Lleno de humor e irreverencia, Sálvame, Joe Louis es el relato de Boris Manrique, un fotógrafo de sociales al que le encomiendan encargarse del consultorio sentimental de la revista Control Remoto. Manrique deambula por los pasadizos anodinos de su propia vida bajo la guía de Santos Bustamante, un viejo periodista caído en el desprestigio que ha cubierto casos tan extravagantes como los extraterrestres, el vampirismo y los nazis en la clandestinidad. Manrique conoce a Lucía París, una mujer diez años mayor que él con quien descubrirá las distintas facetas y texturas del amor y la decepción. Con esta novela, Solano logra presentar descarnada y burlonamente a la sociedad del espectáculo, dejándonos, a la vez, la sensación de que hay resquicios para escapar a la decadencia.
Andrés Felipe Solano es novelista y periodista. Autor de la novelas Sálvame, Joe Louis (Alfaguara, 2007) y Los hermanos Cuervo (Alfaguara, 2012). Sus artículos han aparecido en diversas publicaciones como SoHo, Arcadia, Gatopardo (México), La Tercera (Chile), Babelia-El País (España), Granta (España, Reino Unido), The New York Times Magazine y Words Without Borders (Estados Unidos).
En 2008 fue finalista del Premio Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, institución presidida por Gabriel García Márquez, por su crónica Seis meses con el salario mínimo, que fue incluida en Lo mejor del periodismo en América Latina (FNPI-FCE, 2009) y en Antología de crónica latinoamericana actual (Alfaguara, 2012). En 2016, gana el premio Biblioteca de Narrativa Colombiana por su obra Corea: apuntes desde la cuerda floja (Ediciones Universidad Diego Portales, 2015).
Andrés Felipe Solano es uno de los mejores narradores jóvenes en español según la revista GRANTA.
Elegido como uno de los Nuevos Cronistas de Indias por la Fundación Nuevo Periodismo, presidida por Gabriel García Márquez.
Mi primer rollo con esta novela es sencillo. Ya había leído a Solano antes y había quedado gratamente sorprendido con su trabajo. Al leer que era su primera novela, supe que si ponía altas expectativas la novela no iba a resistir la comparación con lo leído. Comienza mal; como algunos relatos del autor, las primeras páginas no ofrecen nada interesante. Conocemos a Boris Manrique, un fotógrafo de 25 años descontento con su vida, que sufre de “malparidez cósmica”: ni el se soporta, y menos soporta el mundo donde vive. Gracias a Manrique se nos presenta una galería de personajes variopintos: las exnovia amante de la comida macrobiótica, el mesero alcohólico, los compañeros de trabajo, el periodista en decadencia Santos Bustamante, en una Bogotá que evoca a Sin Remedio de Antonio Caballero y ciertas páginas de Opio en las Nubes; lo que es una sucesión de historias sin mucho interés, deviene en una comedia al iniciar Manrique una relación con una mujer 10 años mayor, casada y daltónica, agradable de leer y que nos lleva a identificarnos con Manrique y sus decisiones. Aparece el Solano con su sello, un narrador de historias que fluyen, ocultando lo que hay detrás de ellas: Por ejemplo, el encuentro de Manrique con el pakistaní, que no parece tener relación con el tema central, muestra la soledad que enfrentan las personas que deben vivir fuera de su tierra e intentan ser ellos; aparece la música como parte del relato, como complemento de este, algo que desarrollará en otras obras, como Gloria, por citar alguna; la televisión y la radio presentes como sonido de fondo, mas no el cine (Manrique se queda dormido a los 10 minutos de entrar a una película para pasar el tiempo) y al final, el escape. Sin duda pierde al compararla con obras más conocidas del autor, pero puede verse como la caja de herramientas de Solano para sus futuros trabajos: Esas historias que nos pasan a todos, tienen detrás meses de investigación, y están llenas de insinuaciones y sugerencias. Para muestra, el título. Recomendada.
