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344 pages, Paperback
Published January 1, 1993
Mutis es el poeta de la estirpe más rara en español: rico sin ostentación y sin despilfarro. Necesidad de decirlo todo y consciencia de que nada se dice. Amor por la palabra, desesperación ante la palabra, odio a la palabra: extremos del poeta...Aún al reunirse toda la poesía escrita por Mutis entre 1947 y 2003, la domina, como domina el título, la extraordinaria figura inventada de Maqroll el Gaviero. De su imposible vida de vagamundos impenitente se van deshojando poemas de otredad y soledad repletos de puertos, ríos, pantanales, minas, selvas, burdeles, hospitales, puentes, ferrocarriles, carretas, tabernas, cargueros, planchones, deseos, escamas, lluvias y fiebres. Con Maqroll olemos la vegetación salvaje de un trópico exuberante y barroco y se nos entrecorta la respiración ante un páramo andino helado y yermo, pasamos de un vagón de ferrocarril repleto de truhanes a otro atiborrado de madres y sus críos, pasajeros todos en un viaje de derrotero sonámbulo asomado al mito.
El tren en cuestión salía del páramo el 20 de febrero de cada año y llegaba al lugar de su destino, una pequeña estación de veraneo situado en tierra caliente, entre el 8 y el 12 de noviembre. El recorrido total del tren era de 122 kilómetros, la mayor parte de los cuales los investía descendiendo por entre brumosas montañas sembradas íntegramente por eucaliptos.Para 1953, en Hastío de peces es “celador de transatlánticos en un escondido y mísero puerto del Caribe” pero conocemos su nombre en la misma colección de poemas de 1953 en Oración de Maqroll:
Decía Maqroll el Gaviero:Los temas de Maqroll se van anunciando en El miedo y Trilogía para irse plasmando con mayor claridad en los poemas que componen Los trabajos perdidos (1965) como Grieta matinal:
¡Señor, persigue a los adoradores de la blanda serpiente!
Haz que todos conciban mi cuerpo como una fuente inagotable de tu infamia.
Señor, seca los pozos que hay en mitad del mar donde los peces copulan sin lograr reproducirse
[...]
Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria.o ”Un bel morir...”, o el memorable La muerte del Capitán Cook:
Ten presente a cada hora
que su materia es tu materia,
el único puerto del que conoces cada rada,
cada boya, cada señal desde la cálida tierra
a donde llegas a reinar como Crusoe
entre la muchedumbre de sombras
que te rodean y con las que tropiezas
sin entender su propósito ni su costumbre.
...Cuando le preguntaron cómo era Roma, descubrió una fresca cicatriz en la ingle que dijo ser de una herida recibida al intentar romper los cristales de un tranvía abandonado en las afueras y en el cual unas mujeres embalsamaban a sus muertos.En mi opinión sin embargo es en Reseña de los Hospitales de Ultramar (1973) donde Maqroll adquiere toda su alucinante carga poética y arquetípica, particularmente en El Hospital de los Soberbios y Las Plagas de Maqroll, el primero por esa caracterización lírica y narrativa que siento emparentada con las Ciudades Invisibles de Ítalo Calvino y el segundo por esa lista tan extraordinaria de enfermedades descritas y padecidas por el propio Maqroll como, por citar tan solo dos de sus "plagas":
La incontrolable transformación del sueño en un sucederse de brillantes escamas que se ordenan hasta reemplazar la piel por un deseo incontenible de soledad.Esta presencia se mantiene y proyecta en Caravansary (1981) donde hay que destacar los poemas La Nieve del Almirante y Cocora que llevan a Maqroll de lo más alto de la cordillera andina a los más tenebroso de los socavones de minas, previo a su muerte en En los esteros. La presencia de Maqroll el Gaviero no termina con aquel libro, todavía se proyecta con fuerza en Los Emisarios (1984), en joyas como La visita del Gaviero y El Cañón de Aracuriare, que son los puntos para apoyo de Mutis para el salto que lleva a Maqroll a sus novelas.
[…]
Un irritable y constante deseo, una especial agilidad para contestar a nuestros enemigos, un apetito por carnes de caza preparadoas en un intrincado dogma de especies y la obsesiva frecuencia de largos viajes en los sueños.
... la ilustrada secuencia de una historia improbable.Detalla el personaje cuatro cuadros en la secuencia vagamente bruegheliana y...
Olvidó el Gaviero el cansancio de su tarea, olvidó las miserias sufridas y el porvenir que le deparaba el camino, dejó de sentir el frío de los páramos y recorría los detalles de cada cuadro con la alucinada certeza de que escondían una ardua enseñanza, un útil y fecunda moraleja que nunca le sería dado desentrañar.Esta es una antología a la que espero regresar, de la que espero extraer mis propias selección de poemas-cuadros -como Maqroll, “...con la alucinada certeza que esconden una ardua enseñanza...” Recomiendo ampliamente ampliar la lectura con los fascinantes ensayos críticos sobre la obra de Mutis incluidos en el Centro Virtual Cervantes (https://cvc.cervantes.es/literatura/e...) y para evitar demasiado agobio, disfrutar el chispeante discurso que dio Gabriel García Márquez a su amigo Álvaro Mutis en 1993 (https://centrogabo.org/gabo/gabo-habl...).