Lo perverso se puede presentar de muchas maneras posibles y afectar en distintos niveles; materializarse en la más terrible barbarie, o brotar como un hecho aislado y sin aparente consecuencia. Los cuentas de esta antología, despojados de todo ánimo moralizante, muestran algunas de las formas en que la perversión puede aparecer y cumplirse. Las letras ahondan en nuestras “buenas” costumbres sólo para trastocarlas, y darle espacio a la imaginación, a lo fortuito.
Ana García Bergua está incluida en la colección llamada Los Mejores Cuentos Mexicanos compilado por Joaquín Motriz. Es considerada “una de las escritoras jóvenes más interesantes de la literatura mexicana” (Gil). Contribuye a revistas y suplementos culturales. Estudia escenografía teatral, lo cual influencia sus novelas también.
En una entrevista con Eve Gil, Ana García Bergua dijo, “Si no sé dónde están los personajes…no me puedo ‘trasladar’ a él y saber qué sucede, pues yo escribo un poco espiando, siguiendo a los personajes” (Gil). Según algunos críticos, su literatura incluye ideologías feministas, pero Ana García Bergua no ve su literatura como feminista. Escribe sobre los conflictos en las vidas de las mujeres.
Ana García Bergua estudió Letras Francesas y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1992, recibió una beca del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Ana García Bergua viene de una familia con experiencia en la literatura. Su padre, Emilio García Riera, era un crítico de cine. Su hermano, Jordi García Bergua, era un escritor halagüeño. Alicia García Bergua, su hermana, es una poeta con varios títulos publicados.
En 1994, ganó “la mención honorifica en el certamen internacional de primera novela ‘Ciudad de Santiago’ celebrado en Chile” (Otamendi). Desde 2001, García Bergua ha sido parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. En 2004, Ana García Bergua escribió su novela, Rosas Negras, después de la muerte de su padre.
Una antología donde, perdón, pero lo más perverso es la elección de algunos de los cuentos. Algunos pueden calificarse de repulsivos, macabros sin pies ni cabeza, extraños o simplemente intrascendentes.
Nobleza obliga, dos de ellos me gustaron: El de la mexicana Valeria Luiselli (una perturbadora visión de la maternidad y el incesto) y el de Samanta Schweblin (puede parecer fanatismo por la única representante argentina, pero juro que no: Es un lindo cuento, entre mitológico y asfixiante, cortesía de una avezada contadora de historias)
En fin, no hay caso, toda antología tiene sus controversias.
Seleccioné este libro por los autores que formaban parte de la antología, todos altamente recomendados, a sabiendas que casi nunca las antologías expresan lo mejor de cada autor. Pero igual me decepcionó, más que perversos, los cuentos me parecieron infantiles, superficiales, y rayando en lo desagradable, lo asqueroso, hasta que llegué al cuento de Samanta Schweblin, que destaca como una jirafa en medio de un rebaño de ovejas: un cuento extraordinario, que demuestra la maestría en la escritura de Schweblin. Lo único rescatable del libro.
Es como beber un café quemado, el primer contacto es con la punta de la lengua, caliente e insípido; después con la parte media y se siente el peso sobre la lengua; finalmente te deja un sabor amargo que perdura en las papilas pero, es agradable porque estás bebiendo café.
Los primeros dos cuentos, me gustaría borrarlos de mi cabeza la verdad, los demás no están mal pero no son nada del otro mundo, por suerte eran pocas páginas.
No lo recomiendo y no lo volvería a leer, creo que no es para nada lo que me gusta leer, (repito el primero y el segundo son horribles) 😅
No está mal... bastante flojo en general cada uno de los relatos, quizá yo venía con otra idea en la cabeza, pero desde luego no me han gustado demasiado. Me parecen a veces demasiado edulcorados para ser “perversos”, por más que la historia sí que parezca serlo. No es lo peor que he leído pero tampoco es lo mejor.
