What do you think?


Internet Safari
¿Por qué mientes? ¿Por qué es tan importante para ti que Internet crea que eres feliz? ¿Cómo un tweet puede acabar con tu carrera? ¿Por qué es el gatito de meme la piedra angular de toda la actual cultura internáutica? ¿Cuáles fueron las consecuencias reales de la primera enfermedad virtual de la historia, el 27 de enero de 2014? ¿Cómo influyen los mapas en nuestra forma de ver el mundo? ¿Y si todos los mapas los hacen Google y Apple? ¿Qué conexión hay entre los fans de One Direction y Al Qaeda?
De la confesión íntima a la revelación conspiranoica global, Internet Safari es el primer ensayo que aborda con una ambición titánica nuestra cultura y el modo en que nos relacionamos. Noel Ceballos, con un rigor no exento de humor, indaga en el pasado, lee un presente cambiante y se adelanta al futuro para tratar de explicar por qué compartimos lo que compartimos, por qué nos emocionamos con lo que nos emocionamos, quién nos vigila y quién vigila a quien nos vigila. Un libro osadísimo, ágil y adictivo donde los temas se abren como las ventanas en el buscador de internet. Abre este libro para entender nuestro mundo. Haz click aquí para saber quién eres.
De la confesión íntima a la revelación conspiranoica global, Internet Safari es el primer ensayo que aborda con una ambición titánica nuestra cultura y el modo en que nos relacionamos. Noel Ceballos, con un rigor no exento de humor, indaga en el pasado, lee un presente cambiante y se adelanta al futuro para tratar de explicar por qué compartimos lo que compartimos, por qué nos emocionamos con lo que nos emocionamos, quién nos vigila y quién vigila a quien nos vigila. Un libro osadísimo, ágil y adictivo donde los temas se abren como las ventanas en el buscador de internet. Abre este libro para entender nuestro mundo. Haz click aquí para saber quién eres.
- GenresSpanish Literature
343 pages, Hardcover
First published October 14, 2015
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Community Reviews
Displaying 1 - 15 of 15 reviews
July 21, 2016
He decidido cambiar esta reseña por algo mucho más indiferente, en este tiempo he llegado a la conclusión de que el problema es este tipo de libros, hablan de un momento que enseguida ha pasado ya, todo es tan mutante que podrías escribir uno cada media hora, creo que prefiero un hilo de tuiter o una web que se va actualizando. Lo que más recuerdo es que sí, se entendía que el fandom en general bien pero parecía que determinados tipos de fandom no estaban tan bien y el resto lo he olvidado por completo.
Y ese es el problema, ensayos de un momento pop que se quedan obsoletos en un par de años o menos, cada quién leerá los que le parezcan, este no era el mío y aunque lo gané en un sorteo, hice bien en enviárselo a la persona que me lo pidió.
Y ese es el problema, ensayos de un momento pop que se quedan obsoletos en un par de años o menos, cada quién leerá los que le parezcan, este no era el mío y aunque lo gané en un sorteo, hice bien en enviárselo a la persona que me lo pidió.
January 28, 2016
En la introducción de este Safari, Noel Ceballos, clarifica que este ensayo está más interesado en las preguntas que en las respuestas y que de ningún modo pretende imponer su propia opinión al lector, sino que le invita abiertamente a disentir. Anoche tras haber terminado de leer la última página y tratando de recapitular, volví a recordar este punto del libro. No dudo de que la bandeja de entrada de Ceballos no esté llena, pero sí dudo de que lo esté de otra cosa más que de felicitaciones sobre Internet Safari.
El ensayo está tan bien ligado y amenizado con tantos elementos de la cultura pop que en ningún momento se hace pesado o repetitivo. Si todo eso lo aderezas con apelaciones amistosas al lector, al que se considera un compañero de "viaje", no tienes la sensación de estar leyendo un libro, sino de estar teniendo una enriquecedora conversación con un amigo, un amigo que como tú se pregunta cuál es su lugar entre la Generación X y la Millennial, y te invita a reflexionar sobre el papel de aplicaciones o avances tecnológicos integrados en nuestras rutinas diarias y sobre las personas/ intenciones ocultas tras ellos, pasando de lo simple a lo complejo, de lo actual al futuro hipotético sin que en ningún momento dejes de sentir el impulso de seguir pasando página tras página hasta que te encuentres con que nyancat es el encargado de brindarte una despedida agridulce de un universo tan cotidiano como desconocido.
El ensayo está tan bien ligado y amenizado con tantos elementos de la cultura pop que en ningún momento se hace pesado o repetitivo. Si todo eso lo aderezas con apelaciones amistosas al lector, al que se considera un compañero de "viaje", no tienes la sensación de estar leyendo un libro, sino de estar teniendo una enriquecedora conversación con un amigo, un amigo que como tú se pregunta cuál es su lugar entre la Generación X y la Millennial, y te invita a reflexionar sobre el papel de aplicaciones o avances tecnológicos integrados en nuestras rutinas diarias y sobre las personas/ intenciones ocultas tras ellos, pasando de lo simple a lo complejo, de lo actual al futuro hipotético sin que en ningún momento dejes de sentir el impulso de seguir pasando página tras página hasta que te encuentres con que nyancat es el encargado de brindarte una despedida agridulce de un universo tan cotidiano como desconocido.
October 21, 2015
Publicado en http://lecturaylocura.com/internet-sa...
