El respeto irrestricto a la libertad e integridad del ser humano así como la reivindicación de la tolerancia permean estas páginas en las que Roberto Ampuero y Mauricio Rojas conversan en torno a su evolución política desde el marxismo de los años sesenta a las ideas liberales que hoy profesan.
Tanto Roberto Ampuero como Mauricio Rojas soñaron con la revolución comunista en los tiempos de Salvador Allende y la Unidad Popular. Ambos salieron al exilio tras el golpe de Estado de 1973, donde se decepcionaron de la materialización de la utopía por la que luchaban. Le vieron de cerca el rostro al socialismo, ya sea totalitario o socialdemócrata, y no les gustó. Pero su largo viaje por tierras lejanas no solo cambió sus ideales políticos sino también a ellos como personas y les permitió mirar a Chile con nuevos ojos.
En Diálogo de conversos recuerdan su pasado y los errores de los radicalismos, e invitan a extraer lecciones de esa historia para re cuperar el profundo sentido de la amistad cívica en que se basa la democracia así como la credibilidad en la política. En este libro los autores analizan también el complejo presente de la sociedad chilena, advierten sobre los riesgos de la polarización política n acional y proponen un futuro más auspicioso para nuestro país.
Roberto Ampuero is a Chilean author, columnist, and a university professor.
In Chile his works have sold more than 40 editions. Ampuero now resides in Iowa where he is a professor at the University of Iowa in the Department of Spanish and Portuguese.He was a columnist of La Tercera and the New York Times Syndicate and since March of 2009 has been working as a columnist for El Mercurio.
Aunque la política es un tema que no me gusta mucho (nada, para ser exacto), debo aceptar que son interesantes las reflexiones de estas dos personas, quienes sufrieron el desencanto del idealismo (no importa cuál o por qué). A cierta edad, cuando los años van dejamdo huella, debería de ser muy fácil comprender que el exceso de energía de la juventud, cuando se mezcla con la inexperiencia forzosa de esa edad y, si a eso le agregamos el liderazgo irresponsable de alguien aunque bien intencionado, ande igual de perdido que los seguidores, no podemos llegar a buenos resultados. No creo que exista un régimen o estilo de gobierno mejor que otro, sino más bien, que los gobernantes suelen perderse en el camino porque ellos mismos no saben a dónde van y, como consecuencia, el rebaño generalmente los sigue hasta el despeñadero.
Diálogo de conversos, es una obra en la que conversan Mauricio Rojas y Roberto Ampuero, dos chilenos ex militantes socialistas que después de probar la hiel de la utopía marxista se convierten en defensores de la libertad individual. Es una obra con bastante contenido histórico, que pasa por Allende, Pinochet y la época democrática de Chile, en ella abundan anécdotas de la vida política en países como Suecia, la RDA y Cuba en donde residieron los autores, además contiene importantes reflexiones sobre la libertad económica que allanó el camino hacia la prosperidad de miles de chilenos. El libro termina con un esbozo del Chile de hoy y los retos que tienen los liberales chilenos en la preservación de las instituciones que convirtieron al país del sur en la nación más próspera de América Latina. Recomendado.
Cómo dos revolucionarios socialistas se pasaron finalmente al liberalismo.
Lo interesante son sus historias de juventud, su férreo compromiso con traer el ideal en que creían a la realidad y cómo luego ésta, como un martillo, destruye la posibilidad realizar lo utópico. Primero el descanto y luego el resentimiento con un proyecto que consideran fraticida.
Lo aburrido: la etapa actual de madurez y autosuficiencia, la falta de crítica con las propias ideas liberales, la desconección generacional.
Lo peor: el sutil desdén con lo sudamericano, lo hispano, lo italiano y lo católico (lo que, quiéranlo o no, es nuestra cultura) y el amor desarraigado por lo anglo-germano (como si esas culturas, recientemente civilizadas, no tuvieran toneladas de atrocidades a cuestas).
Casi caen en el "qué lástima no haber nacido inglés!"...