Las antologías suelen ser dispares, el tono de los diferentes cuentos suele variar tanto que se transforma en un pastiche, a veces con una diferencia en el nivel de los escritores que asusta. Sin embargo en esta ocasión me encontré con una sorpresa: no hay grandes variaciones respecto a la calidad, todos excepto uno (del que voy hablar enseguida) son pésimos. Lo único que podía pensar al leerlo era que fueron cuentos escritos bajo una consigna, en la mayoría de los casos, por escritores que no tienen ni la mas mínima idea de cómo generar suspenso. Y no se crean que exigí demasiado... Los textos parecen salidos de un deprimente taller literario de biblioteca municipal, escritos por jubilados tiernos y queribles a los que le dieron la consigna de ser macabros. La antología empieza con un cuento sobre incesto, escrito con toda la voluntad de ser perverso, generar asco, incomodar, y muchos etcéteras. Pero la verdad es que se me hizo patético. No quiero decir mucho más. Después vienen muchos otros malos cuentos en los que la obviedad es irrisoria: Winnie Pooh en pleno blowjob, bebés muertos, chicas violadas y canibalismo. Lo que decía en mi fuero interno: es sinceramente sorprendente que alguien haya pensado publicar esto. Lo que también decía en mi fuero interno: como estos autores, que leí en otras oportunidades y son geniales, presentan estos cuentos. Sobre todo Schweblin. Samanta, te adoro, pero ¿qué te pasó? Tu cuento en uno de los peores sino el peor de todos, tan correctito y soso... Voy hacer de cuenta que nunca lo leí, va a ser lo mejor. Pero, dentro de todo esta pila de inmudicias, hay un cuento que no sólo está bien, sino que muy bien, incluso excelente: Experimento, de Paola Tinoco. ¿Qué diferencia tiene con los demás? LA SUTILEZA. Es sutil, se cuenta solo, y lo más importante, me intenta ser nada que no es; y sin embargo es el único con fuerza, el único que planta una semillita en la cabeza del lector. Por Paola le doy una estrella, pero el puntaje para los demás textos es:
La lectura de ésta antología de cuentos de terror me planteó una reflexión que intentaré articular de la siguiente forma:
Podemos partir de la afirmación enunciada por algunos estudiosos y expertos en Literatura quienes argumentan que la llamada literatura de género [Genre Fiction] está repleta de fallas, fórmulas, clichés y deficiencias que le impiden codearse con La Literatura™. La paradoja se establece en el momento en que observamos que cuando autores de Literatura™ más compleja intentan adentrarse en la literatura de género sus resultados son un tanto descafeinados, chabacanos y que coquetean peligrosamente con la pretensión innecesaria; es decir, escriben sobre lo que ellos asumen y creen que es literatura de género pero distan mucho de la calidad que se puede encontrar en esos nichos, reflejando que no tienen la pericia o el entendimiento de los engranajes que hacen funcionar a esos artefactos.
La presente antología adolece de esa pretensión innecesaria. Es claro que se presentan cuentos mejores que otros, por ejemplo el de Adaliana de Samanta Schweblin que sin llegar a ser genial, está mucho mejor llevado que el resto de los aparecidos en la compilación, y con excepción de "Segundo" de Ana García Bergua, el resto es bastante irregular, presentando prosas semánticamente efectivas pero temáticamente anémicos, que se esfuerzan demasiado por ser sórdidos -y perversos como el título lo indica- pero tienen un sabor juvenil a ejercicios de taller literario, probablemente hay personas que tomarán eso como una virtud.
En fin, es una especie de acercamiento a la literatura de género para lectores que no están familiarizados con literatura de género , lo que me lleva a una reflexión final: quizá hay tan poca buena literatura de género debido a que es sumamente complicado ejecutarle efectivamente.
El libro empezó bastante bien, el primer cuento fue muy perturbador, el mismo se llama Maternidad, el segundo estuvo bien no esperaba ese final, otro que me parecio rescatable fue cuentos Ilustrados pero los demás son normales, de igual manera es entretenido y corto, asi que deben darle una oportunidad.
Me ha recordado porqué no leo libros escritos por hombres, la misoginia es clara. Y si se trata de provocar ansiedad, Blackout es definitivamente la ideal para cualquier mujer a la que le hayan dado una bebida adulterada... si quiere que su trauma sea tratado de manera banal.
Los únicos que disfruté fueron Adaliana, Experimento y Segundo.
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Descubrí esta antología por casualidad y me gustó a excepción de 2 cuentos que me parecieron repulsivos, y no lo digo como cumplido.
Samanta Schweblin, magnífica! 5 estrellas para ella y para Valeria Luiselli que no conocía esta faceta de ella, y vaya que fue perturbadora.
Volviendo al tema del par de cuentos repulsivos, para sorpresa de nadie, 2 de los 3 cuentos escritos por varones más allá de resultar perversos como el título lo indica, parecían las fantasías báscias de cualquier hombre promedio.
