Hace algún tiempo, el país de Estelado le declaró la guerra al país del Otrolado. Nadie supo nunca el motivo, porque cuando la gente preguntaba, los generales decían retorciéndose el bigote o peinándose la barba:
—¡Es alto secreto!
Y la gente contestaba:
—Ah, bueno —porque sabían que los altos secretos no podían contarse.
Incluso los generales desconocían el motivo, para que no dejara de ser secreto.