Los demonios del Edén cumple en 2015 su décimo aniversario.
Un libro que presenta la cadena que comienza con el abuso sexual infantil, la explotación sexual, el turismo sexual con menores, el comercio sexual con hombres de poder, la protección tanto policíaca como política de los pederastas, la pornografía, el lavado de dinero y el tráfico de influencias. Todo englobado en una poderosa y peligrosa red mundial de crimen organizado.
En 2005 Lydia Cacho sometió a juicio de la opinión pública el famoso caso de Jean Succar Kuri, un hotelero de origen libanés, residente norteamericano, que cometía abuso sexual de menores en Cancún y era protegido tanto por autoridades locales como por políticos de gran envergadura, que incluso participaban del delito de corrupción de menores.
Protegidos de las autoridades en un Refugio para Víctimas del delito de una ONG en Cancún, los menores denunciaron los hechos que, contra toda predicción,probaron los delitos ante la Procuraduría General de Justicia. Gracias a su valiente testimonio, Succar Kuri fue arrestado en Arizona. Actualmente su juicio continúa pendiente.
Intelectuales mexicanos opinan sobre Los demonios del Edén:
"Hay libros que cambian la historia de un país. Éste es uno de ellos. Los demonios del Edén impidió que una abusiva trama de corrupción quedara impune. Ejemplo de valentía y pasión por la verdad, confirma la fuerza y la dignidad del oficio periodístico. Hay personas que son héroes. Lydia Cacho es una de ellas." -Juan Villoro, escritor-
"Este libro destapa una de las tramas de la complicidad ilegal entre la trata de personas y el poder político en México y, al mismo tiempo, hace de su autora una de las periodistas más creíbles, valientes, y reconocidas de su historia reciente." -Fabrizio Mejía Madrid, escritor-
"La autora de Los demonios del Edén ha sido elevada al nivel de símbolo por los mexicanos que no están dispuestos a seguir callados ante los abusos y crímenes perpetrados al cobijo del poder. Lydia, que defiende a capa y espada la dignidad de niños y mujeres, logró conjugar la solidaridad del gremio periodístico. Es mujer de una pieza." -Elena Poniatowska, escritora-
"Libro atroz, valiente, incisivo, Los demonios del Edén de Lydia Cacho es una de las pruebas fundamentales de las perversiones y complicidades que en México hay entre el poder político, el poder económico y las redes de prostitución y pornografía infantil. Después de él y de los sufrimientos que su autora pasó para escribirlo, ese mundo aterrador no puede ser ya el mismo: hay alguien que lo mira con una luz implacable. Con la fuerza y el valor de Lydia Cacho, el Edén de la infancia encontró en México a su más pura y hermosa centinela." -Javier Sicilia, poeta-
Lydia Cacho was born in Mexico City in 1963 to a French mother and a Mexican father. She settled in Cancún, Mexico in 1985, where she began working at the newspaper Novedades de Cancún. Cacho speaks Spanish, French, Portuguese and English.
She is an award-winning Mexican journalist, author, feminist, and human rights activist who has published hundreds of news articles, a poetry book, a novel, collections of essays on human rights and other nonfiction works. She has made it her life’s work to investigate sexual slavery. For her work she has been kidnapped, raped, tortured and been the target of death threats.
A fearless and courageous defender of the rights of women and children in Mexico, Cacho routinely risks her life to shelter women from abuse and challenge powerful government and business leaders who profit from child prostitution and pornography. Cacho is the founder of Ciam Cancún, a shelter for battered women and children. Her work with women and children in Mexico has been extremely effective in terms of rescue and rehabilitation of the countless individuals who seek assistance from the shelter.
She was the first woman to bring a case before Mexico’s Supreme Court following her imprisonment on defamation charges after the publication of her book, Demons of Eden, in which she investigates child sexual abuse and pedophilia rings. Amnesty International has recognised her work.
Se me ocurren muchas cosas para decir sobre este libro. La primera: TODOS deberían leerlo. Cacho nos habla de delitos atroces e increíbles hacia la infancia. Los testimonios son insoportables de seguir, me dañaron permanentemente. Es una obra que me llenó de odio y de coraje, para finalizar con ganas de hacer de México un mejor país, para todos. Admiro muchísimo a Lydia Cacho y le agradezco por luchar con la verdad.