Spoiler alert!
El primero, de Antonio Jiménez Morato titulado "Libros ilustrados" trata de un adulto que descubre videos sexuales de su papá en internet en los que se le ve usando el disfraz de Winnie Pooh que solía usar en las fiestas de cumpleaños cuando era niño. A pesar de que no menciona que los vídeos fueran con niños, esa relación entre Winnie Pooh y niños, tan marcada sobre todo en el final me hace sospechar con todo el asco del mundo de apología a la P3dof1L14 puesto que no le ví intención de crítica.
El segundo, de Fabrizio Mejia Madrid, titulado "Honores a la Reina", me pareció una burla basiquísima de la violencia de género. Un pendejo obsesionado con María Antonieta roba una estatua de ella para convertirla en su muñeca sexual. Al ver que un amigo de él lo descubre y procede a hacer lo propio también con dicha estatua, el protagonista enfurece sin bajar de puta a la estatua mientras se lo llevan preso, llamándose al final así mismo "Antecedente de la Revolución". Wow qué original y perturbador. Misoginia de manual.
Recordatorio del por qué evito activamente explorar literatura contemporánea escrita por hombres.
«Esta noche, cuando Escudero descienda a los pisos que habita la servidumbre y llame a la puerta de Adaliana, sucederá algo terrible. Pero hasta aquí no habrá sorpresas. Acostumbradas a los pasos del hombre, acurrucadas ya entre las sábanas, las mujeres permanecerán atentas e intuirán las figuras que, al paso de Escudero, dibujarán los candelabros con sus sombras en los pasillos de los cuartos. Cuando el hombre se detenga frente a la puerta elegida, todos escucharán los golpes. Llamarán a la propia puerta, o a la puerta vecina; todas concluirán que da lo mismo.»
El relato anterior fue de lo más mefistofélico y terrible que hallé en estos «Cinco metros de cuentos perversos», y pertenece a la genia Samanta Schweblin. No es previsión. Perversa y humorística versión negra son las etiquetas que guardo para esta lectura que inicia con la ironía de Carlos Oquendo de Amat: «Abra el libro como quien pela una fruta», se lee de un tirón pero habrá que saber rebanar frutas.
Valeria Luiselli cuenta Maternidad, Gabriela Alemán cuenta Blackout Yo seguía guardando historias en las que alguien salía herido. De un tiempo acá me interesaban menos pero las archivaba de igual manera, por si algún día lo volvía a encontrar. Sabía qué le gustaba escuchar; lo conocía, con intermitencias, más de dos décadas. Había aprendido, en el transcurso de ese tiempo, qué fibras tocar para que su mirada se incendiara como la llama de una vela al fondo de una bebida turbia.».
Siempre me pasa lo mismo con las antologías de cuentos. En realidad, mi problema es con el cuento. Siento lo mismo que con el cortometraje o con la comida de autor. Imagino al autor tratando de ser original en un puñado muy acotado de páginas. Y lo que siempre resulta, desde la sensación que me deja, es que a fuerza de intentar originalidad se termina desarrollando un producto inacabado, raro, inentendible u obvio. Entiendo que todo proviene desde mi subjetividad y que haya otros lectores que piensen totalmente lo contrario. Lo entiendo y lo acepto. Pero me siento hasta ignorante cuando tampoco encuentro la perversidad que tanto se declama en la sinopsis o en el prólogo. Dado a que se me invita a hacer una review, la hago desde, precisamente, mi subjetividad. Sólo dos cuentos me resultaron destacables: Adaliana (Samantha Schweblin) y Honores a la Reina (Fabrizio Mejía Madrid). El primero porque me gusta mucho la manera de narrar de la autora y el segundo porque me recuerda a una canción de Serrat (De cartón piedra) Bueno, no mucho más por decir. Ojalá lo puedan disfrutar. No me daría envidia, me daría placer. Creo que todo aquel que se entrega al acto de escribir y al acto de leer debe encontrar ese placer, aunque sea subjetivo. Hasta la próxima
Maternidad: 4/5 - La maternidad es su máximo horror llevado a un extremo en el que pensas che... qué locos están todos y que paciencia mamita.
Blackout: 2/5 - Muuuyyyy predecible para mí gusto.
Experimento: 2/5 - Me esperaba un reeeee final con todo esto de las figuras pero no pasó.
Adaliana: 4/5 - La manera en que te atrapa Samanta es increíble. Sabía que me iba a gustar y obvio no me decepcionó.