Internet Safari de Noel Ceballos. El (im)probable discernimiento virtual
Internet y todo lo que le rodea se han convertido en un galimatías prácticamente inexplicable para la mayoría de los ciudadanos de a pie, un mastodonte de proporciones ilimitadas que resulta, en muchos casos, una amenaza a un estado de bienestar y a una privacidad que se ve seriamente en peligro; solamente hay que comprobar algunos de los últimos acontecimientos, por ejemplo, para corroborar la sucesiva demonización de twitter y sus integrantes, como bien nos quieren transmitir los medios tradicionales. Los que lo frecuentamos, en cambio, encontramos razones muy fundadas para necesitarlo, pero todo ello produce una serie de contradicciones que tienen como centro los límites entre lo real y lo virtual.
En este orden de cosas, el autor del ensayo Internet Safari nos dice lo siguiente en el prólogo:
“Internet Safari es un catálogo personal de esos problemas. O más concretamente, de ese choque entre la vida virtual y la vida real, que aún no están lo suficientemente maduras como para caminar en sincronía. Entre esas grietas aparecen cosas como las apps espías, los trolls agresivos, las selfies en Auschwitz, el bombardeo constante de los tests de personalidad, el pánico a los ataques de hackers, el culto a las celebridades, los errores en los mapas, la soledad detrás de cada DM amoroso, los planes de dominación global a través de memes, la desconfianza hacia las grandes corporaciones, la obsesión por los gatitos…
Y, especialmente, Internet Safari es un intento de responder a la pregunta de por qué mentimos. Por qué miento. Por qué es tan importante, en suma, que Internet crea que soy feliz.”
Noel Ceballos es el autor de este compendio maravilloso de características únicas y que tiene como objetivo mostrarnos lo que es internet, dónde estamos en este momento y, ¿por qué no?, lo que nos puede deparar en el futuro; Noel demuestra su experiencia sobrada (ahora trabaja para GQ pero es imposible glosar todos los blogs y actividades en las que anda metido) a pesar de su juventud y, sobre todo, se muestra didáctico y capaz de discernir entre un mundo tan confuso y ambiguo como este. El decálogo inicial con el que abre el libro (tras el prólogo) sirve como elemento de “enganche” (sólo lo utilizaré una vez) para cualquier lector que se precie por sus ocurrencias; he seleccionado algunos de estos mandamientos como muestra:
“4.Este libro está más interesado en las preguntas que en las respuestas.
Me encanta la metáfora del safari. ¿Se me ha notado ya? Estoy enamorado de ella, y no tiene que ver con el hecho de que me siga aferrando a ese navegador en concreto, pese a que varias personas me hayan indicado, por activa y por pasiva, que estoy cometiendo un error. No: el safari consiste en salir a la tierra salvaje en busca de algo. De experiencias, sobre todo. Pretendo llevarte conmigo de cañas, pero no sabemos si los que vamos a ser cazados somos nosotros. Nos vamos a enfrentar a cosas que vemos todos y cada uno de nuestros malditos días en pantallas y monitores.. pero que aún no comprendemos. O, al menos, no hemos reflexionado sobre ellas, sobre sus implicaciones y su posible papel en nuestras vidas. Internet safari no es un libro de revelaciones absolutas, sino de indagación y exploración casi temeraria. Salimos a la sabana con el machete entre los dientes: quién sabe lo que nos va a atacar.”
Hay dos mensajes resaltables que constituyen la tónica en la que se va a desarrollar el libro, por un lado, que nos arriesguemos y perdamos el miedo, que no tengamos complejos ante este viaje a lo incognoscible; lo segundo, adopta un papel muy alejado de la condescendencia, abogando sin embargo por la reflexión, y más aún, porque empecemos a reflexionar nosotros, aunque nos equivoquemos, ante lo que nos encontremos. Estas dos actitudes son imprescindibles como punto de partida. Otro mandamiento que quería destacar es el siguiente:
“7. Este libro se ha pensado como cápsula del tiempo.
Internet Safari es el Estado de la cuestión circa 2015. No se habría podido publicar antes, y soy perfectamente consciente de que su condición de manual de uso para la vida moderna no tendrá demasiado sentido dentro de, pongamos, cinco años. Si tú, lector, vienes de ese futuro no tan lejano, tengo dos cosas que decirte: a)no sabes cuánto me alegro de que aún sigas leyendo libros (la perspectiva desde el viejuno, arcaico 2015 solía ser que ya estaríais en pleno Fahrenheit 451 a estas alturas); y b) considera esto que tienes entre manos como una suerte de cápsula del tiempo. Una foto de Instagram de cómo se veían las cosas en un momento muy concreto, pero creo que también muy crucial: el cambio de guardia generacional, los primeros impactos reales de la cultura de internet en la política, el estrechamiento progresivo de la brecha entre la vida digital y lo que conocíamos como mundo real. Por favor no te rías demasiado de lo ingenuos que éramos a mediados de la Década Miley. Porque es así como la conocéis, ¿verdad?”
La metáfora del libro como “cápsula del tiempo” habla muy claramente sobre la evolución del medio, este compendio es válido ahora pero, seguramente, pierda validez en sus conclusiones pero no en la actitud y capacidad de reflexión, que deberían permanecer intactas (es como cuando uno acaba una carrera, los conocimientos pasan, pero tu capacidad para adquirirlos y renovarte se suponen por haberla acabado); con esta innegable puerta de entrada Noel empieza a desgranar conceptos que van desde Buzzfeed y su relación con tests y quizzes:
“Buzzfeed se ha especializado en artículos que narran una historia a través de gifs de series televisivas, o de gráficos interactivos, o de mensajes de texto que se van escribiendo ante los ojos del lector. ¿Qué esconde este lujoso escaparate? Es probable que una asunción manifiesta de que la capacidad de atención ya no es lo que era y, por tanto, es necesario crear fuegos artificiales que distraigan, entretengan… y se compartan. También observamos una necesidad de colocar al usuario en el centro de cada historia: 20 cosas que solo las personas tímidas entenderán, 15 señales de que has nacido durante los años ochenta, las 30 pruebas de que tu amor por Benedict Cumberbatch es sincero… Por supuesto, en esta última categoría es donde entran los tests y los quizzes.”
