Después de treinta y cuatro años de publicada por primera vez, esta cuarta edición de La isla mágica, obra cumbre de Rogelio Sinán, constituye un reto para las nuevas generaciones de lectores del mundo hispánico. Novela barroca y costumbrista, profana e hiperbólica, caricaturesca y dramática, los variados recursos narrativos que con mano maestra la construyen, propician la paulatina aparición de espacios de artificio en que cobran realidad de mar y playa e interactúan pintorescos personajes. Una obra maestra de las letras panameñas.
Nunca entenderé por qué la mayoría de los panameños no conocen a Chompipe Durgel, bendición para algunos y desgracia de la mayoría. La Isla Mágica pertenece a la nueva novela latinoamericana. No caben comparaciones con lo que logró Sinán en este libro. Existe una combinación entre Realismo Mágico e historia panameña. Un libro que es necesario leer con un diccionario al lado. Modestia aparte, a pesar de tener un léxico amplio, con el primer decálogo me perdí con ciertos conceptos y el uso de palabras en latín. Existe una influencia con el Decameron de Boccacio y aquí tienes la facilidad de empezar por cualquier decálogo. No se cuántos años habrá tomado Rogelio Sinán para escribir y perfeccionar su obra y hay quienes indican que se tomó 20 años. Gracioso que su personaje principal no es el clásico principe azul con sus respectivos azules ojos si no un hombre panameño de la costa Pacífica con incontrolables taras psicopáticas. Lo recomiendo y me atrevo a indicar que es la más magna obra de Panamá.
Leer a Sinán es un reto. La Isla Mágica está llena de simbolismos, pasiones, engaños, humanidad. Un espejo de la sociedad panameña en los años de la construcción del canal interoceánico. En el período en el que la Isla de las Flores a otrora refugio de el pintor Paul Gaugin, era un sitio que atraía visitante de todos los estratos sociales. Sinan nos presenta la vida de mortales que giran en torno a la fe católica, a los preceptos y a las normas sociales, pero que ceden a su naturaleza humana, a los instintos. En sus páginas vemos como el autor hace uso de hechos históricos y sucesos del acontecer (que hoy son parte de la historia mundial y nacional) en el contexto de la Isla. No cabe duda que su capacidad de introducir al lector en su mundo, involucrarlo en las andanzas de cada personaje ( escogidos magistralmente para que la trama sea intrincada y confusa, para luego dar respuestas a esos momentos en que nos perdemos en ella). Leer a Sinan implica tener al lado un diccionario del Español de Panamá y un diccionario de español universal. Hombre de letras. En mi caso particular leer la novela, fue recordar palabras en desuso, esas que utilizaban mis abuelos, coetáneos con el escritor y mi madre lectora ávida y promotora en las aulas de clase de la literatura panameña. Imaginarme y responder a interrogantes que tenía.
Sin lugar a dudas es el padre de la literatura panameña, desconocido por muchos en América Latina. Nuestro mejor referente de las letras istmeñas.
La isla Mágica de Rogelio Sinán, es una novela con realismo mágico entorno a la vida y habitantes de una isla, ubicada en Panamá. Está compuesta por 10 decálogos que contiene 10 capítulos cada uno, logrando los increíbles 100 capítulos que tiene la obra.
Es una mezcal de critica social, reflexión y sacarsmo narrado de una forma excepcional. Sus temas pasan por las costumbres pueblerinas panameñas, las creencias religiosas, la educación limitada y la sobrevivencia. Es una obra cargada de erotismo. Y un poco de sexismo, muy acorde a la época en la que se desarrolla.
Todos sus personajes fueron interesantes y alejados de clichés, algo que me encanta en las historias. Verás muchas tramas difíciles de predecir, pero fácil de engancharse.
Una historia, que ha sido obviada por las escuelas, y que debería estar mas al alcance de todos.