Un ensayo donde se denuncia la corrupción social que nos impide ser libres interiormente. Una crítica radical a la idea de autoridad, a las organizaciones, sectas, ideologías y religiones que hacen imposible la plena libertad del ser humano. Solo a través del autoconocimiento podremos liberarnos de las cadenas que aprisionan nuestra mente y nos impiden alcanzar la verdad.
Roberto Augusto (Gastrar, A Coruña, 1978) es licenciado y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Ha realizado estancias de investigación en la Universidad Libre de Berlín y en la Academia de Ciencias de Baviera, en Múnich. Ha publicado dos libros: El nacionalismo ¡vaya timo! (2012) y En defensa del ateísmo (2012), ambos editados por Laetoli. De sus obras se ha hablado en los periódicos El País, El Mundo, La Vanguardia y en numerosos medios nacionales e internacionales. Es el fundador de Letra minúscula, una empresa de servicios editoriales especializada en el mundo de la autoedición que ha ayudado a cientos de autores a cumplir su sueño de publicar sus obras.
Un libro sobre el pensamiento y la filosofía ÚTIL, es decir, de aplicación factible.
En general es un libro muy interesante y del que se extraen muchas ideas que, sin duda, harían de la sociedad humana un lugar mucho más respirable; que no produjese esa sensación tan amarga de vergüenza y desaliento, de que todo esto es inmejorable e irreparable.
Hay algunos fragmentos de la obra, eso sí, que suenan a folletín disociado de la realidad, casi pueril. También es un poco reiterativo. Ojalá los planteamientos que se desgranan en "Librepensamiento" no fuesen una absoluta utopía ingenua.
Me temo que la naturaleza humana y la realidad del mundo van por el camino opuesto al dibujado y aconsejado (acertadamente) por Roberto Augusto. El diagnóstico que hace, al menos, es certero.