Hasta explicar el famoso concepto hashtag y los trending topics que se alimentan de ellos; en este caso nos advierte sobre la capacidad de explicar lo que preocupa y cuánto preocupa a una comunidad de usuarios, no en vano empiezan a tenerse en cuenta incluso para las audiencias así como para hacer encuestas:
“Cuando Twitter (como red social, pero sobre todo como corporación) decidió asumir la creación colectiva del hashtag y manejarlo ella misma a través de los famosos tuits promocionados por marcas, solo estaba demostrando ir a rebufo de su comunidad. Ahora, el hashtag forma parte del diseño de su web, de su argot, de su identidad corporativa y de su misma esencia. Los trending topics pueden servir para saber aproximadamente cuántos espectadores están viendo el final de una serie de la HBO, pero también son una fuente de inteligencia colectiva. Nos explican cuáles son las preocupaciones principales de su gigantesca comunidad de usuarios, así que son como una encuesta que se actualiza a cada minuto.”
No puedo ocultar que estoy bastante de acuerdo con el narcisismo inherente del fenómeno “selfie”, tan en boga en la actualidad, pero nadie lo explica como él:
“En realidad, no importa el número de personas que aparezcan en una selfie o lo grande que sea su angular. Una selfie siempre en una manera de reclamar un entorno o una experiencia común y articularlos en primera persona. Por eso, quizá, las selfies son la piedra angular de la Primera Iglesia Unificada de Mí Mismo, mucho más que los tuits o los perfiles de Facebook. Por un lado, esto me hace sentir increíblemente bien: si la mayor característica de la modernidad y la postmodernidad era la insignificancia de la persona concreta, que había sido sepultada por las masas urbanas hasta convertirse en una simple hormiga entre la multitud, ahora cada uno puede volver a dar importancia entre la multitud, ahora cada uno puede volver a dar importancia a su historia personal dentro de la colectividad. El Yo vuelve a importar, y además cada uno de nosotros tiene pleno dominio sobre cómo se configura (al menos, en nuestras vidas digitales). Pero por otro lado, no puedo dejar de pensar en todo lo que dicen esos Nuevos Estudios. Lo de que la tecnología está dando rienda suelta a unas tendencias narcisistas innatas que me están volviendo más egoísta, más celoso, más solitario. Sobre todo más egocéntrico.”
Uno de los momentos que más gustará al lector tiene que ver con la exposición de aquellos que pueden ser considerados como villanos, no quiero ponerlos todos porque quitarían la sorpresa al lector, pero sí me gustaría presentar la forma en que lo hace, utlizando conceptos utilizados anteriormente (selfie) tenemos el modélico ejemplo de Breanna Mitchell, que se hizo un selfie en Auschwitz; la idea de ser un villano inconsciente sin tener una motivación concreta más allá de su propio narcisismo y que todo ello generara un linchamiento común colectivo es, ciertamente, fascinante:
“Y, aunque la Princesa Breanna estuviese mintiendo y su selfie fuera solo una selfie, debería perturbarnos la facilidad con la que gritamos a los jóvenes que tienen que aprender unas ciertas normas de decoro en la era digital. Breanna Mitchell fue una villana sin una motivación concreta que le dio a la comunidad internáutica una verdadera causa común, amén de demostrarnos lo cerca que estamos en todo momento de constituirnos en pelotón de linchamiento ante cualquier provocación. Con esto en mente, me armo de valor y le envío un cuestionario (a través de una cuenta de correo que siempre sospeché falsa) a la única personalidad de Twitter que parece estar reflexionando continuamente, en tiempo real, sobre la facilidad con la que todo tuitero se apunta a una humillación pública.”
En la segunda parte el autor reflexiona sobre las razones del éxito de fenómenos como los youtubers; parece una paradoja que un medio global de masas tenga que tomar como base la intimidad para triunfar:
“Lo que ahora vale dinero no es el lujo y los valores de producción, sino la intimidad. La sensación de proximidad. El secreto de muchas estrellas de la webcam consiste en saber gestionar su presencia en las redes sociales. No solamente siguen en Twitter a sus mayores fans, sino que interactúan con ellos casi a diario. Les envían DM personalizados invitándoles a su próxima sesión. Charlan con ellos sobre libros y películas. En definitiva, se cuelan en su universo virtual privado y entran a formar parte de él.”
Me quedo especialmente con dos teorías que podrían dirimir hacia dónde va el futuro, la primera de ellas se refiere a El Nuevo Inquietante, que se trataría de una compleja dicotomía donde ser cercano y extravagante se cumple al mismo tiempo:
“Kanye West y ella grabaron juntos el videoclip Bound 2, un trabajo complejísimo que llevó al crítico de arte Jerry Saltz a considerarlo como la vanguardia de todo un nuevo movimiento: The New Uncanny, o el Nuevo Inquietante. […] El Nuevo Inquietante es una doctrina que propone lo siguiente: ser cercanos y marcianos al mismo tiempo. Aceptar el reto del cubo de agua helada, pero sustituyéndolo por una sustancia sin identificar. Hacerse Selfies, pero frente a un volcán en erupción. Ser ellos mismos, transparentes… e indescifrables.
El Nuevo Inquietante aspira a ser la nueva lingua franca de supercelebridades que han perdido cualquier posibilidad de comunicarse con sus multitudes de fans de un modo que podamos considerar como normal. En cierto sentido, se parece a la manera en la que una inteligencia extraterrestre intentaría establecer un primer contacto. Y nada lo ejemplifica mejor que “Bound 2.”
