Por fin terminé este tomo, y no me quedan dudas que es entre los más impresionantes obras de historia que he leído. Halperin Donghi se queda más en el plano de estructuras sociales y sus lentos giros que en la historia de los eventos, pero sabe hacer de la economía y de la organización social algo parecido a un actor narrativo. Si bien las historias "nacionales" que presenta no podrían satisfecer a la curiosidad que llevaba a los casos que mas me interesaban, todavía no sentí que las detalles estaban totalmente perdidas. Los únicos autores que conozco que han podido cubrir tanto espacio y tiempo en una manera tan satisfactorio son Braudel, en Civilización Material, Economía y Capitalismo y F.W. Mote, en su China Imperial, 900-1800. Esa comparación es el mejor complemento que sé dar a un libro de historia, y Halperin Donghi va entre los más altos modelos para mí en mi vocación como historiador.