Diálogo de Conversos …o del dogma a la humilde duda Lo triste del libro Diálogo de Conversos de Roberto Ampuero y Mauricio Rojas es que por prejuicios la izquierda no leerá un libro apóstata, siendo un trabajo que abre muchas visiones ideológicas y hasta programáticas para el Chile que vivimos. Por su parte, la derecha que lo leerá buscando reafirmar sus propias convicciones y leyendas, se decepcionará y espantará descubriendo críticas feroces a la mediocridad y abusos de las históricas elites políticas y económicas chilenas, y si buscan alguna justificación al golpe de estado de 1973 o a la Dictadura de Pinochet y su modelo ultra liberal, se quedarán definitivamente frustrados. Con origen Ampuero en el Partido Comunista y el Rojas en el Movimiento de Izquierda Revolucionara, inician su relato con una apasionada autocrítica de su participación personal y de su generación en el proceso político previo al golpe de estado, con su campaña de odio y violencia que se empeñó en dividir y causar temor en los ciudadanos (“paredón” para todos los que no estuvieran con ellos). Lo cual además no tenía destino posible al no tener condición alguna para sostener un proceso armado. Simplemente se trató de darse el gusto de vociferar y aterrorizar a más de la mitad del país. El diálogo en el libro avanza hacia sus respectivas crisis de fe en el credo revolucionario, uno por la experiencia directa de las sociedades socialistas de Cuba y de la RDA, y el otro al descubrir la criminal e insensible política del MIR de enviar a morir jóvenes a un Chile en Dictadura, lo cual se salvó por poco de sufrir en carne propia. Una vez liberados de la influencia ideológica y emocional de sus respectivos orígenes políticos, decididos a reinventarse en países tan lejanos como Alemania y Suecia, iniciaron dos caminos en un principio paralelos de investigación y reflexión sobre las raíces de los males de la izquierda chilena y mundial, confluyendo pronto en conclusiones radicales en torno de un defecto de origen del socialismo en bases finalmente religiosas judeocristianas, que dan origen a creencia, una verdadera fe, en que se puede alcanzar una sociedad perfecta que resuelva todos las necesidades y sufrimientos humanos, sí, aquí en la tierra, lo cual por una parte permite plantearse sacrificios de vidas, de la libertad y de los peores males presentes (exceptuando a los jerarcas claro), en la convicción irrebatible de que más temprano que tarde nacerá ese hombre nuevo; bueno, y por otra parte, posiciona a los sacerdotes de este credo por sobre cualquiera otra creencia, y sobre todo, por sobre todas las personas a las que se les debe educar o, si se ponen difíciles, reeducar. Por esto es que una persona de izquierda siempre explicará el disenso de otra persona como ignorancia o deshonestidad, las opiniones no valen lo mismo en esta religión, la oposición a sus ideas es por falta de conciencia o por intereses ocultos, pero la verdad es una y simple, la que ellos detentan. Lo más interesante y sorprendente del libro es el arribo a nuevos horizontes ideológicos de ambos ex revolucionarios. Manteniendo “aún encendida la llama de la pasión por construir un mundo mejor”, y solo descartando las creencias y los vehículos de izquierda con que creyeron posible alcanzarlo, descubren el mundo del liberalismo (con guías que van desde el viejo Epicuro, Isaiah Berlin a Mario Vargas Llosa), pero un liberalismo totalmente desconocido en Chile, sea de la izquierda o de la derecha, un pensamiento y valores mucho más abarcadores que el discurso económico de la privatización y la desregulación, por el contrario promoviendo valores alejados del egoísmo y de la omnipresencia del mercado en la vida social, un liberalismo que cree en la comunidad, en la solidaridad y la justicia, y en el compromiso político para lograrlo en el presente y no cuando se cumpliera la promesa tan religiosa como improbable del chorreo que dará bienestar a toda la población. Pero quizás lo más destacable de este particular liberalismo de Ampuero y Rojas, especialmente en los tiempos que corren en Chile, es el único gran dogma arraigado, el de la humildad y la duda permanente con las propias ideas, la prudencia de las políticas, la necesidad de la gradualidad y del consenso, y no solo como táctica para avanzar, sino como un valor en sí mismo, por la conciencia y responsabilidad de la gran capacidad de la política para provocar desastres. Con eso, son fieros en criticar las políticas y la cultura de la izquierda que hoy gobierna Chile, pero con la misma pasión critican las injusticias