En este libro la inocencia, la crueldad y el dolor conviven juntos en un solo cuerpo. Mariana Torres nos invita, con este sorprendente estreno, a adentrarnos en un mundo híbrido, donde los protagonistas de los cuentos son niños dolientes, que se mueven entre cajas, cascarones y algún que otro ataúd. ¿Cuánto queda de nosotros en estos niños que sienten?
La invitación es clara: leer y soltar, volver convertido en otra cosa. Si pudieran contarse serían treinta y cuatro relatos, escritos por una nueva voz. Corren de uno a otro de manera casi milimétrica, medidos para ir dibujando en la mente –o más bien en el cuerpo– del lector una emoción concreta, que no tiene un solo nombre. Y es que todo aquello que nos crece dentro puede crecer en forma de planta.
Mariana Torres es escritora (Brasil, 1981) y reside en Madrid. Forma parte de la lista Bogotá39-2017 y del proyecto CELA. Su primer libro, El cuerpo secreto, fue publicado por Páginas de Espuma en 2015. Es socia-fundadora de Escuela de Escritores, institución dedicada a la enseñanza de la escritura creativa desde hace 15 años.
La lista Bogotá39 (2017) es una iniciativa del Hay Festival para seleccionar, cada diez años, a los 39 escritores de ficción menores de 40 años de América Latina. En esta segunda edición el jurado estuvo compuesto en esta ocasión por Leila Guerriero, Carmen Bullosa y Darío Jaramillo.
Por su parte el proyecto CELA (Connecting European Literary Artists) se ha creado con la intención de que colaboren traductores de español, italiano, rumano, portugués y neerlandés con escritores jóvenes en esos mismos idiomas. Tiene una duración de dos años (2017-2019) y está coordinado por la institución holandesa Wintertuin.
El primer libro de Mariana Torres, un libro de relatos breves titulado El cuerpo secreto, fue publicado en Páginas de Espuma en 2015. Es directora del cortometraje Rascacielos, estrenado en marzo de 2010 en el Círculo de Bellas Artes y seleccionado en más de 40 festivales internacionales y premiado en Estados Unidos, Italia, Australia, Reino Unido y Eslovenia.
Ha estudiado escritura en el Taller de Escritura de Madrid, Guión en la ECAM y Químicas en la UAM. Socia-fundadora de Escuela de Escritores, imparte clases regularmente en sus cursos troncales y en el Máster de Narrativa.
Forma parte de la Asociación Europea de Programas de Escritura Creativa (EACWP), a través de la cual ha realizado intercambios de profesorado con otras escuelas (en la conferencia internacional sobre Escritura Creativa del Orivesi Collage of Arts en 2012, en las jornadas pedagógicas en París 2014 y en las jornadas pedagógicas en Turín en 2016), escrito artículos —el más reciente publicado en el número 65 de Writing for Education)— y organizado reuniones internacionales.
Ha publicado relatos en varias antologías, entre las que destacan Segunda parábola de los talentos (Gens Ediciones, 2011), Sólo Cuento IX (UNAM, 2017) y Nuevas voces de ficción latinoamericanas (Galaxia Gutemberg, 2018).
Los libros de relatos me encantan, los disfruto bastante y me sumergen en distintas historias con protagonistas diversos. En esta antología la mayoría hablan de niños y niñas. A muchos de ellxs les ocurren cosas realmente extrañas, otrxs superan temores y comparten recuerdos de la infancia. Hay relatos muy breves, casi microrrelatos, que a mí me han dejado totalmente descolocada. Quizás me han gustado más los extensos, precisamente porque los he comprendido mejor y me han transmitido mucho más que los breves. En general, es un libro particular, creo que es fundamental que gusten los libros de relatos y sobre todo los que son oscuros peculiares. No son de terror como tal, pero sí que son bastante claustrofóbicos y raros. Mis favoritos "El monstruo está despierto" y "Árbol monstruo niño árbol". Lo recomiendo para aquellas personas que ya estén habituadas con el género del relato. Quizás, para comenzar, puede resultar demasiado extraño. Eso sí, me encanta descubrir nuevas autoras.
