La toma de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y luego la de la rectoría de la misma casa de estudios, en 2009, se transformó en una verdadera obsesión para el destacado historiador Alfredo Jocelyn-Holt. Su proyecto inicial de realizar un ensayo sobre el trasfondo de estos hechos terminó por convertirse en este libro, que le tomó cinco años de intensa investigación. En este lapso la educación, y particularmente la educación superior, han sido y son uno de los temas más álgidos de la política nacional. Por ello, este estudio de tono coloquial, pero absolutamente riguroso, se transformó en una obra profusamente documentada, que contextualiza los intereses personales de los protagonistas de estos hechos y una denuncia de lo que Jocelyn-Holt considera si no el inicio, un claro ejemplo de las fuerzas políticas que se mueven tras las manifestaciones estudiantiles como las de 2011. Un texto que analiza tanto a la Universidad de Chile, como la situación de las universidades privadas y de las universidades en el extranjero.
Un libro que utiliza la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile para poner en perspectiva la realidad actual de la educación superior en Chile, haciendo una buena crítica a la ideología imperante en la materia, y además, entregando su visión de lo que debe ser una verdadera universidad, en comparación a lo que es actualmente.
Doloroso. Brillante crónica de Alfredo Jocelyn - Holt que a partir de la toma de la escuela de derecho de la Universidad de Chile revela la destrucción institucional de la universidad más importante del país y de todo el sistema de educación superior en su conjunto.
La escuela toma pretende narrar la historia de la Facultad de Derecho en un contexto de agitación política y social, pero el resultado es un relato profundamente parcializado que difícilmente logra trascender las perspectivas personales del autor. Alfredo J-H utiliza la obra para desarrollar una narrativa cargada de intereses propios y obsesiones que restan objetividad y profundidad al texto.
El enfoque parece centrarse más en los conflictos y tensiones personales del autor con sus exayudantes —algunos de ellos convertidos en figuras políticas— que en ofrecer un análisis equilibrado o sustantivo de los hechos. Esto convierte al libro en un ejercicio más personal que académico, dificultando su lectura como un relato histórico confiable.
Aunque el tema tiene potencial, la falta de distancia crítica y el tono subjetivo desmerecen la oportunidad de ofrecer una visión más enriquecedora y significativa sobre la evolución de esta institución y su relevancia en el contexto social y político.
En definitiva, La escuela toma se siente como un texto atrapado en sus propios intereses, dejando al lector con una sensación de superficialidad y poca aportación real. Una puntuación de 2/5 refleja estas limitaciones.
Un libro que, aunque fue escrito hace años, envejece bien. El estilo deslenguado pero al mismo tiempo sofisticado, hacen de su lectura un verdadero goce. Por supuesto tiene su sesgo, y habrá que leer a otros autores para tener otro punto de vista; sin embargo, y a la luz de cómo hoy nos gobiernan, ayuda a entender el movimiento estudiantil y la génesis del Frente Amplio; también el rol de la Universidad y su actual decadencia.
Interesante reflexión sobre la búsqueda y toma del poder y el rol de la las Universidades tras los acontecimientos ocurridos durante y posterior a una toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.