y los abusos de los grupos de poder económico, y la falta de una agenda de futuro para Chile como un mal totalmente transversal. La única ingenuidad que uno podría observar es el intentar hablarle y convocar a la derecha tradicional chilena (“el sector”, lo aluden), lo que no logra mostrar mucho sentido, dado quienes son, cómo piensan y cómo se comportan. Quizás los nuevos movimientos de centro y de centro derecha podrían nutrirse de estas reflexiones, pero sinceramente, culturalmente todo el relato calza a la perfección con el ethos que movilizó a los gobiernos de la Concertación, esa centro izquierda que en cortos veinte años transformó Chile para bien como nunca antes, disminuyendo la pobreza, ampliando todos los servicios sociales y el bienestar de la población, y llenando de prestigio a nuestro país como un modelo a imitar en todo el mundo, encabezando casi todos los ranking de desarrollo en América Latina. Incluso esta valoración y la esclarecedora explicación de lo que provocó la crisis de 2011, no como un fracaso sino como la cristalización de un nuevo estadio de necesidades a partir de los mismos grandes logros que experimentó Chile, hacen mucho más valioso este trabajo para esa centro izquierda, más ahora que habrá tanto que reparar y corregir después de este fallido gobierno de la antigua izquierda.
Muy interesante y neutral relato de un periodo de nuestra historia que, lamentablemente, se cuenta desde solo un punto de vista. Los autores llevan al lector a entender que los eventos del 73 no se generaron espontáneamente sino que fueron consecuencia de un quiebre social profundo. Independientemente de las responsabilidades de uno u otro lado, lo importante es aprender y evitar que esto se repita. Ante el desprestigio de la política en Chile se crea un terreno propicio para que los populistas con buena lectura de lo que la gente realmente necesita, se aprovechen de eso y prometan cosas que no son factibles de solucionar en el corto plazo. El desarrollo económico debe ir acompañado de una madurez política y eso es precisamente lo que Chile adolece.
No diré mucho, sólo que la conversación refleja lamentablemente, la desilusión de muchos en latinoamérica. Vimos llegar la izquierda a los gobiernos, después de sacudirnos de encima férreas y duras dictaduras de derecha porque los pueblos de latinoamérica lo supieron hacer. Pero la fe, la confianza, la ilusión de que las cosas por fin se harían bien, las tiraron al tacho de la basura...los que tanto nos prometieron y terminan haciendo nada.
Los autores de este libro son de origen chileno y pertenecieron a asociaciones juveniles socialistas que apoyaban al presidente Salvador Allende. Esa generación tenía prisa por cambiar al país en uno parecido a la Alemania del Este. El modelo cubano no les gustaba, porque intervenían las armas para llegar al poder. Con la caída del presidente Allende, se emprendió una persecución por parte del general Pinochet en contra de todos los simpatizantes, de modo que no quedó más que huir de Chile. Roberto y Mauricio, militantes de aquellos grupos y promotores del socialismo, se refugiaron en Europa, en la RDA, el primero y en Suecia el segundo. ambos con el objetivo de estudiar el marxismo en sus universidades. Más tarde, Roberto vivió en Cuba muchos años, país del que le costó salir para instalarse de nuevo en la RDA y de ahí volver a Chile, al mundo libre. Mauricio adquirió la ciudadanía sueca y, luego de estudiar en serio, se convirtió en parlamentario del congreso, por supuesto habiendo dominado el difícil idioma sueco. Mauricio aún vive allá. Los dos autores se encontraron de nuevo en algún punto de Chile en donde se llevó a cabo esta conversación. Ambos confiesan su arrepentimiento por haber dividido a su país y llevarlo a la ruina, dado que cuando regresaron descubrieron un nuevo, moderno, rico y desarrollado Chile, gracias al dictador Pinochet que los encaminó hacia una nueva ruta, así como los subsecuentes presidentes que los condujeron hacia el liberalismo. Esa reunión se celebró en el año 2011 y para concluir dicen: "Nuestro diálogo es un "Mea Culpa"... para no eludir el bulto de la propia responsabilidad". Por otra parte, tomando en consideración todo lo que hicieron en su juventud, se dan cuenta del desconcierto de su país frente a su progreso, en donde se trae de vuelta lo vivido en el pasado que contribuyó a desbarrancar al país en el odio y la lucha fratricida en la que fueron promotores y participaron. Un diálogo muy interesante por su arrepentimiento, dado que tienen el valor de confesarlo.