Libros ilustrados: 2/5 - No entendí nada chicos, mi cabeza me terminó llevando a incluso algo sexual al final y no estoy muy segura de que haya sido la idea.
Honores a la reina: 4/5 - Me re gustó, no es hasta necesario saber qué está pasando.
Las advertencias: 4/5 - Me cuesta explicar qué me gustó tanto pero lo hizo !! No me esperaba el final.
Segundo: 5/5 - Primero pensé que eran perros, después prostitutas, después gallinas (?) y por último gatos. Sigo sin saber qué son los protagonistas pero no importa porque es buenísimo y hasta me dió mucha lástima !!! Realmente creo que es el mejor cuento.
A veces se nota cuando tienen prisa por publicar, esta antología iba por buen camino pero se quedo con pocos cuentos. Algunos son buenos y otros como el último que no tiene ni pies ni cabeza
•Maternidad de Valeria Luiselli (maternidad tóxica y hay un tipo de incesto) •Blackout de Gabriela Alemán (la chica en terreno baldío y el profesor de antropología) •Experimento de Paola Tinoco (la esposa del ex con TOC) •Adaliana de Samanta Schweblin (un relato que parece una visión de una comadrona, como en un burdel, asesinan a un niño) •Libros ilustrados de Antonio Jiménez Morato (El traje de Winnie Pooh y el video XXX del papá) •Honores a la Reina de Fabrizio Mejía Madrid (Un médico obsesionado con Ma. Antonieta ex reina de Francia) •Las advertencias de Alfredo Núñez Lanz (las persianas, ahorcamiento) •Segundo de Ana García Bergua (No es claro ¿habla de animales-mascotas o de seres humanos? Si son seres humanos hay canibalismo)
Se pueden apreciar distintos tipos de perversidades: la perversidad (a)maternal, la perversidad psicológica de los celos, la perversidad de la violación, la perversidad de la (a)sexualidad, la perversidad pornográfica, etc. Como se describe en el prólogo, los relatos presentan diferentes matices o grados de perversidad.
"El niño se prendió con más fuerza de mi seno y abrió un ojito minúsculo y rencoroso. Nos miramos fijamente de soslayo"( "Maternidad" de Valeria Luiselli).
"El vientre de Adaliana crecerá desproporcionadamente, deformado, consumiéndole el cuerpo como una gigantesca garrapata. Sostenida con firmeza por los ojos que la miran desde el espejo, aferrará el mango de su cepillo como se sostiene un puñal, y en las noches largas, en todas las noches, alisará su pelo con la precisión con la que se decide una estrategia" ("Adaliana").
Leí este libro en poco más de una hora. Quizá una hora y media. Es un buen libro para leer en un viaje corto o mientras esperas que llegue tu vuelo (o durante el vuelo), pero nada más. Los cuentos tienen ingenio y una chispa que se agradece, pero no son los grandes cuentos que te dejan pensando o que abren en ti una inquietud. En algunos momentos de la lectura sentí que estaba leyendo ese tipo de historias que a veces publican en la revista Play Boy, entre ligeras y soft porno. Nada muy inquietante. Historias que dan risa o poquito miedo, pero que se olvidan rápido. Un elemento que sí resalta es el buen manejo del lenguaje de todos los escritores. La prosa es impecable y en ese sentido están muy bien trabajados. Pero, para mi gusto, no tienen ese halo inolvidable que hace a una historia permanecer años en tu cabeza. O que te inspire para interpretarlos de manera más profunda.
A diferencia de muchos de los comentarios que leo, creo que esta es una antología muy atinada. Los cuentos no son efectistas, sino sutiles, con tramas sólidas que se alejan de los lugares comunes con los que se suele entender la perversión. Creo que amplía la manera de entender lo perverso, no lo acota a lo sexual, aunque quizá los lectores que lo reseñan querían eso. Aquí hay un acercamiento a lo siniestro y lo macabro, un terror anclado en lo cotidiano. Lo perverso se da en el formato mismo del libro, que no es convencional: yo tengo la edición impresa y me encanta que se despliegue 5 metros. Mis cuentos favoritos fueron "Las advertencias", "Honores a la reina" y "Segundo". En los 3 hay un trabajo con el lenguaje y el tono que resalta sobre los demás, la prosa es más lograda.
Leí este libro porque hasta hace poco tiempo decidí empezar a leer a Samanta Shweblin.
