Este libro me lo recomendó un amigo diciéndome que pese a ser una novela podría leerse como un libro de relatos, puesto que muchos de sus capítulos (cortísimos todos), pueden leerse como relatos breves auto concluyentes. Y es verdad. Esta novela, a la que llegué sin expectativa alguna, simplemente guiado por la recomendación de este buen amigo lector, ha resultado ser una de las lecturas más entretenidas y enriquecedoras de cuantas he hecho este año.
Como digo, mediante capítulos muy breves y muchos de ellos historias con introducción, nudo y desenlace por sí mismas, Kiko Herrero nos lleva en un viaje de varias décadas por un Madrid que pasa del franquismo a la movida en apenas diez años (un parpadeo en la historia del tiempo) y a través de una familia de clase media con taras y vicios ocultos a vecinos y familiares por unas costuras que parecen bien tejidas hasta que el tiempo, la vida y todo lo que puede ocurrir entre medias las hacen saltar por los aires. Entre la ternura y la dureza, lo cómico y lo trágico, oscila esta novela que hace reír, pensar, reflexionar y nos pone frente a vivencias con las que cualquiera de nosotros podríamos sentirnos identificados. Una grata y sorpresiva lectura.