Brutal, devastador y sumamente doloroso. El turismo sexual de niños en Cancún y en México es una historia vergonzosa, atroz y desmoralizante para mí como Mexicana. Despierta en mi profundos sentimientos de frustración, rabia y tristeza, sobre todo porque la corrupción esta profundamente podrida y arraigada en las autoridades, en los políticos y en la clase empresarial que no solo encubren este tipo de delitos, si no que participan en ellas y se enriquecen a costa del dolor de los más inocentes; espero de corazón ardan en el infierno, que no haya paz para los pedofilos y sus cómplice. Brutal, devastating and extremely painful. Child sex tourism in Cancun and Mexico is a shameful, appalling and demoralizing story for me as a Mexican. It awakens in me deep feelings of frustration, anger and sadness, especially since corruption is deeply rotten and rooted in the authorities, in politicians and in the business class that not only cover up this type of crime, but also participate in it and they enrich themselves at the expense of the pain of the most innocent; I sincerely hope they burn in hell, that there is no peace for pedophiles and their accomplices.
El tema de este libro aborda una realidad desgarradora mediante el caso del pederasta Succar. Aunque Lydia Cacho expone pruebas y testimonios sustentables de los actos delictivos que cometió Succar en el 2005, considero de que por momentos (si no es que la mayoria) Lydia se aleja del verdadero periodismo objetivo, expresando a mi parecer muchos juicios personales, dandole otro giro al reportaje. Fuera de eso, me parece que Lydia consiguio una conclusion que me hizo reflexionar y darme cuenta de cuan importante es el estar enterado de este tipo de sucesos que repercuten diariamente en la actualidad y afectan sobretodo a niños inocentes. Este libro nos habla de no ser indiferentes ante estos hechos y mucho menos serlo ante la impunidad de las autoridades que nos rigen. Recomiendo este libro, pero me hubiera gustado que Lydia se mantuviera un poco mas imparcial.
Siento que al final la autora se ha ido un poco por las nubes; así como que su investigación es, por momentos, menos objetiva de lo que esperaba. pero aun así leer este libro me ha causado mucha impresión.
Quiero decir, no es un secreto que siempre van a existir hombres que sientan que por tener dinero/poder pueden hacer lo que quieran, pero leer hasta qué punto son capaces de llegar por ello, me ha revuelto el estómago.
Me siento terriblemente mal por todas las víctimas que han pasado por algo similar. Y me siento furiosa por todos esos criminales y pederastas que siguen sin ningún castigo hasta hoy en día.
Es fundamental que TODOS leamos este libro, un libro que no escatima en detalles de las personas e instituciones gubernamentales que encubren toda esta red donde niños inocentes son las grandes víctimas. Sin duda es un ejemplo de valentía y pasión por esclarecer la verdad y nos reafirma la dignidad del periodismo.
El trabajo periodístico que Lydia hace en este libro es sin duda increíble, no le importa que su vida esté en peligro, solo lo que a ella le importa es terminar con este mal que sufrimos en el mundo. A veces decimos que en la historia no existen los héroes o villanos, pero son este tipo de libros que nos demuestran los contrario, Lydia es una de esas heroínas.
El libro por su contenido me pareció imperdible, porque desarrolla una situación que lamentablemente es la vida diaria de muchos niños. En cuanto a la manera en que está escrito, me pareció poco orgánico, o sea, no es difícil de seguir el paso pero a mí parecer son muchas ideas que no acaban por ligarse, sobretodo al final, creo que hace un salto muy grande entre temas y no acaba de sentirse fluido, por eso creo que muchos dicen que "perdió objetividad".
Un trabajo muy difícil de digerir. Un parteaguas para la lucha contra la trata, abuso y material ilícito. Pero aún hay mucho trabajo por hacer, pero Lydia empujó este avance single-handedly para todas las niñas y niños de México.
Que fuerte libro, de verdad no puedo creer que existan personas así en el mundo que dañen a otras de esta manera, especialmente niñas y niños de 3-5 años. TIPO NETA???? No tienen maldad ni idea de lo que están viviendo. QUE HORROR. 3
Tengo la esperanza que algún día la ley en México realmente proteja y ayude a todas las víctimas de este tipo de casos, es lamentable como las hacen pasar por todo un proceso doloroso y hasta humillante declarando y contando sus historias para que al final “no se junten pruebas suficientes” (aunque si las haya y de más) y la persona responsable no tenga ninguna sanción únicamente porque es alguien “pesado” en el estado/país.
Gracias al universo que también existen personas buenas que exigen justicia y no descansan hasta que toda persona responsable pague por sus delitos. Larga vida Lydia Cacho.
En nuestra cultura es normal glorificar la violencia sexual; se romantiza la misoginia y el machismo en la literatura, en el cine, en la música, etcétera. Sin embargo, no siempre nos atrevemos a voltear a ver o a aceptar las consecuencias.
Hablar de la trata de personas con fines de explotación comercial, por ejemplo, se considera un tema tabú incluso al día de hoy, quizá porque resulta incomodo o porque pensamos que son casos aislados muy alejados de nuestra realidad. Otros fenómenos observables, producto de una cultura sexista, son la cosificación, la revictimización y la violencia sistemática en contra de las víctimas de los delitos sexuales. Así, cuando una mujer es agredida, lo más común es culparla por vestir de tal forma o estar en tal lugar, sola, a altas horas de la noche, y no voltear a ver el verdadero problema: sus agresores.
