Llegué a Tánger en 1895, tenía cuatro años. Mi madre pensaba ir a Cuba pero una circunstancia imprevista nos cambió el destino. En Tánger encontramos una tierra acogedora que nos gustó y nos quedamos toda la vida. Crecí en un ambiente abigarrado, mestizo de culturas, razas, nacionalidades y creencias, donde prevalecían la tolerancia, el respeto y la libertad. Donde ser diferente no era un problema. Desde allí asistí a los acontecimientos que tuvieron lugar a lo largo del siglo XX en el norte de Marruecos. Conocí a personajes singulares como Raisuni o el general Silvestre y presencié horrorizado el Desastre de Annual. Viví el apasionante proceso de transformación de la ciudad, de capital diplomática de Marruecos a Zona Internacional, experiencia única en el mundo. Disfruté de su apogeo como lugar de acogida, refugio, divertimento y “joie de vivre”, islote de paz en un mundo convulsionado. Después sufrí con su desintegración y rápida decadencia. Más tarde se produjo la diáspora de tangerinos europeos y pasé unos años despidiendo a todos mis amigos. Pero yo no me fui, yo me quedé en Tánger.
Me quedé en Tánger es una agradable novela escrita por el empresario Luis Molinos, que a su vez nació en esa ciudad cuando tenía un Estatuto Internacional. Su marco narrativo se extiende desde 1895, año en que el protagonista, con cuatro años de edad, se instala allí en brazos de su madre, hasta principios de la década de 1970. En el plazo de una vida, desfilan por sus páginas algunos de los principales acontecimientos que afectaron en el siglo XX al norte de Marruecos: desde la conferencia de Algeciras que sentó las bases de los futuros protectorados, pasando por las escaseces durante la Gran Guerra y la Gran Depresión, el desastre de Annual que sorprende al protagonista como reportero, la obtención y posterior pérdida del Estatuto, la gran inmigración durante los años internacionales y la gran desbandada tras la independencia de Marruecos. Todo ello, con una lectura fluida y sin atascos, ha sido muy de mi agrado.
Es improbable que le den menos de tres estrellitas y yo, enamorado de Marruecos, le doy cuatro.
Casimiro, y su madre escapan de Cádiz, el violento y desobligado padre los ha orillado a hacerlo. Viajan en dirección a Tanger, sin saber que este lugar les cambiará la vida. En esta nueva ciudad ubicada al norte de Marruecos, en la costa africana del estrecho de Gibraltar, comienza a maravillarse por los camellos, los encantadores de serpiente, los comercios del pequeño socco, los halconeros, etc. Casimiro comenzará una nueva vida en este país, conforme va creciendo iremos conociendo los diferentes acontecimientos históricos que atraviesan Marruecos. Una novela que muestra y critica la crueldad de las guerras y permite a través de su lectura recorrer los rincones de Tanger.