He quedado sorprendido por lo que Solano me ha ofrecido en esta novela. Boris, el protagonista de veinticinco años, que trabaja como fotógrafo de eventos sociales en una revista se me hizo un personaje muy complejo y divertido; es que se ríe de la vida que está teniendo y aunque la odia no quiere salir de ella, y de cierto modo lo entendí. Del mismo modos los personajes que lo rodean, al menos los más importantes, tienen un desarrollo muy bien conseguido y eso que es una novela de 200 páginas. Y aunque se sienta como solo un pequeño capítulo en la vida de este hombre, no deja insatisfecho, porque Boris es cualquier persona que no sabe que hacer con su vida a mitad de los veinte. Muy recomendado.
Solano es un excelente narrador. No estoy muy segura de que esta novela cumpla completamente con todas las condiciones del género, pero sin duda es una lectura entretenida y envolvente. Tiene algunas similitudes con Sin remedio, de Antonio Caballero, en la vivencia de la ciudad y en algunas perspectivas sarcásticas de la voz narradora, que se queda después de la lectura, casi tanto como Ignacio Escobar, como un personaje memorable.
"¡Sálvame, Joe Louis!" es uno de esos libros furiosos que ahondan en el sentido de la vida sin temor a la hipérbole o la causticidad pura. Aquí, la vida de Boris Manrique, un fotógrafo fracasado de una revista de sociales y farándula, se encuentra sumergido en una depresión profunda tras conocer lo que fue de un hombre que sobrepasó los 100 años de vida. De ahí en adelante, Boris deambulará: hará lo que sea por encontrar un rumbo, un atisbo de sentido. De la mano de Bustamante, un periodista charlatán en sus peores horas en el oficio, hará de Bogotá el mapa de sus afectos. Sin duda, esta es una gran novela.
Hace un tiempo tuve este libro en mi lista de lecturas pendientes, pero fue uno de los muchos que quité debido a mi desencanto por la literatura colombiana contemporánea. Sin embargo, al encontrarlo en el Gran Outlet de Libros del C. C. Guacarí, en Sincelejo, Sucre, lo compré sin pensarlo mucho. Hice bien, pues fue una lectura más que agradable.
Narra la vida de Boris Manrique, joven fotógrafo de sociales al que obligan a encargarse del consultorio sentimental de la revista de chismes Control Remoto haciéndose pasar por una sexóloga ficticia. Sin embargo, es incapaz de lidiar con sus propios problemas. Aparte de su obsesión con el alcohol, la televisión y el sexo, desarrolla un miedo irracional a vivir una larga vida tras enterarse de la muerte de un sastre vasco a los 117 años. Al tiempo que recorre Bogotá con Santos Manrique, un reportero de noticias extravagantes caído en desgracia, entablará una relación sentimental con Lucía París, una mujer diez años mayor que él con la que descubrirá las dichas y los tormentos de las relaciones humanas.
Valiéndose de una prosa muy buena, a medio camino entre la elegancia del estilo clásico y el desparpajo del estilo 'moderno', Solano nos cuenta una historia profundamente romántica y desconsoladora (en clave de humor) sobre la (casi) imposibilidad de construir una relación auténtica con otra persona en un medio dominado por el espectáculo y el individualismo. Recuerda mucho a Sin remedio, de Antonio Caballero, por su crítica a la hipocresía de las clases alta y media y su visión fatalista de Bogotá. Sin embargo, el tono general y el desenlace de esta son, de lejos, más optimistas. Esto, y el epígrafe con el poema 'El vagabundo', de Robert Louis Stevenson, también la asemejan un poco a Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato.
Le encuentro sólo tres defectos: la narración exhaustiva de pequeñas historias que aportan poco a la trama, el desaprovechamiento de una trama policíaca en donde Santos Bustamante pretende destapar un caso de robo de herencia, y el paso abrupto del humor a la melancolía que predomina en el último capítulo. Aún con esto, es una novela divertida y perfecta para pasar el rato o reflexionar sobre las dificultades de las relaciones amorosas en nuestro siglo.
Datos curiosos (para los aficionados a la literatura fantástica): la carta que un cirujano plástico envió al consultorio sentimental en el capítulo 18 relata un suceso parecido a la trama del cuento 'La marca de nacimiento', de Nathaniel Hawthorne. Por otro lado, al final del capítulo 20 lee la entrada para la palabra 'amor' en El Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce, y elogia su manera de pensar y su presunta muerte.