La selva y la lluvia cuenta, en una sucesión de diferentes personajes que principian en la selva chocoana y llegan hasta la Bogotá de las terribles horas del Bogotazo, una radiografía escueta y veraz de un momento crucial de la historia de Colombia, justo cuando se incuban todas las semillas de la violencia partidista del siglo XX.
Gran libro. Las selvas del Pacífico desde siempre han transmitido el valor a sus comunidades. La lucha por sobrevivir y la esperanza de un futuro que no llega, aún hoy, 80 años después.
«He sido…hemos sido un fracaso… Colombia entera hasta hoy había sido un fracaso frente a sus hijos… Si bien se le concedió la libertad al negro, eso había sido un espectro de la libertad parido sobre las mantillas de la ignorancia y la miseria… ¿En qué habíamos venido a parar hoy todos nosotros? Ni más ni menos que en la esclavitud moderna para el negro, para el indio, para las masas… Cada cual lleva en este país su boleta de encarcelación, su sentencia de muerte...»
«Ser revolucionario no es apenas ser un hombre de cojones. Hay que poseer cabeza que sepa para dónde va el agua al molino. El que ignorante peca ignorante se condena: eso me pasa a mí, digo, me pasó y no me volverá a pasar… Pero cuando salga de aquí, será otra cosa...»
«La selva y la lluvia», del escritor colombiano Arnoldo Palacios, cuestiona al lector, especialmente a los colombianos, acerca de la realidad nacional ya que el autor describió hace décadas al Chocó y a Bogotá, y en la actualidad poco ha cambiado.
Gracias a los protagonistas, Pedro José y Luis Aníbal, quién lee estas páginas conoce la dura realidad de los municipios chocoanos, el hambre, la pobreza, el analfabetismo, la explotación laboral, las pocas oportunidades y el deseo de la juventud de salir hacia otro lugar. Por otro lado, la capital en el contexto de antes, durante y después del 9 de abril, la profunda división entre liberales y conservadores y las huelgas de trabajadores en una ciudad profundamente clasista y desigual. Además, del origen de la guerrilla en el país.
Que se haya rescatado este libro décadas después de haber sido escrito es un regalo para los lectores, y a la vez, nos ayuda a preguntarnos acerca de nuestro pasado, presente y futuro como nación.
Lean a Arnoldo Palacios, no se van a arrepentir.
¡Recomendado!
¿Ya lo leyeron?, ¿les gustó?
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Me encantó la crítica social, pero la historia me aburrió. No empaticé casi con ningún personaje, solo con Pedro José, quien además fue casi borrado de la historia desde la mitad del libro. Me parece increíble que Arnoldo Palacios haya tenido la valentía de escribir algo así en su época, pero dejando de lado el tema de la política colombiana y lo disruptivo que fue publicarlo, no considero que sea una buena novela.
Simplemente maravilloso. La narrativa de Arnoldo Palacios en este libro es destacable, aunque leyéndolo es más que entendible porqué el libro no fue publicado antes en Colombia.
Nuestro racismo nos ha impedido disfrutar, leer y compartir la palabra afro como un aporte artístico y literario más de Colombia, que persevera en su mensaje y estilo a través de los años. Grande el maestro Palacios 🙌🏼
Es un libro diferente, interesante de leer. La novela inicia con Pedro José, un niño que vive en la selva pacífica que quiere aprender a leer. A medida que avanza la novela, la historia inicial se va difuminando y es difícil precisar quién es el protagonista, pues todos los personajes son protagonistas en algún punto, van apareciendo y desapareciendo en la historia y al final, todas las vidas se entrelazan y eso hace al libro más interesante.
No es tan fácil de leer, debe valorarse más como un documento social e histórico donde en sus páginas se evidencian desigualdades, el abandono estatal, racismo, migración de las periferias de Colombia al interior, el difícil acceso a la educación en las periferias del país, tensiones políticas y culturales en Colombia del siglo XX. Y es sorprendente como muchas de estas cosas, más de 50 años después, siguen igual...
El tinte político de la novela es muy marcado, se nota el discurso comunista del autor y la influencia de la URSS en su obra. El final no lo entendí, y solo por eso no le di todas las estrellas.
DATOS IMPORTANTES: 1- En muchas regiones rurales de Colombia, principalmente en zonas mineras y agrícolas de las periferias, a finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, no siempre se pagaba con dinero sino con bonos, vales, o en este caso, trozos de metal que solo servían dentro del territorio del patrón (Casi siempre extranjero). Esto pasó durante años, manteniendo a las poblaciones en una dependencia y violencia económica tremenda, los habitantes de estos territorios no podían ahorrar dinero real, creando una relación de dependencia absoluta a sus trabajos explotadores y mal pagos, todo esto hacía mucho más difícil el progreso, sumándole que el Estado no regulaba estas relaciones laborales absurdas.
2- En la novela aparece la Compañía Minera Chocó-Pacífico, una minera que explotó platino del río Condoto (y quizás algunos otros) durante décadas sin retribuir un peso a Colombia y mucho menos a los territorios del Pacífico. Entre 1916 y 1926, Colombia fue el principal explotador de platino del mundo, un mundo en el que el precio de los metales estaba disparado. Sin embargo, el país no recibió regalías por la extracción de este metal. Este libro forma parte de la historia sobre cómo los gringos robaron al Chocó y dejaron morir sus habitantes en las peores condiciones.
3- El libro muestra las dinámicas entre liberales y conservadores en las periferias del país. Muestra el contraste marcado entre los intereses políticos de los políticos oligárquicos y quienes vivían en la rutalidad.
Mi cita fav: "He sido... hemos sido un fracaso... Colombia entera hasta hoy había sido un fracaso frente a sus hijos... Si bien se le concedió la libertad al negro, eso había sido un espectro de la libertad parido sobre mantillas de la ignorancia y la miseria... ¿En qué habíamosk venido a parar hoy todos nosotros? Ni más ni menos que en la esclavitud moderla para el negro, para el indio, para las masas... Cada cual lleva en este país su boleta de encarcelación, su sentencia de muerte... ¡Ah!... Malditos godos..." página 220
Es un libro con un inicio interesante, pero al final se vuelve como una diatriba política. Es importante como registro histórico de la sensación del bogotazo en Colombia en la Periferia, pero creo que sacrificó la literatura al final para postular un pensamiento político.