject to senior students at a technical high school in Caen between 1983 and 2002, before establishing what he and his supporters call the Université populaire de Caen, proclaiming its foundation on a free-of-charge basis, and the manifesto written by Onfray in 2004 (La communauté philosophique). However, the title 'Popular University' is misleading, although attractive, as this 'University' provides no services other than the occasional delivery of lectures - there is no register of students, no examination or assessment, and no diplomas. After all, 'ordinary' French University lectures are open to all, free of charge. Nor is the content of the Université populaire de Caen radical in French terms, it is in its way, a throwback to less democratic traditions of learning. Both in his writing and his lecturing, Onfray's approach is hierarchical, and elitist. He prefers to say though that his 'university' is committed to deliver high-level knowledge to the masses, as opposed to the more common approach of vulgarizing philosophic concepts through easy-to-read books such as "Philosophy for Well-being".
Onfray writes obscurely that there is no philosophy without psychoanalysis. Perhaps paradoxically, he proclaims himself as an adamant atheist (something more novel in France than elsewhere - indeed his book, 'Atheist Manifesto', was briefly in the 'bestsellers' list in France) and he considers religion to be indefensible. He instead regards himself as being part of the tradition of individualist anarchism, a tradition that he claims is at work throughout the entire history of philosophy and that he is seeking to revive amidst modern schools of philosophy that he feels are cynical and epicurean. His writings celebrate hedonism, reason and atheism.
He endorsed the French Revolutionary Communist League and its candidate for the French presidency, Olivier Besancenot in the 2002 election, although this is somewhat at odds with the libertarian socialism he advocates in his writings.[citation needed] In 2007, he endorsed José Bové - but eventually voted for Olivier Besancenot - , and conducted an interview with the future French President, who he declared was an 'ideological enemy' Nicolas Sarkozy for Philosophie Magazine.
Onfray himself attributes the birth of a philosophic communities such as the université populaire to the results of the French presidential election, 2002.
Cuando tenía diez años, Michel Onfray le pregunta a su padre, un agricultor que nunca ha salido de su Chambois natal, qué lugar elegiría si de repente un genio se cruzase en su camino para hacer realidad el viaje de sus sueños. “El Polo Norte”, le responde. Por su ochenta cumpleaños, Michel le regala un viaje más allá del círculo polar, la Tierra de Baffin. Este es el punto de partida de un librito sorprendente, a caballo entre ensayo, diario filosófico y cuaderno de viajes (ojo, no es narrativa, no es lectura ligerísima) en el que el autor va desgranando aspectos que tienen que ver con el tiempo (elemental, vivido, destruido) y su contraste con el del mundo occidental (la piedra, el frío, el espacio; la supervivencia, la repetición, el rito; la colonización, el sedentarismo, el nihilismo). Se desgrana, así, lo genuino del mundo inuit, lo salvaje, lo que queda de la esencia esquimal a pesar del desbrozo y la reelaboración (territorial, administrativa, económica, social) que ha supuesto la invasión capitalista americana y canadiense. Un viaje que invita a la lectura lenta, a la reflexión, a la introspección, con carga filosófica pero sin ser ininteligible. Mi madre, de 70 años, está afanada en la cocina preparando la comida para toda la semana (gazpacho, pasta, croquetas, arroz blanco, solomillo de cerdo con salsa cebolla y zanahoria…). He ido a preguntarle qué lugar elegiría si de repente un genio se cruzase en su camino para hacer realidad el viaje de sus sueños. Quizás un día os lo cuente en forma de “Estética de…”.
Antes de tenerlo pensé que era la historia del viaje de un hijo y su padre al Polo Norte, pero no podría haber estado más equivocada. Es, en efecto, la estética del Polo Norte vista por Onfray. Es el pensamiento del hombre ante el frío, la desolación, el aislamiento; es también un análisis de la pérdida de la cultura cuando un inuit se ve enfrentado a la televisión, a los turistas, al consumismo (sin tener dónde consumir), a los programas de gobierno, que en vez de protegerlos los convierten en prisioneros sin voz.
Es un libro corto pero que hay que leer lento. A veces traté de apurar el tranco pero naturalmente se frenó. Supongo que se lee como se camina en el polo: en silencio y de a un paso a la vez.
Una belleza total. Aquí se ve a un Onfray mucho más humano, en su relación más íntima con su padre, mientras realizan un viaje al Polo Norte. ¡Me encantó!
"Con la cabeza inclinada hacia adelante para evitar mancharse, Pauloosie sorbe el interior del ojo. Como cuando se comen caracoles, o se toma la sopa con cuidado de no quemarse: sonido de la degustación sibarita. Después la boca escupe algo sólido -¿la córnea?-. Termina de cortar el globo para sacar dostrozos iguales; primero se traga uno, luego el otro. Todos ríen, salvo los blancos, que contienen el aliento, con la impresión de haber asistido a una ceremonia ritual de la Grecia antigua: carne cruda, sanguinolenta, extraída de la bestia recién sacrificada, ingerida de pie, en el teatro primitivo de una naturaleza salvaje y ruda".
Como reseña bastan dos notas que escribí en mi celular mientras leía Estética del Polo Norte:
Se lee como se leería una propuesta escenográfica para Cosmos escrita por un poeta. Pero el poeta solo ha visto una estrella (la estrella polar) y en el paisaje desértico y pedregoso percibe la totalidad del universo.
Mientras leo el libro, pienso permanente y alternativamente en cinco amigas a las que quiero regalárselo (y en la amiga que me lo prestó). También pienso en lo afortunada que soy por tener amigas en quienes pensar mientras leo este libro (que es bello y es sublime).
Critica a la civilización occidental y al capitalismo de forma cruda con los Inuit como protagonistas. Te invita a reflexionar sobre temas que solemos dejar a un lado.
Un saggio sul tropismo dei popoli del Nord. Come il corpo e la mente possano adattarsi a temperature estreme ed a notti e giorni lunghissimi. L'uomo Inuit ( inuit significa umano), che a differenza dell'uomo occidentale, ricorre a coperture in materiale animale per confondersi e per difendersi dal freddo allo stesso modo degli animali. Da questo studio antropologico dei luoghi e costumi artici si può strutturare un estetica, un codice. Citando Marcel Mauss ed il tempo binario"Questa doppia verità eccita un Marcel Mauss che ha giustamente intuito come la formazione del diritto eschimese sia da mettere in relazione con la variazione bipolare delle stagioni. Uomo egoista e individualista d’estate, comunitario e generoso d’inverno. Ma anche un uomo di luce abituato a temperature relativamente clementi e un altro, lo stesso, soggetto ai rigori della notte perpetua, dunque del freddo. L’alternanza del giorno senza notte, e della notte senza giorno, crea un clima, fabbrica del freddo assoluto e freddo relativo, due realtà speculari che alimentano potentemente la visione inuit del mondo" e ricordando la distinzione di cotto delle civiltà evolute e del crudo delle civiltà primitive di Claude Lévi-Strauss si pone nella sua condizione di relativismo culturale. Un viaggio metafisico e fisico ove ogni prospettiva occidentalizzata viene capovolta.