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328 pages, Paperback
First published September 1, 2003
Todo el que describe las sensaciones de su primer día en Japón habla de este país como del reino de las hadas, y de sus habitantes como de los elfos. Sin embargo, esta unanimidad a la hora de elegir los términos para describir lo que casi no puede describirse con mayor precisión en el primer intento, obedece a una causa natural. (…) Un mundo en el que todo movimiento es lento y suave, y las voces son apagadas; un mundo en el que la tierra, la vida y el cielo son diferentes de todo lo que uno haya visto en otros lugares; es sin duda, para la imaginación alimentada por el folklore inglés, la materialización del viejo sueño de un mundo de los elfos.
No importa cuántas fotografías del coloso hayas visto ya: esta primera visión de la realidad deja estupefacto. (…) La dulzura, el desapasionamiento soñador de sus rasgos, el inmenso reposo de la figura toda, rebosan belleza y poder de fascinación. Y, en contra de toda expectativa, cuanto más te acercas al Buda gigante más fascinación produce. Miras el rostro de una solemne belleza, los ojos entrecerrados que parecen observarte desde sus párpados de bronce con la dulzura de los de un niño, y sientes que la imagen representa cuanto hay de tierno y reposado en el alma de Oriente.
Sin duda, las impresiones que durante más tiempo vuelven a la memoria son las más transitorias: recordamos más instantes que minutos, más minutos que horas; (…) El anhelo por una única sonrisa es algo común a la naturaleza humana normal; pero el anhelo por la sonrisa de una población, por una sonrisa considerada como cualidad abstracta, es sin duda una rara sensación, una sensación que, imagino, solo puede obtenerse en esta tierra oriental cuya gente está siempre sonriendo, como sus propios dioses de piedra.
Si no me vuelves a ver, estaré a la sombra de enormes árboles, en algún viejo cementerio budista, con seis tablillas de madera encima, inscritas con oraciones en una lengua extraña, y un monumento extrañamente tallado, que simboliza esos cinco elementos en los que se supone que nos disipamos.
Muy interesante
Leer por ejemplo la descripción de un templo de Kamakura, de aquella época, y que lo describa prácticamente igual que como está en la actualidad, es un gusto. Recomendado si te interesan las costumbres, fiestas, deidades y leyendas japonesas.