Por lo general cuando leemos un libro, por anticipado tenemos una expectativa sobre el tema, de tal forma que al irlo leyendo esta expectativa o se va satisfaciendo y nos gusta el libro, o la expectativa cae y no nos gusta el libro. Al ver opiniones de los lectores acerca del libro, algunas lo califican como un gran libro, mientras que otras lo califican como un libro incomprensible y sin sentido. Justamente Gurdjieff inicia en el prólogo una serie de advertencias para leer este libro. No se trata de un libro común. Es un libro que requiere, como Gurdjieff lo indica, hacer a un lado nuestros conceptos pre-establecidos, y abrir o limpiar nuestra mente para comprenderlo.
La historia es profundamente alegórica, con una estructura de escritura que requiere de una gran atención, con párrafos muy largos, redactados en frases que mezclan muchos conceptos a la vez. Se podría decir que es un libro que reta nuestra capacidad, no necesariamente de lectura, sino más bien reta la manera en como usualmente (o mecánicamente como diría Gurdjieff), estructuramos nuestra percepción y con ello nuestra comprensión de la realidad.
Es un libro de más de 900 páginas, donde cada frase y cada párrafo están lleno de un contenido profundo, escrito de forma alegórica, salpicada con toques de un buen sentido del humor, y con una redacción extraña, que nos lleva, si lo permitimos, a tomar conciencia de lo que sucede en cada momento.
Aunque la historia es interesante y por momentos divertida, eso no es lo más importante; fácilmente nos podríamos dejar llevar por juicios u opiniones estereotipas, cuando la vemos solo como la historia de un extraterrestre que le cuenta historias a su nieto sobre los humanos que viven en el planeta tierra. En realidad la historia que cuenta es un telón de fondo para hablar sobre lo importante: “el todo y todas las cosas”.
Desde las perspectivas que se podría analizar esta obra, y que seguramente hay muchas, la que a mí más me interesó es la del “extraño psiquismo del hombre en la tierra”, y el porqué de su naturaleza auto-destructiva, su comportamiento mecánico, su falta de conciencia, el estado hipnótico o dormido en el que vive y que ha vivido por miles de años a lo largo de su historia. La atribución de este extraño psiquismo al tan infortunado órgano kundabuffer que nos fue implantado hace miles de años y luego retirado, con las consecuencias de que su influencia permanece aún después de retirado, es también una alegoría profunda. Quedo implantado en nosotros la tendencia a permanecer dormidos, mecánicos para no ver la realidad, que podría ser insoportable, si no estamos preparados para ello.
Sin embargo Gurdjieff plantea con optimismo, pero con un realismo objetivo que hay manera de superar estas terribles consecuencias y vivir plenamente en conciencia. Pero esto requiere mucho esfuerzo y trabajo, y también una aceptación realista de que no todos tenemos la disposición genética o la fuerza de voluntad para “el trabajo”.
Tratándose de una gran obra, hay mucho que decir, mucho que aprender, mucho que comentar, y que no cabe en una breve revisión o comentarios. Pero un breve comentario sería: se trata de una obra muy importante para entender nuestra naturaleza humana, nuestra realidad, nuestra disposición y actitud frente a la vida misma. Y como tal, al ser tan diferente a lo que estamos acostumbrados, puede resultar chocante, incoherente, fantasiosa, justo porque de eso se trata, de despertar y vernos a nosotros mismos y la realidad como es, con aceptación, con objetividad. Es un choque contra lo que estamos acostumbrados, porque justo de eso se trata. Ya con solo esto, es motivo suficiente para recomendar su lectura, pues definitivamente nos aportará algo muy positivo y bueno, siempre y cuando, estemos en la actitud y disposición de realmente quererlo.