No puedo decir que me haya encantado, pero tampoco decepcionado, aunque me esperaba otra cosa. Al final no es que la historia no termine, sino que su final es algo anticlimático para mi gusto. Pero debemos tomar en cuanta algo: es obvio que El rapto del Santo Grial se disfruta más si estás empapado en el conocimiento de los símbolos y elementos míticos y de las leyendas de la edad medía. Encontraremos aquí el Romance de la Doncella Guerrera —Pregonadas son las guerras de Francia con Aragón,/ ¡cómo las haré yo, triste, viejo y cano, pecador!/ ¡No reventaras, condesa, por medio del corazón,/ que me diste siete hijas, y entre ellas ningún varón! — y muchos personajes y referencias más.
Detrás de esta historia se esconde un discurso que tiene que ver con los ritos de paso, con el sexo, con la muerte, la guerra y el sentido de la vida... pero no me queda claro qué. Y es que estoy casi seguro de que este libro debe volver a leerse (es muy cortito, eso sí) o comenzar a buscar referencias que clarifiquen el sentido del mensaje. No es error de la autora, es un reto para el lector.
Arturo rey, ha mandado a dos de sus mejores caballeros, Lancelot y Percival y una doncella guerrera, a recuperar el Santo Grial que se esconde en un castillo custodiado por cien hermosas damitas. Sin embargo, Arturo y los demás saben lo que eso significa: recuperar el grial traerá al reino una "insípida bienaventuranza" que pondrá fin al tiempo de las aventuras, de la guerra y todas aquellas cosas que daban sentido a sus caballeros de la mesa redonda. Sin embargo, el joven caballero Pellinor, casi un adolescente, recibirá de manos del mismo Arturo una misión secreta: impedir que los caballeros recuperen el Grial.
En cierta manera, el libro está hermanado con una novela moderna de caballerías que releí hace poco: Galaor de Hugo Hiriart, que la verdad, disfruté más. Ambos toman como símbolo y pretexto la novela de caballerías para hablar de nuestro propio presente. Aunque no me quedó claro aquí. Pero señalo una vez más, no es culpa de la autora, sino un mal achacado a mi limitada comprensión del mundo medieval... o peor aún, a una poca atenta lectura que buscaba la historia y no el fondo.