De este libro pude sacar varias conclusiones de esos idiotas que han pasado por nuestro continente latinoamericano:
Creen que la riqueza existe de la nada y debe ser robada y repartida, pero jamás promueven la creación de riqueza ni tampoco se permiten crear las condiciones necesarias en el país que gobiernan para que haya oportunidades de crecimiento económico. ¿Su solución a la inflación? El control de precios, asfixiar al comerciante y subir impuestos.
Solo la casta gobernante puede vivir bien, el pueblo debe vivir en igualdad… igualdad de miseria y hambre.
Crean su propia monarquía de Estado, pues se reparten los puestos políticos y demás instituciones públicas, entre familiares y amigos mientras sus seguidores no los cuestionan si no que los vitorean, porque según ellos, quienes merecen el cargo son los descendientes directos de su máximo líder.
Otra premisa de estos idiotas es: No te atrevas a tener pensamiento crítico y cuestionar, porque si dudas, cuestionas o protestas estas traicionando y pagarás las consecuencias.
Me llamo mucho la atención de los términos que los autores introducen en este libro: izquierda carnívora e izquierda vegetariana. Los carnívoros son los comunistas rancios marxistas-leninistas y los vegetarianos son menos rancios. Y hablan de la tercera vía, que es una izquierda disfrazada de “ligera”.
Se describen ciertos personajes: Correa, Evo, Ortega, Kirchner, pero específicamente, por ser venezolano, el que leí con más detenimiento fue a Chávez, el típico caudillo de manual que obtuvo el poder absoluto a punta de mentiras, corrupción, represión extrema, clientelismo político y cuanta mala maña pueda usted imaginarse, llegando a tal punto que expropió empresas, tierras, locales comerciales, llevando así a la población civil a la pobreza extrema y a un paupérrimo sistema de vida, mientras que él y su familia se enriquecieron con los recursos del Estado.
Son muchas cosas que se pueden leer y aprender en este libro, sobre todo para personas como yo, que no somos expertos en la materia, pero hemos vivido en carne propia las consecuencias de estos nefastos sistemas de gobierno creadas por ideologías desastrosas.
Algo que me ha dejado reflexionando es el papel que jugó Fidel Castro en toda desgracia política en el continente, que aun y cuando es totalmente visible la calamidad en que este sujeto hundió al pueblo cubano, hay idiotas que lo admiran, lo ven como un ejemplo a seguir, y por supuesto, niegan la existencia de una dictadura, porque claro, la culpa es de otros. Usan el antiamericanismo.
Continuamos la lectura con el libro: "ültimas noticias del nuevo idiota Iberoamericano"