Un conjunto de cuentos extraños. Están narrados con esa inocencia y esa crueldad de la que sólo son capaces los niños. A veces se sienten como sueños o juegos ominosos, otras veces dan la impresión de ser estampas, imágenes en las que nada pasa. Pero son imágenes llenas de huecos y, al mirarlos de cerca, todas esas cosas que parecen faltar cuentan historias profundas y a veces inasibles. Juega muy bien con lo que no se dice, con lo que se elige callar para que el lector rellene los huecos.
La pintura de Aron Wiesenfeld de la portada funciona muy bien y refuerza ese aire ominoso que recorre todo el libro.
Me da la sensación de que al ponerle 3 estrellas estoy siendo buena, pero es que no está del todo mal. Alrededor de la mitad de los cuentos giran entorno al terror y el horror, después los temas empiezan a variar y es un poco raro. Vaya, no es el fin del mundo pero como lectora no lo prefiero. La autora busca que todos los cuentos sean perturbadores y en muchos lo consigue pero en otros no. La mayoría de los cuentos tienen finales abiertos. En los de terror funcionan, pues aumenta la sensación de miedo, pero en lo personal siento que con los demás simplemente te da la sensación de que la autora no te está diciendo nada. Los cuentos son para niños, al parecer, así que el estilo es sencillo, aunque demasiado para mi gusto. Lo bueno es que gracias a eso se lee muy rápido.
*Algo que sí me gustó mucho fue la presencia de la infancia en todos los cuentos, si considero eso como tema central del libro, me convence más.
Se trata de una recopilación de relatos, algunos son simples escenas o imágenes, pero en todos está el factor común de la infancia y lo onírico. Me ha gustado mucho, creo que es ideal si te gusta la estética Tim Burton. Tiene relatos muy buenos, me he quedado especialmente con el del monstruo bajo la cama, el niño árbol, la piedra corazón, la cuerda floja…
No soy muy de leer libros de relatos, pero la experiencia me ha gustado. Creo que son buena idea para cuando tienes poquito tiempo al día para leer.
Este libro, en concreto, genera sensaciones de extrañeza, horror… La mayoría de relatos tienen algo inquietante y hay mucho subtexto, a veces hay que releerlos para apreciar detalles distintos cada vez. ¡Quién sabe si volveré a él en el futuro!
Como suele ocurrir en los libros de relatos, hay una gran irregularidad. Al menos, en mi gusto respecto a ellos.
En general me han gustado los más largos (aunque son todos breves), donde la autora me da tiempo a familiarizarme con el contexto, los personajes, la historia.
Por otro lado, la manera de narrar es buenísima. Hay un relato llamado FUEGO, sobre un caballo que me ha parecido de una belleza extraordinaria. Otros que me han gustado mucho son:
- Árbol monstruoso - El terrario - Todos los colores (maravilloso) - En la cuerda floja
Quería querer este libro; sin embargo, me dejo muy decepcionado. La mayoría de los cuentos se sienten incompletos y sin razón de existir. Son cuentos que no cuentan nada. Por el otro lado, la escritora tiene maravillosas y extrañas ideas que espero pueda desarrollar en otro libro. El elemento de un terror justo fuera de la vista del lector es omnipresente y esa es la mejor parte del libro.
El último cuento es muy bonito, lo releería varias veces incluso, y hay algunos relatos que logre entender. Pero la mayor parte del libro estuve perdida y no conectaba con los cuentos.☹️
"Yo estuve dos años encerrada tras cuatro bisagras a la espalda con tornillos de acero como cuatro barrotes de hierro. Prácticamente presa. Y durante un año dormí colgada con un saco de arena que tras la polea me tiraba del cuello, mientras unas correas marrones me ataban la cintura. Me lo dijeron a pocos días del viaje de fin de curso en tercero de BUP. Eso dijeron: Un corsé, de día y de noche, junto con un carcelero que me abriera y cerrara los tornillos cada noche y cada crepúsculo."