La segunda, con la que no puedo estar más de acuerdo, tiene que ver con la influencia maligna de lo retro (nostalgia incluida) en el juicio cultural, un prisma que ensombrece nuestro discernimiento inconscientemente, sin que nos demos ni cuenta:
“La pregunta es si puedo esquivar al espectro, si seré capaz de escapar de la dominancia de lo retro sobre el panorama cultural y buscar nuevas formas de dejar mi impronta en el aquí y el ahora. Una de las principales críticas que se le hacen a los popes de la retromanía y la espectrología es que, quizá, estén viendo la realidad con un cristal demasiado oscurecido por el prejuicio. Quizá vaya siendo hora de dejar de llorar y empezar a construir. A partir de estas reflexiones ha empezado a cobrar forma una noción: La Nueva Estética. Quizá el concepto no te suene, pero seguro que has visto un código QR (esa mezcla extraña entre el camuflaje militar y un código de barras) insertado en un anuncio. Pues, lo creas o no, es un ejemplo de Nueva Estética, que se define como una reacción virulenta a la industria de lo retro. “
En su tercera parte, la más audaz y aventurada, quizá un poco más difusa, pero ciertamente subyugadora, Noel nos vuelve infinitamente paranoicos desde diferentes perspectivas, sobre todo para concienciarnos ante una perspectiva que no es del todo imposible; utilizar a Philip K. Dick y Eric Snowden como figuras que sirven para corroborar dicha necesidad de estar paranoico, no deja de ser una gran idea:
“En una entrevista grabada en vídeo, Philip K. Dick (el sumo sacerdote de los paranoicos) habló de la paz interior que sintió al llegar un día a casa y comprobar que alguien había estado allí antes, revolviendo sus cosas en busca, posiblemente, de algún tipo de información comprometida que él mismo desconocía poseer. Cualquier otra persona consideraría ese momento como uno de los más terribles de su vida: han entrado en su casa, lo que significa que la están vigilando, lo que significa que la consideran de algún modo una amenaza, lo que significa que su vida podría correr peligro. Para un paranoico, ese incidente es una bendición: no hay mayor victoria que comprobar que su terror irracional no es infundado. No son solo sombras en su cabeza: es real. Todo es real.”
“Esa es la sensación que muchos experimentamos con las filtraciones de Edward Snowden: no estamos locos, sino que realmente están controlando todos y cada uno de nuestros movimientos a través del teléfono móvil, una pieza tecnológica que se han asegurado de instalar en todos nuestros bolsillos.”
Probablemente estén controlando este artículo que estoy escribiendo; seguramente se enteren de mi recomendación del libro a diestro y siniestro; bueno, al fin y al cabo, lo que quiero es que la gente lo lea y se divierta tanto como lo he hecho yo.
¡Objetivo cumplido!
Ps: a continuación de la publicación del libro, el escritor lanzó un Tumblr donde se puede ver cómo se actualiza la información referente a este monstruo según lo que va sucediendo. Es un complemento ideal para cuando lo acabes.
Internet Safari de Noel Ceballos. El (im)probable discernimiento virtual
Internet y todo lo que le rodea se han convertido en un galimatías prácticamente inexplicable para la mayoría de los ciudadanos de a pie, un mastodonte de proporciones ilimitadas que resulta, en muchos casos, una amenaza a un estado de bienestar y a una privacidad que se ve seriamente en peligro; solamente hay que comprobar algunos de los últimos acontecimientos, por ejemplo, para corroborar la sucesiva demonización de twitter y sus integrantes, como bien nos quieren transmitir los medios tradicionales. Los que lo frecuentamos, en cambio, encontramos razones muy fundadas para necesitarlo, pero todo ello produce una serie de contradicciones que tienen como centro los límites entre lo real y lo virtual.
En este orden de cosas, el autor del ensayo Internet Safari nos dice lo siguiente en el prólogo:
“Internet Safari es un catálogo personal de esos problemas. O más concretamente, de ese choque entre la vida virtual y la vida real, que aún no están lo suficientemente maduras como para caminar en sincronía. Entre esas grietas aparecen cosas como las apps espías, los trolls agresivos, las selfies en Auschwitz, el bombardeo constante de los tests de personalidad, el pánico a los ataques de hackers, el culto a las celebridades, los errores en los mapas, la soledad detrás de cada DM amoroso, los planes de dominación global a través de memes, la desconfianza hacia las grandes corporaciones, la obsesión por los gatitos…
Y, especialmente, Internet Safari es un intento de responder a la pregunta de por qué mentimos. Por qué miento. Por qué es tan importante, en suma, que Internet crea que soy feliz.”
Noel Ceballos es el autor de este compendio maravilloso de características únicas y que tiene como objetivo mostrarnos lo que es internet, dónde estamos en este momento y, ¿por qué no?, lo que nos puede deparar en el futuro; Noel demuestra su experiencia sobrada (ahora trabaja para GQ pero es imposible glosar todos los blogs y actividades en las que anda metido) a pesar de su juventud y, sobre todo, se muestra didáctico y capaz de discernir entre un mundo tan confuso y ambiguo como este. El decálogo inicial con el que abre el libro (tras el prólogo) sirve como elemento de “enganche” (sólo lo utilizaré una vez) para cualquier lector que se precie por sus ocurrencias; he seleccionado algunos de estos mandamientos como muestra:
“4.Este libro está más interesado en las preguntas que en las respuestas.
