Cuando se publicó, La era ochentera definió el funcionamiento de una época, pero también se prefiguró la moda que vendría, entregando una colección de coordenadas más o menos exactas desde donde entender dicha reconstitución de escena, sugiriendo con eso la condición circular de la historia pero también los modos en que lo que fue alguna vez una tragedia vuelve como sketch televisivo o un melodrama escrito por Sergio Vodanovic.
"Para eso, García y Contardo miraron en el pasado y volvieron de ahí con este libro que es una colección de imágenes contradictorias y paradojas que apelaban a una memoria hecha de abrazos y cuchillos. Esas paradojas están acá, junto con otras cosas. Estas son algunas de las constantes del libro de Macarena y Óscar, a diez años de su publicación original. Anoto algunas. El horror y la furia. La mala música. Los muertos. Los sintetizadores rascas que usaba una banda de San Miguel que iba a tomar por asalto la música chilena. Las acciones de arte de unos cuantos espectros. La telebasura y la censura como estéticas. Los demonios. Las imágenes del desastre. Los colores fluorescentes. El hambre. Las estrategias de sobrevivencia. La soledad de las calles de un país donde el toque de queda era también un estado mental", Álvaro Bisama.
Escritor y periodista chileno, ha logrado una gran repercusión en el panorama editorial de su país gracias a sus libros Siútico y La era ochentera. Contardo ha trabajado para medios como Artes y Letras, aunque ahora se dedica al periodismo freelance.
Gratamente lejos de la esperable enumeración de datos y trivia basura, el trabajo de Contardo y García ofrece un potente contexto social, económico y cultural que deshoja una década tan singular como las condiciones lo permitían. Historias de un país recluido frente a la TV, con héroes de corta duración y triunfos morales que superan lo deportivo reflejan tiempos poco comprensibles desde aquel manoseado contexto genérico que - gracias a a esta crónica - empieza deja de serlo.
Qué agrado leer algo que mira la década de los ochenta más allá de la insípida y desvergonzada nostalgia oficial, que parece contaminar todo con su tufillo descafeinado e infantil. En las crónicas nunca se olvida que estábamos en una dictadura brutal y profundamente mediocre, esa que obligaba a que "la fiebre de sábado por la noche fuese puertas adentro". Pero -cosa notable- también pone en su lugar la arrogancia y el desprecio con que algunas figuras de la oposición trataban la resistencia cultural local (por ejemplo, el trato al cine hecho en Chile en festivales de exiliados, el modo con que alguna gente cool roteaba a Los Prisioneros o la sacada de cresta a las Yeguas de Apocalipsis por parte de algunos comunistas en Santa Laura por ser gays). El único punto en contra son algunas afirmaciones imprecisas o antojadizas, como decir que Los Electrodomésticos eran un dúo o ser innecesariamente genuflexos ante sus preferencias musicales de la época.
Tal como precisa su nombre, el tema central son los años ochenta en Chile, inmersos en un dictadura sangrienta. En sus casi 260 páginas, rememora los artistas y corrientes culturales de esa época. Desde “Don Francisco” hasta “Las Yeguas del Apocalipsis”, pasando por Jorge González y todos quienes figuraron de una u otra manera durante esos años. Es como una enciclopedia para los eternos ochenteros. El contenido es muy interesante y divertido, da a conocer algunos parajes desconocidos por quienes no vivimos los ochenta y eso genera una atracción potente. Personalmente soy un seguidor de esos años y este libro me pareció buenísimo. Es de lectura fácil y su contenido lo hace más rápido de leer, muy recomendable
Excelente manera de acercarse al chile de los ochenta. Me encantó este libro de inicio a fin, la división entre algunos rasgos de los ochenta hizo que fuera muy sencillo dosificar los muchos datos contenidos en este libro, siendo alguien que no nació en Chile este libro es imprescindible para quienes quieran conocer más de Chile, de sus grandes logros y algunas de las notables derrotas.
Muy interesante el libro, dejando de lado cualquier idealización propia de revivals pasajeros pero lamentablemente tan comunes hoy en día (¿Qué mejor que vender algo probado? aunque sea malo). Genial capítulo donde comentan orígenes rock chileno y de a quien Los Prisioneros dedicaron canción "Por qué no se van".
Interesante libro que nos relata cómo era la vida nocturna en la década de los 80. Como una fuente de conocimientos y datos freak esta muy interesante, ya nos entregas pequeños antecedentes de esa década marcada por una dictadura cada vez mas cerrada y no permitía una libertad que hoy en día se tiene.