Creo que dentro de nosotros reside una alta propensión a dejarnos llevar por la perversión y empujar nuestros propios límites para saber hasta dónde podemos llegar. Una pulsión natural y arraigada hacia el mal.
En todos los cuentos de esta selección se puede leer esto y claramente hay unos mejor logrados que otros. El de Samanta Schweblin sin duda es el mejor. En los demás sin duda hay perversión y desprecio por la moralidad. Se exploran temas tabú como el canibalismo y se exponen diatribas contra la maternidad sacralizada.
El cuento de Samanta Schweblin destaca por encima de todos los demás como la única manzana sanita en un cesto de fruta medio o completamente podrida. Que hayan publicado los cuentos de los demás agrupados junto al de ella me parece una humillación tremenda. No por ella, pero por los demás. Es el único cuento que es más que solo decente. Dejando eso de lado, ¿Quién eligió los demás cuentos? El primero me gustó y de ahí se va hacia abajo, abajo. El cuento siguiente al de Samanta es tan horrible que siento que se traspapeló y quedó por error.
Pese a la baja calificación en Goodreads, tenía expectativas en este volumen, principalmente por sus autores. Pero al parecer, es frecuente en las antologías, en algún momento algo se disipe y pierda el ritmo, o las consistencia. Me gustó mucho: “Maternidad” y “Experimento”; no me gustó nada “Segundo”, “Las advertencias”. Me fueron muy indiferentes los cuentos centrales, incluido el de Samanta Schweblin. De todos modos, el hecho de que parta muy bien y se diluya al final, es una lata, lo mismo que el nivel de perversidad que va de más a menos.
Con el título del libro pensé que los cuentos serían de terror, pero no, son perversos. Perversos por su connotación sexual seria o graciosa como Libros ilustrados, Adaliana u Honores a la reina, o perversos por su maldad infantil y muy humana como en Experimento. Unos fantásticos y otros más realistas. Todos me parecieron buenos, pero mis favoritos fueron Honores a la reina y Segundo. Si buscas un libro para leer fácil y rápido, esta es una excelente opción.
Esperaba encontrarme con cuentos de terror, pero no fue asi. Para quienes puedan caer en el mismo error que yo, sepan que el titulo describe bien el contenido... son cuentos perversos, presentan situaciones degeneradas. No me parecieron cuentos especialmente buenos ni satisfactorios salvo por dos excepciones que estaban por encima de la media. Lo mejor del libro es que son cuentos muy cortos (el libro en sí es muy corto), lo cual es agradable para quienes tenemos poco tiempo por dia para leer.
Bastante soso ._. Le doy puntos porque me sirvió como un "cleanser" de paladar entre un libro y otro, pero fuera de eso no hay mucho que rescatar de ninguno de los relatos.
Mencanta el estilo de Schweblin y ciertamente su cuento es el más rescatable de la antología, pero ni cerca de las chuladas que ella sabe hacer. Los demás relatos me parecieron fabricados "perversos" bajo consigna y eso siempre se nota y siempre da pereza.
Me decidí a leer el libro en busca de cuentos que trabajar y no solo encontré lo que buscaba, sino que también quedé encsntads con todos los cuentos que aparecen, que, en ultima instancia y, como dice el prólogo, con poca atención, podrian calificarse sencillamente de perversos, pero que podrían ir, cada uno por su cuenta, mucho más allá de la simple perversidad.
Me han gustado solo 2 capítulos de este libro, con los demás sentí que les daban demasiado detalle a cosas que al final no eran importantes. Demasiada oscuridad a algo como el capítulo “Accidente”
Un libro corto que cuenta con 5 relatos “perversos” adornado con demasiadas palabras innecesarias.
5 estrellas para "Segundo" de Ana García Bergua es un cuento genial: el mundo que la autora ha creado es inquietante, surrealista, ambiguo y relumbrante. A pesar de formato "micro" las posibilidades de interpretación son inmensas
Es una buena recopilación de autores, sin duda. Sin embargo, no creo que hayan tenido el impacto u objetivo necesario para causar esa perversión u horror que se sugiere. Es buen inicio para alguien que se quiere adentrar al género.
Los únicos cuentos rescatables son el de Schweblin, "Adelina", y un poco "Blackout" de Alemán. Lo demás muy aburrido, hasta se sintieron exagerados. Más que "perversos" se sintieron sin propósito, qué decepción.