Me encanta la metáfora del safari. ¿Se me ha notado ya? Estoy enamorado de ella, y no tiene que ver con el hecho de que me siga aferrando a ese navegador en concreto, pese a que varias personas me hayan indicado, por activa y por pasiva, que estoy cometiendo un error. No: el safari consiste en salir a la tierra salvaje en busca de algo. De experiencias, sobre todo. Pretendo llevarte conmigo de cañas, pero no sabemos si los que vamos a ser cazados somos nosotros. Nos vamos a enfrentar a cosas que vemos todos y cada uno de nuestros malditos días en pantallas y monitores.. pero que aún no comprendemos. O, al menos, no hemos reflexionado sobre ellas, sobre sus implicaciones y su posible papel en nuestras vidas. Internet safari no es un libro de revelaciones absolutas, sino de indagación y exploración casi temeraria. Salimos a la sabana con el machete entre los dientes: quién sabe lo que nos va a atacar.”
Hay dos mensajes resaltables que constituyen la tónica en la que se va a desarrollar el libro, por un lado, que nos arriesguemos y perdamos el miedo, que no tengamos complejos ante este viaje a lo incognoscible; lo segundo, adopta un papel muy alejado de la condescendencia, abogando sin embargo por la reflexión, y más aún, porque empecemos a reflexionar nosotros, aunque nos equivoquemos, ante lo que nos encontremos. Estas dos actitudes son imprescindibles como punto de partida. Otro mandamiento que quería destacar es el siguiente:
“7. Este libro se ha pensado como cápsula del tiempo.
Internet Safari es el Estado de la cuestión circa 2015. No se habría podido publicar antes, y soy perfectamente consciente de que su condición de manual de uso para la vida moderna no tendrá demasiado sentido dentro de, pongamos, cinco años. Si tú, lector, vienes de ese futuro no tan lejano, tengo dos cosas que decirte: a)no sabes cuánto me alegro de que aún sigas leyendo libros (la perspectiva desde el viejuno, arcaico 2015 solía ser que ya estaríais en pleno Fahrenheit 451 a estas alturas); y b) considera esto que tienes entre manos como una suerte de cápsula del tiempo. Una foto de Instagram de cómo se veían las cosas en un momento muy concreto, pero creo que también muy crucial: el cambio de guardia generacional, los primeros impactos reales de la cultura de internet en la política, el estrechamiento progresivo de la brecha entre la vida digital y lo que conocíamos como mundo real. Por favor no te rías demasiado de lo ingenuos que éramos a mediados de la Década Miley. Porque es así como la conocéis, ¿verdad?”
La metáfora del libro como “cápsula del tiempo” habla muy claramente sobre la evolución del medio, este compendio es válido ahora pero, seguramente, pierda validez en sus conclusiones pero no en la actitud y capacidad de reflexión, que deberían permanecer intactas (es como cuando uno acaba una carrera, los conocimientos pasan, pero tu capacidad para adquirirlos y renovarte se suponen por haberla acabado); con esta innegable puerta de entrada Noel empieza a desgranar conceptos que van desde Buzzfeed y su relación con tests y quizzes:
“Buzzfeed se ha especializado en artículos que narran una historia a través de gifs de series televisivas, o de gráficos interactivos, o de mensajes de texto que se van escribiendo ante los ojos del lector. ¿Qué esconde este lujoso escaparate? Es probable que una asunción manifiesta de que la capacidad de atención ya no es lo que era y, por tanto, es necesario crear fuegos artificiales que distraigan, entretengan… y se compartan. También observamos una necesidad de colocar al usuario en el centro de cada historia: 20 cosas que solo las personas tímidas entenderán, 15 señales de que has nacido durante los años ochenta, las 30 pruebas de que tu amor por Benedict Cumberbatch es sincero… Por supuesto, en esta última categoría es donde entran los tests y los quizzes.”
Hasta explicar el famoso concepto hashtag y los trending topics que se alimentan de ellos; en este caso nos advierte sobre la capacidad de explicar lo que preocupa y cuánto preocupa a una comunidad de usuarios, no en vano empiezan a tenerse en cuenta incluso para las audiencias así como para hacer encuestas:
“Cuando Twitter (como red social, pero sobre todo como corporación) decidió asumir la creación colectiva del hashtag y manejarlo ella misma a través de los famosos tuits promocionados por marcas, solo estaba demostrando ir a rebufo de su comunidad. Ahora, el hashtag forma parte del diseño de su web, de su argot, de su identidad corporativa y de su misma esencia. Los trending topics pueden servir para saber aproximadamente cuántos espectadores están viendo el final de una serie de la HBO, pero también son una fuente de inteligencia colectiva. Nos explican cuáles son las preocupaciones principales de su gigantesca comunidad de usuarios, así que son como una encuesta que se actualiza a cada minuto.”
No puedo ocultar que estoy bastante de acuerdo con el narcisismo inherente del fenómeno “selfie”, tan en boga en la actualidad, pero nadie lo explica como él:
“En realidad, no importa el número de personas que aparezcan en una selfie o lo grande que sea su angular. Una selfie siempre en una manera de reclamar un entorno o una experiencia común y articularlos en primera persona. Por eso, quizá, las selfies son la piedra angular de la Primera Iglesia Unificada de Mí Mismo, mucho más que los tuits o los perfiles de Facebook. Por un lado, esto me hace sentir increíblemente bien: si la mayor característica de la modernidad y la postmodernidad era la insignificancia de la persona concreta, que había sido sepultada por las masas urbanas hasta convertirse en una simple hormiga entre la multitud, ahora cada uno puede volver a dar importancia entre la multitud, ahora cada uno puede volver a dar importancia a su historia personal dentro de la colectividad. El Yo vuelve a importar, y además cada uno de nosotros tiene pleno dominio sobre cómo se configura (al menos, en nuestras vidas digitales). Pero por otro lado, no puedo dejar de pensar en todo lo que dicen esos Nuevos Estudios. Lo de que la tecnología está dando rienda suelta a unas tendencias narcisistas innatas que me están volviendo más egoísta, más celoso, más solitario. Sobre todo más egocéntrico.”
