"La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad."
Para escribir esta reseña, decidí hacer el esfuerzo de dejar por un momento de lado las supuestamente infundadas y también confirmadísimas sospechas de las evidentes inclinaciones pedófilas de Charles Lutwidge Dodgson, mundialmente conocido como Lewis Carroll.
Mucho se ha investigado acerca de este matemático extremadamente tímido e introvertido, quien, además de los números y de la literatura hacía de la fotografía a niñas desnudas y de su correspondencia con ellas una afición diaria.
Su "musa" de carne y hueso para crear a la Alicia ficcional se llamó Alice Liddell y fue con ella y sus tres hermanas, más la compañía del reverendo Robinson Dickworth, con quienes salió a remar en un bote en una calurosísima tarde del 4 de julio de 1862.
Al reparo del tremendo sol, Alicia le pidió que les contara un cuento. Carroll llamó a este suceso "la dorada tarde".
Carroll comenzó a idear, mientras narraba la historia que bosquejó en papel y que se conoció posteriormente como "Las aventuras subterráneas de Alicia" y luego terminó teniendo el título que todos conocemos.
Su afición a rodearse sólo de niñas, puesto que los niños no le interesaban ("Soy selectivo. Esa raza no me interesa" supo decir una vez sobre ellos) le dio la posibilidad de publicar la famosa novela en 1865 y su continuación, años más tarde. En 1871 publicaría "A través del espejo".
Un tiempo antes de la publicación de "Alicia en el país de las maravillas", los padres de Alicia Liddell decidieron cortar toda relación y comunicación con Carroll, algo que quedó en el misterio, pero que podemos imaginar a qué puede haberse atribuido.
Carroll siguió en contacto epistolar con Alice cuando esta se casó. El volumen que leí posee algunas de las cartas que en su momento le enviara a Alice pero ya con su apellido de casada: Hargreaves.
Pero para no recargar las tintas sobre esta condición de Carroll y desvirtuar el motivo de mi reseña, voy a orientarla hacia lo que creo es más sustancioso para mí: lo literario.
Se considera a Carroll un pionero que influenció a otros grandes autores que diera la literatura a partir de lo que generó en ella con su invención lingüística: el nonsense o "sinsentido", como se conoce a este peculiar estilo narrativo.
A medida que uno va leyendo "Alicia en el país de las maravillas" descubre la inventiva de Carroll para crear escenas que salen de lo común o explicable, algo completamente novedoso en esos años.
Puedo asegurar que, tomando lo mejor de los cuentos de hadas de los hermanos Grimm o de Andersen y redefiniendo el concepto del cuento fantástico, creó un estilo propio y esto lo volcó en la primer novela, potenciándolo con creces en "A través del espejo".
No estamos leyendo simples fábulas de animales que hablan. En ambas novelas, los animales también hablan, pero Carroll los rodea de un argumento más sustentable.
Este original autor también fue precursor de autores como Franz Kafka en lo que al absurdo y el manejo del entorno onírico atañe, ya que la constante sucesión de escenas inconexas, propias del sueño (ambas novelas son el relato de sendos sueños de Alicia) aportan la trama de lo que a esta niña le sucede en ese mundo sin reglas.
Ese quiebre de la realidad es justamente para Carroll una manera de explicar que Alicia pasa de la estructurada y rígida educación propia de la sociedad victoriana a un mundo sin ninguna lógica, donde todo es posible y esa experimentación ficcional de Alicia fue también un desafío para los lectores de su época, muy especialmente para los niños, quienes tienen su particular visión que contrasta naturalmente con la realidad o la cotidianeidad de los adultos. El resultado es una novela de aventuras tan original que sorprendió gratamente a todo el mundo.
Años después, Carroll descubriría que ya pasados varios años de la edición de "A través del espejo", ambas novelas habían vendido más de 120.000 ejemplares cada uno. Una cifra astronómica e impensada si pensamos que estamos hablando del siglo XIX.
Las dos novelas de Alicia son también anticipatorias de la obra de otro gran autor que daría el siglo XX, ya que el nonsense no solamente es literario sino también, como dije, lingüístico.
La creación carrolliana de las "palabras maletín" (unión de dos vocablos para crear un neologismo con nueva significación) como el autor las definía anticiparía a las narrativa más arriesgada que se conoció el siglo siguiente: la de James Joyce, con su "Ulises" y de manera más marcada en el "Finnegans Wake", dado que ambos libros rebosan de términos irreales, conjunciones de vocablos y especialmente neologismos creados como a imagen y semejanza de lo que Carroll hace en el largo poema "La caza del Snark", incluido también en este volumen que acabo de releer.
De esta forma, la experimentación del lenguaje en la que James Joyce utilizara en sus novela se desprende casi a modo de homenaje de las creaciones de Lewis Carroll para el nonsense de sus novelas. Podría ir más allá y decir que estas dos novelas también, de alguna manera son una especie de proto surrealismo. Los puntos en común son varios, de la misma manera que la relación con el absurdo kafkiano como marcara previamente y hasta ciertas conexiones con el de Samuel Beckett.
Alicia, a mi entender, también tiene algunas similitudes con "Don Quijote de la Mancha", porque cuando leemos "A través del espejo", notamos que la novela es una sucesión de un sueño tras otro, de desapariciones y situaciones inconexas, casi sin pausa y estos (si sumamos al del país de las maravillas) remiten a las visiones de locura de Don Quijote.
Esas mismas visiones se transforman en la novela de Cervantes en aventuras propias de un entorno carrolliano con animales y criaturas fantásticas que hablan e interactúan con personajes humanos.
"A través del Espejo" es mucho más onírica que "Alicia en el país de las maravillas", posee aún más neologismos que su predecesora, (con sólo leer el poema "Jabberwocky" antes del primer capítulo es sobrada muestra de ello) y la historia gira en torno a una gran partida de ajedrez como estructura principal, además, cabe aclarar que es una novela más larga que la primera.
Aquí, el mundo de los naipes es reemplazado por el de piezas de ajedrez andantes, con el agregado de los gemelos Tweedledum y Tweedledee, Humpty Dumpty muchos personajes más.
En la primera novela la figura del Sombrerero Loco y el Gato de Cheshire son para mí los personaje más logrados de ambas historias. Sencillamente inolvidables.
Y volviendo al inicio de mi exposición inicial y sabiendo lo que generó tanto en biógrafos como historiadores, especialmente sobre las sospechas de pedofilia, decidiré apartarme nuevamente de eso y considerar que en lo que a lo estrictamente literario, Lewis Carroll fue un auténtico pionero y precursor de la mucha literatura que vino después de él.
Virginia Woolf dijo una vez que "Solo Lewis Carroll nos ha mostrado el mundo tal y como un niño lo ve, y nos ha hecho reír tal y como un niño lo hace."
Me parece una frase verdaderamente maravillosa para interpretar la obra de Lewis Carroll.