Me ha gustado mucho el estilo de Dostoevsky, es mi tercer acercamiento después de Noches blancas y Niétochka, este último muy cruda historia, cargada de miedo y desesperación. Pero El jugador se me ha hecho una historia con varios giros interesantes, al principio un personaje que me disgusta su complacencia, su locura por amor, y después su suerte, sus arrebatos y su suerte cambiante. Y Un trance difícil me ha parecido muy divertido, este Iván Ilich me he reído y lo he despreciado a lo largo de la novela, y no dejo de pensar que aún existen muchos como él en nuestros tiempos. Grande Fyodor, describiendo la naturaleza humana.