Uno de los momentos que más gustará al lector tiene que ver con la exposición de aquellos que pueden ser considerados como villanos, no quiero ponerlos todos porque quitarían la sorpresa al lector, pero sí me gustaría presentar la forma en que lo hace, utlizando conceptos utilizados anteriormente (selfie) tenemos el modélico ejemplo de Breanna Mitchell, que se hizo un selfie en Auschwitz; la idea de ser un villano inconsciente sin tener una motivación concreta más allá de su propio narcisismo y que todo ello generara un linchamiento común colectivo es, ciertamente, fascinante:
“Y, aunque la Princesa Breanna estuviese mintiendo y su selfie fuera solo una selfie, debería perturbarnos la facilidad con la que gritamos a los jóvenes que tienen que aprender unas ciertas normas de decoro en la era digital. Breanna Mitchell fue una villana sin una motivación concreta que le dio a la comunidad internáutica una verdadera causa común, amén de demostrarnos lo cerca que estamos en todo momento de constituirnos en pelotón de linchamiento ante cualquier provocación. Con esto en mente, me armo de valor y le envío un cuestionario (a través de una cuenta de correo que siempre sospeché falsa) a la única personalidad de Twitter que parece estar reflexionando continuamente, en tiempo real, sobre la facilidad con la que todo tuitero se apunta a una humillación pública.”
En la segunda parte el autor reflexiona sobre las razones del éxito de fenómenos como los youtubers; parece una paradoja que un medio global de masas tenga que tomar como base la intimidad para triunfar:
“Lo que ahora vale dinero no es el lujo y los valores de producción, sino la intimidad. La sensación de proximidad. El secreto de muchas estrellas de la webcam consiste en saber gestionar su presencia en las redes sociales. No solamente siguen en Twitter a sus mayores fans, sino que interactúan con ellos casi a diario. Les envían DM personalizados invitándoles a su próxima sesión. Charlan con ellos sobre libros y películas. En definitiva, se cuelan en su universo virtual privado y entran a formar parte de él.”
Me quedo especialmente con dos teorías que podrían dirimir hacia dónde va el futuro, la primera de ellas se refiere a El Nuevo Inquietante, que se trataría de una compleja dicotomía donde ser cercano y extravagante se cumple al mismo tiempo:
“Kanye West y ella grabaron juntos el videoclip Bound 2, un trabajo complejísimo que llevó al crítico de arte Jerry Saltz a considerarlo como la vanguardia de todo un nuevo movimiento: The New Uncanny, o el Nuevo Inquietante. […] El Nuevo Inquietante es una doctrina que propone lo siguiente: ser cercanos y marcianos al mismo tiempo. Aceptar el reto del cubo de agua helada, pero sustituyéndolo por una sustancia sin identificar. Hacerse Selfies, pero frente a un volcán en erupción. Ser ellos mismos, transparentes… e indescifrables.
El Nuevo Inquietante aspira a ser la nueva lingua franca de supercelebridades que han perdido cualquier posibilidad de comunicarse con sus multitudes de fans de un modo que podamos considerar como normal. En cierto sentido, se parece a la manera en la que una inteligencia extraterrestre intentaría establecer un primer contacto. Y nada lo ejemplifica mejor que “Bound 2.”
La segunda, con la que no puedo estar más de acuerdo, tiene que ver con la influencia maligna de lo retro (nostalgia incluida) en el juicio cultural, un prisma que ensombrece nuestro discernimiento inconscientemente, sin que nos demos ni cuenta:
“La pregunta es si puedo esquivar al espectro, si seré capaz de escapar de la dominancia de lo retro sobre el panorama cultural y buscar nuevas formas de dejar mi impronta en el aquí y el ahora. Una de las principales críticas que se le hacen a los popes de la retromanía y la espectrología es que, quizá, estén viendo la realidad con un cristal demasiado oscurecido por el prejuicio. Quizá vaya siendo hora de dejar de llorar y empezar a construir. A partir de estas reflexiones ha empezado a cobrar forma una noción: La Nueva Estética. Quizá el concepto no te suene, pero seguro que has visto un código QR (esa mezcla extraña entre el camuflaje militar y un código de barras) insertado en un anuncio. Pues, lo creas o no, es un ejemplo de Nueva Estética, que se define como una reacción virulenta a la industria de lo retro. “
En su tercera parte, la más audaz y aventurada, quizá un poco más difusa, pero ciertamente subyugadora, Noel nos vuelve infinitamente paranoicos desde diferentes perspectivas, sobre todo para concienciarnos ante una perspectiva que no es del todo imposible; utilizar a Philip K. Dick y Eric Snowden como figuras que sirven para corroborar dicha necesidad de estar paranoico, no deja de ser una gran idea:
“En una entrevista grabada en vídeo, Philip K. Dick (el sumo sacerdote de los paranoicos) habló de la paz interior que sintió al llegar un día a casa y comprobar que alguien había estado allí antes, revolviendo sus cosas en busca, posiblemente, de algún tipo de información comprometida que él mismo desconocía poseer. Cualquier otra persona consideraría ese momento como uno de los más terribles de su vida: han entrado en su casa, lo que significa que la están vigilando, lo que significa que la consideran de algún modo una amenaza, lo que significa que su vida podría correr peligro. Para un paranoico, ese incidente es una bendición: no hay mayor victoria que comprobar que su terror irracional no es infundado. No son solo sombras en su cabeza: es real. Todo es real.”