En este libro podemos conocer un caso en donde todas estas consecuencias, aunadas a la corrupción y a la ineficacia de las autoridades entretejen uno de las capítulos más indignantes en la historia de nuestro país. Hablamos del caso Succar Kuri y su red de explotación sexual infantil y pornografía infantil. Un caso en el que todo un país, influido por el enfoque sexista de los medios de comunicación, terminó culpando a las víctimas.
Afortunadamente, existe buen periodismo, y este libro es ejemplo de ello, pues es una investigación que llega hasta la raíz de este problema, que explica la complejidad de una red que es más profunda de lo se puede creer y que, además, expone los nombres de empresarios y políticos mexicanos que inexplicablemente siguen impunes al día de hoy y en cargos federales y/o estatales.
Considero que es, en definitiva, uno de los libros que todos en México y América Latina deberíamos de leer, con el fin de entender que vivimos en una actualidad plagada de violencia y encaminarnos a una conciencia colectiva que se enfoque en procurar el bien de todas las niñas y niños, además de borrar la estigmatización y la revictimización que se construye sistemáticamente en contra de todas las personas víctimas de estas redes de explotación sexual.
Es la primera vez que leo un libro de este estilo y la verdad me dejo con muchos sentimientos, por un lado me dejo triste, llena de coraje y frustrada por todo lo que estxs niñxs tuvieron que pasar por años y que hasta cierto punto veían imposible que se hiciera justicia (no los culpo en este país las personas con poder casi nunca pagan por sus acciones), y por otro lado me dejo preocupada de todos los casos como estes que nunca salen a la luz, por todos esos niñxs que terminan siendo silenciados por sus abusadores y por todos los casos que no llega a hacer justicia.
Espero que llegue el día en el que se les crea a las víctimas primero.
Como dijo Carmen Aristegui: "Los demonios del Edén marcó un hito en la forma en que vemos y hablamos de la explotación sexual de niñas, niños y jóvenes en México y Latinoamérica, es prueba fiel de la pertinencia social y el efecto positivo que puede tener el buen periodismo".
Un libro obligado para mexicanas y mexicanos, es necesario leer sobre lo mucho que México le debe a los infantes.
Una lectura que concientiza sobre algo que se intenta ocultar en la actualidad, es una realidad cruda, una narración muy fuerte que si eres sobreviviente de ASI como mi caso te tomará tiempo poder digerirla, pero admirable el trabajo hecho por Lydia
La autora muestra cómo la impunidad en México se desarrolla a partir del caso de Emma y como la sociedad global está acostumbrada a la explotación sexual. Expone que los abusadores se atienen a una “legalidad”; ya que éstos consideran que realizan un intercambio material o un supuesto beneficio económico para la víctima a cambio de lucrar con su cuerpo.
El tema de la re victimización de las denunciantes en los procesos judiciales se explora desde una mirada crítica y feminista. El tema es relevante y cuestionable todavía.
es una lectura brutal porque el tema es fuertísimo, y más aun el pensar que alcanzar “… un mundo en que las niñas y los niños no sean objetos sino sujetos con derecho a una vida libre, saludable y feliz..” es considerado una utopía frente a un sistema tan complejo que sigue permitiendo y protegiendo a los agresores a actuar con libertad e impunidad.
Absoluta admiración a Lydia Cacho y todas las periodistas que se juegan la vida en México exhibiendo redes de crimen y corrupción y la estrecha colaboración entre la clase política y el crimen organizado.
Lectura obligatoria, no por su buena prosa ni por su historia. Sino por el impacto y la toma de conciencia de un tema al cual rehuímos: la pornografía y violaciones infantiles. Leer cada una de las confesiones de las víctimas me ha dado náuseas y peor cuerpo te deja saber que las autoridades no se esfuerzan para frenar este fenómeno. Quien tenga fe en la sociedad es porque aún no se ha cuestionado este tema.
Un libro interesante que explica el caso Succar de manera amena y con detalles para los que no estamos enterados de quienes fueron los involucrados. Asimismo me gusto que no solo expone lo ocurrido sino que da explicaciones fundamentadas sobre la pornografia y los temas que la influyen.
Es un libro que nos demuestra una cruda realidad. Relata parte de la investigación que realizó Lydia Cacho pero lo más difícil de leer son los relatos de las víctimas. Requiere asimilar cada testimonio. Si decide leerlo le aviso que sentirá tanto asco al punto de vomitar, va a llorar y se enojara muchísimo. Sentirá una impotencia enorme, solo recuerde" existe más gente buena que mala en el mundo". ( Palabras de Lydia Cacho).