(EPISODIOS NACIONALES, PRIMERA SERIE –NOVELA #1)
En donde se da inicio a la serie, con la niñez de Gabriel Araceli, en La Caleta de Cádiz, primero, de la que huye tras quedar huérfano, y su pre-adolescencia en Vejer de la Frontera, años después, a la que llega, para servir de criado a un viejo oficial de la marina retirado, don Alonso, y su familia. Napoleón Bonaparte obliga a Carlos IV a unir sus barcos de guerra a los de la armada francesa para batir las escuadras inglesas en el Mediterráneo Andaluz. Don Alonso, a espaldas de su mujer –doña Francisca–, decide participar en una última acción bélica en la mar, y se enrola como oficial, llevando consigo a su criado Gabriel y a un antiguo compañero de armas, Marcial, contramaestre y viejo lobo de mar, a quien llaman “Medio-hombre” por haber dejado media pierna, medio brazo y un ojo en las contiendas navales, pero tan ducho en éstas como fanático de las armas. Juntos abordan el Santísima Trinidad (llamado “El Escorial de los Mares”–y construido en La Habana), buque insignia de la armada española. Por Marcial se entera Gabriel que, lejos de acudir a otra gloria de las armas españolas, se dirigen a una derrota segura: tal es el inventario logístico que hace el experimentado marino de los pros y los contras de ambos adversarios en los que, a pesar de la superioridad numérica de la escuadra combinada franco-española, lleva las de perder frente la inglesa, mucho mejor preparada en cuanto a maniobrabilidad y poder de fuego. Ambas armadas entran en combate frente a Cabo Trafalgar, un punto de la costa atlántica de Cádiz. Tras muchas pero ágiles páginas, en las que acudimos a un auténtico infierno multicolor de cañonazos, mástiles rotos, gritos de guerra, amasijos de velámenes desgarrados y cabos torcidos, destripamientos, hombres al agua, profusión de sangre, inmersiones y naufragios, ganan la batalla las fuerzas inglesas, hundiéndole o capturándole a los aliados más de la mitad de sus navíos, y causándole dos tercios de las bajas de guerra del total que hubo –aún al precio de la vida del vicealmirante inglés, Sir Horatio Nelson y de varios de sus oficiales. El resonante triunfo de la armada británica sería perpetuado, 30 años después, con la inauguración de Trafalgar Square, la plaza del centro de Londres que rememora esa victoria británica que reafirmara la soberanía de Inglaterra en los mares del mundo.
El viejo contramaestre tullido Marcial muere en uno de los naufragios. Don Alonso y el joven Gabriel Araceli regresan sanos y salvos a Vejer de la Frontera, al solar familiar, en donde les espera la gran reprimenda de doña Francisca. Don Alonso vuelve más viejo y derrotado. Gabriel, habiendo tenido ese excepcional bautismo de fuego, decide abandonar la casa de sus amos y Andalucía, y parte hacia Madrid –esa corte española del rey Carlos IV—, en busca de mejor fortuna.