“Esa es la sensación que muchos experimentamos con las filtraciones de Edward Snowden: no estamos locos, sino que realmente están controlando todos y cada uno de nuestros movimientos a través del teléfono móvil, una pieza tecnológica que se han asegurado de instalar en todos nuestros bolsillos.”
Probablemente estén controlando este artículo que estoy escribiendo; seguramente se enteren de mi recomendación del libro a diestro y siniestro; bueno, al fin y al cabo, lo que quiero es que la gente lo lea y se divierta tanto como lo he hecho yo.
¡Objetivo cumplido!
Ps: a continuación de la publicación del libro, el escritor lanzó un Tumblr donde se puede ver cómo se actualiza la información referente a este monstruo según lo que va sucediendo. Es un complemento ideal para cuando lo acabes.
December 27, 2016
Para mí, Internet Safari tiene dos problemas. El primero, que hay una parte inicial en la que el libro se autojustifica (creo que no hace falta). El otro es que varias de las cosas de las que habla el autor ya las conocía. Soy una usuaria hard de redes sociales, y creo que Noel Ceballos y yo tenemos unos canales de información e intereses muy similares.
Vamos con los pros: el libro es una casuística de lo online. Decenas de pequeños cuentos de un presente fascinante donde la tecnología, la fama o la sociedad son protagonistas en constante conflicto. Me parece difícil que a nadie le asombren las historias sobre Google Maps, el linchamiento grupal en Twitter o el ciberactivismo, así que si conoces a alguien que no esté pegado todo el día a la actualidad de las redes, lo que aquí se cuenta es muy posible que le acabe fascinando.
Está escrito en un registro instructivo y cómplice que hace que se haga ameno y divertido en todo momento. Y lo que puedan parecer desvíos en las narraciones de las historias son en realidad circunvalaciones muy oportunas para dar una mejor dimensión a cada uno de los temas que trata. No me ha parecido que Ceballos tenga ánimo imponer una única postura sobre la mayoría de epígrafes, y cuando se atreve a opinar es de una forma humilde.
En resumen, es el libro de un adicto a Internet sobre las cosas más fascinantes que están pasando hoy en Internet que cuenta con la afortunada virtud de estar escrito por un tipo con un buen ojo para el diagnóstico y un virtuosismo para la prosa hiperestimulante/hiperestimulada.
También creo que sólo tiene sentido leer Internet Safari ahora o dentro de 20 años.
Vamos con los pros: el libro es una casuística de lo online. Decenas de pequeños cuentos de un presente fascinante donde la tecnología, la fama o la sociedad son protagonistas en constante conflicto. Me parece difícil que a nadie le asombren las historias sobre Google Maps, el linchamiento grupal en Twitter o el ciberactivismo, así que si conoces a alguien que no esté pegado todo el día a la actualidad de las redes, lo que aquí se cuenta es muy posible que le acabe fascinando.
Está escrito en un registro instructivo y cómplice que hace que se haga ameno y divertido en todo momento. Y lo que puedan parecer desvíos en las narraciones de las historias son en realidad circunvalaciones muy oportunas para dar una mejor dimensión a cada uno de los temas que trata. No me ha parecido que Ceballos tenga ánimo imponer una única postura sobre la mayoría de epígrafes, y cuando se atreve a opinar es de una forma humilde.
En resumen, es el libro de un adicto a Internet sobre las cosas más fascinantes que están pasando hoy en Internet que cuenta con la afortunada virtud de estar escrito por un tipo con un buen ojo para el diagnóstico y un virtuosismo para la prosa hiperestimulante/hiperestimulada.
También creo que sólo tiene sentido leer Internet Safari ahora o dentro de 20 años.
February 23, 2016
La Biblia de internet. Una reflexión interesantísima sobre la experiencia del usuario en internet, me ha encantado leer la opinión de Noel y me ayudado a pensar sobre mi propia experiencia en la red de redes.
January 5, 2024
Que lastima leer este libro 8 años más tarde de lo que tocaba. Interesante pero muy heredero de su tiempo (que ya no es el nuestro).
October 8, 2016
Noel Ceballos —para todo aquel que no lo haya seguido hasta ahora: joven y destacado periodista cultural español— asomándose al abismo de su ordenador portátil y su teléfono móvil 3G. El mundo descrito a vista de pantalla. Más o menos de esa premisa parte este ensayo que, ya desde el entrañable gatito totalitarista en portada, se aleja de cualquiera de las rigideces del género. El marco metodológico en Internet Safari pasa por abrir el navegador, entrar en webs y redes sociales y ponerse a escribir sobre ellas como si no hubiera un mañana.
Ceballos sabe sintetizar las ansiedades de nuestra época en divertidos iconos pop. En serio, el hombre tiene un talento descomunal para eso, por lo que no se conforma con que su memoria internáutica quede reducida a unas cookies o a un historial de navegación y ha reunido estas notas con las que invita al lector a seguirle por uno de los infinitos itinerarios posibles de Internet. Un recorrido que puede empezar por ClickHole, los grupos de aficionados a My Little Pony, CERN, Google Street View, El Rubius, WikiLeaks o Miley Cyrus pero que sólo puede terminar en el Apocalipsis y en la vida más allá de la vida, a medida que progresa una espiral dramática que crece al ritmo al que lo hace la paranoia. ¿Recuerdan aquello que decía Emmanuel Carrère de que lo que hace veinte años llamábamos «el mundo de Philip K. Dick» ahora es el mundo a secas? Pues es algo que Ceballos constata click a click, página (visitada) a página (escrita).
