De entrada, lo primero que llama la atención es el empleo de la segunda persona del singular por parte de quién narra, ¿Quién habla? ¿Por qué?
Más adelante, conforme vamos comprendiendo la estructura de la novela que arranca con un preludio, la primera parte, un interludio, cuatro partes más, y cierra con su deludio, se nos descubre quién narra y comprendemos entonces sus giros lingüísticos, sus observaciones; un narrador muy cuidadoso pues nunca se repite. Esos dos elementos sumados, nos hablan mucho del autor de esta novela: estructura y cuidado de la ficción que cuenta.
Leí a Azpeitia por primera vez con "Nadie me mata", y desde ya, se descubre como un autor al que quieres volver. Hay una profunda preocupación por el acto narrativo, por proponer algo más que contar una historia, aunque, a final de cuentas muchos terminen reduciendo eso la escritura.
En la frontera que permiten la ambigüedad literaria, Hipnos es un paseo entre la realidad, el sueño, la ficción, lo imaginado, la locura y la cordura. Es decir, casi podría ser todo: novela realista, novela policiaca: novela a secas.
Me gusta el tono, y me fascinó el narrador, quien tiene unos guiños muy sutiles de perversidad, de sexualidad, un cierto aire malsano, morboso, que lo vuelve real, creíble.
También es muy rico el cruce entre psiquiatría, entre ideas que van desde la charlatenería con que algunos comprendemos la hipnosis, hasta la medicina que busca comprender la complejidad de la mente humana. También el juego entre lo que podemos ver como libre albedrío y el "destino" de las personas. Esto se torna más interesante cuando se nos muestra que uno de los personajes principales, juega con la idea del futuro como algo ya escrito.
Azpeitia es un autor súmamente interesante, atractivo, inteligente, sabe muy bien como dosificar las ideas de la novela en una narración que fácilmente atrapa al lector, tiene una dosis adecuada de historia, ideas, tesis, sin ser nunca condescendiente con su lector, ni un pedante esnob.
Sigamos leyéndolo más.