Un excelente diálogo entre dos que estuvieron de forma activa por la defensa el socialismo en Chile y cómo las circunstancias les hicieron ver mundo y cambiar sus ideologías. Un libro que da al traste con los dogmas de izquierda, pero que también da al traste con posturas absurdas de la derecha. Un diálogo equilibrado que no pretende la doctrina, sino mostrarnos como humanos y el hecho de que como tales hemos de estar alerta y trabajar (no luchar) por mantener a flote nuestras sociedades.
It's not true... I didn't actually finish reading this. I wanted to hear what the two former Communist/Anarchist students turned centrists would talk about. But I stopped when I felt there was too much reference to the authors they had read. To me it felt like name-dropping more than making reference to backup a point. What I read, I found really interesting, though.
un ex comunista y un ex mirista reflexionan acerca de la época que les tocó vivir, de los sendos desengaños ideológicos, vidas en el exilio y proceso de redención personal y a partir de ahí ofrecen una mirada de Chile y el mundo.
Bajo puntaje más que nada por que el comienzo era super motivado e interesante, pero se fue desinflado al final. Me demoré más en leer las últimas 50 páginas que las pprimeras 200
El libro es bien interesante, especialmente la primera parte. Las biografias de los autores y sus viajes politico-intelectuales son realmente impresionantes. Despues de eso, creo que el dialogo comienza a centrarse en un intercambio de ideas y conceptos un poco vago, a pesar de las nutridas literaturas de ambos dialogantes. El tono de dialogo de sobremesa de todo el libro lo hace muy ameno cuando cuentan sus historias, pero ciertamente le quita rigurosidad a los aspectos mas filosoficos cuando discuten en serio. En efecto, suena como conversacion de sobremesa - "lo que hay que hacer es..", "la gente en Chile es X e Y..." - con muchas sobregeneralizaciones y ideas generales, sin bajada a piso.
Hay que decir que, aunque tengo afinidad con los autores, hay un tono de superioridad moral y de auto-ensalzamiento que es desagradable. Me imagino que alguien de izquierda leyendolo se enojaria y botaria el libro -mas que gatillar su propia "conversion"-.
Los autores analizan su paso de versiones del marxismo al liberalismo desde sus exilios en Suecia y en Cuba y la RDA. Ambos señalan que su atracción por el marxismo se vio limitada por antecedentes familiares que posteriormente les facilitarian separarse de la ideología. Ambos señalan que la crisis de legitimidad que vive Chile desde 2011 es una crisis «feliz» generada por la prosperidad, pero que dada la falta de memoria (o su manipulación) pueden llevar a un retorno a los enfrentamientos y dar al traste con la actual prosperidad. Los autores también reflexionan sobre la necesidad de un tejido social fuerte, de una mayor conexión entre la élite y el pueblo y la claridad en la defensa de las ideas de la libertad.
A veces empalagoso entre tanto autor y libro que el común de los mortales no conoce, pero fascinante por lo mismo. Entender que aún queda tanto por leer y aprender, que aún con decenios llenandonos de información no alcanzaremos la verdad absoluta, es una realización alucinante que al mismo tiempo nos llama a estar alerta frente a aquellos que creen tener la verdad.
Me gustaron más los primeros capítulos, donde cuentan sus historias y cómo se fueron convirtiendo. Luego, particularmente Ampuero, tiñen la conversación con referencias desmedidas a sus lecturas eruditas, que me parecen reflejar un afán de lucimiento intelectual.