A estas alturas no podemos saber si el reflejo que nos devuelve el móvil es nuestro, el de algún ser querido con el que nos gustaría estar comunicándonos de una manera más cercana, el de una corporación o un gobierno, o si se trata de la propia máquina que, al fin, nos devuelve la mirada. No lo sabemos porque seguramente sea una mezcla de todo. Pero una cosa está clara: Snapchat, BuzzFeed, Vine, Facebook, SoundCloud y muchas de las plataformas glosadas por el autor podrán convertirse en empresas a la baja y desaparecer por el sumidero digital, junto a muchos de nuestros recuerdos, pero este libro quedará en el lado palpable de la realidad como la mejor manera de tener el año 2015 en la estantería. Esa fue la sensación que tuve cuando lo leí a la semana de su publicación y es la que he tenido ahora, un año después, al repasar algunos párrafos que necesitaba consultar.
Ceballos sabe sintetizar las ansiedades de nuestra época en divertidos iconos pop. En serio, el hombre tiene un talento descomunal para eso, por lo que no se conforma con que su memoria internáutica quede reducida a unas cookies o a un historial de navegación y ha reunido estas notas con las que invita al lector a seguirle por uno de los infinitos itinerarios posibles de Internet. Un recorrido que puede empezar por ClickHole, los grupos de aficionados a My Little Pony, CERN, Google Street View, El Rubius, WikiLeaks o Miley Cyrus pero que sólo puede terminar en el Apocalipsis y en la vida más allá de la vida, a medida que progresa una espiral dramática que crece al ritmo al que lo hace la paranoia. ¿Recuerdan aquello que decía Emmanuel Carrère de que lo que hace veinte años llamábamos «el mundo de Philip K. Dick» ahora es el mundo a secas? Pues es algo que Ceballos constata click a click, página (visitada) a página (escrita).
A estas alturas no podemos saber si el reflejo que nos devuelve el móvil es nuestro, el de algún ser querido con el que nos gustaría estar comunicándonos de una manera más cercana, el de una corporación o un gobierno, o si se trata de la propia máquina que, al fin, nos devuelve la mirada. No lo sabemos porque seguramente sea una mezcla de todo. Pero una cosa está clara: Snapchat, BuzzFeed, Vine, Facebook, SoundCloud y muchas de las plataformas glosadas por el autor podrán convertirse en empresas a la baja y desaparecer por el sumidero digital, junto a muchos de nuestros recuerdos, pero este libro quedará en el lado palpable de la realidad como la mejor manera de tener el año 2015 en la estantería. Esa fue la sensación que tuve cuando lo leí a la semana de su publicación y es la que he tenido ahora, un año después, al repasar algunos párrafos que necesitaba consultar.
October 16, 2015
Ceballos nos propone un recorrido crítico a través de los distintos fenómenos sociales y virales que han imperado en los últimos años en el enterno 2.0 y de las redes sociales. El Ice Bucket Challenge, las revoluciones con máscaras de V de Vendetta, las keynotes, los backdoors conspiranoicos a través del Angry Birds y los gifs animados de gatitos son tan sólo algunos de los cientos de ejemplos con los que Noel nos hará reflexionar -con muchísimo humor, siempre- por qué compartimos lo que compartimos y por qué nos comportamos de determinada manera en las redes sociales. Construcción de nuestra imagen virtual a medida y perfecta incluida, por supuesto. Lectura imprescindible para todos aquellos que nos fascinan los entornos tecnológicos y cómo nos configuran y, a la vez, configuramos nosotros el cambio.
January 29, 2017
Es un libro entretenido y ameno en el cual nos podemos sumergir en un viaje por las profundidades del Internet más popular. Si bien, algunos de sus pasajes puede parecer de un humor difícil de entender para algunas personas creo que es de lo mejor que se puede leer sobre las modas, formas de vida y cultura web de la segunda década del siglo XXI.
Sin duda se nota el sello de Noel Ceballos, un experto en temas de cultura popular y redes, puede que algunos este libro les llegue a parecer pesado, pero sin duda ayudará a comprender mejor algunos de los fenómenos de esta época en Internet.
Sin duda se nota el sello de Noel Ceballos, un experto en temas de cultura popular y redes, puede que algunos este libro les llegue a parecer pesado, pero sin duda ayudará a comprender mejor algunos de los fenómenos de esta época en Internet.
November 5, 2015
Con bastante humor (que se agradece), Noel Ceballos te explica qué es internet realmente y para qué sirve. Te plantea dudas en las que no habías deparado jamás y te pone casos prácticos. Supongo que hay que leerlo rápido, sobre todo antes de que acabe 2016 porque el autor ya deja claro que este libro es una cápsula del tiempo de "lo que pasaba en 2015" y puede que dentro de 10 años este libro esté más caducado que las ideas futuristas de Philip K. Dick... ah.
December 9, 2015
Una lectura que plantea muchas reflexiones sobre nuestra relación con la tecnología y las redes sociales.
Autoconcepto, soledad, paranoia, nostalgia, obsesión, ironía y hasta transhumanismo son algunos temas que encontrarás en este ensayo.
Me ha gustado mucho su tendencia a la digresión, ya que asemeja la experiencia lectora a la de un navegador web con muchas pestañas abiertas.
Muy, muy recomendable.
Autoconcepto, soledad, paranoia, nostalgia, obsesión, ironía y hasta transhumanismo son algunos temas que encontrarás en este ensayo.
Me ha gustado mucho su tendencia a la digresión, ya que asemeja la experiencia lectora a la de un navegador web con muchas pestañas abiertas.
Muy, muy recomendable.
February 10, 2016
El internet de las cosas. Concepto chungo.
December 27, 2015
Decepcionante.
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