Las Vegas, an artificial city brought to life in the heart of the Mojave desert, is the ultimate urban its shopping malls, theme parks and casinos offer an unceasing parade of entertainments and diversions. Its architecture combines slick, commercial seduction with a childish, cartoon-like appearance; its streets and arcades are constantly animated with visitors and residents willingly submitting to the opium of this spectacular place.
Las Vegas has always fascinated those who write about the American malaise, from Tom Wolfe to J. G. Ballard, but Bégout reveals the city’s other side, adding a valuable philosophical dimension to the nightmarish, fantastic visions that haunt the imagination of novelists and film-makers. The author draws minutely detailed portraits in the form of city scenes – portraits that are often tragic and sometimes extremely comic. Bégout lets himself be dragged into this party, this "paradise for bastards", as Nick Tosches calls it.
For Bégout, Las Vegas is the consummation of the modern city, the ultimate destination of our urban experiments, the great supermarket of the global village. "Neither near nor far, neither here nor elsewhere, Las Vegas is distinguished by nothingness. For us it is zeropolis, the non-city that is the very first city, just as zero is the very first number."
"This is a real gem, as brilliant and remarkable as its subject"— Livres Hebdo
"Bégout felicitously combines the philosopher’s capacity for thinking with the novelist’s descriptive power. A success."— Le Nouvel Observateur
Bruce Bégout, né le 21 mai 1967, est un philosophe et écrivain français. Il est maître de conférences à l'Université Bordeaux III. Il a publié plusieurs ouvrages philosophiques, quatre essais aux éditions Allia (Zéropolis. L'expérience de Las Vegas, 2002 ; Lieu commun. Le motel américain, 2003 ; La Découverte du quotidien. Éléments pour une phénoménologie du monde de la vie, 2005 ; De la décence ordinaire, 2008), mais aussi un « documentaire fiction » à la manière de certains cinéastes tiré de son roman L'Éblouissement des bords de route (Éditions Verticales, 2004). Par ailleurs, il a participé à la revue Inculte avant de la quitter en février 2008. En 2013, il publie aux éditions Inculte Suburbia, un essai sur les banlieues essentiellement résidentielles qui s'étendent à la périphérie des villes. En parallèle à ses recherches, il dirige la collection « Matière étrangère » aux éditions Vrin. Ses travaux s'inscrivent dans la tradition de la phénoménologie. Spécialiste de Edmund Husserl auquel sa thèse est consacrée, il se consacre à l'exploration du monde urbain, des lieux communs, mais aussi au quotidien. Également auteur de fiction, il a publié un recueil de nouvelles, Sphex, en 2009 ainsi que Le ParK en 2010. En janvier 2014, c'est à nouveau un recueil de nouvelles qu'il publie aux éditions Allia, L'Accumulation primitive de la noirceur. Ayant voyagé aux États-Unis, il livre dans Duane Hanson, le rêve américain son point de vue sur le sculpteur américain et ses réalisations
Ugh. This froggy pouter has taken all the wind out of Vegas' sails on purpose. But I admire the power of ultra-conclusionary thought. These essays are sobering and love to slap you around with a little Latin and the tease of blightless fotografy (by the capable Julie Cook). Captain Bégout helms us into waters charted most succinctly and abstractly by Guy Debord.
J’ai lu ce livre pour mes cours. Il aborde l’aspect du jeu et de façon plus générale la ville de Las Vegas, et nous explique pourquoi et comment cette ville est créé et mets en lumière les différentes techniques mises en place pour que les gens se sentent d’une certaine façon et qu’il profite de leur expérience car Las Vegas c’est une expérience.
El estudio fenomenológico de la ciudad de las Vegas es un punto de apoyo para reseñar cualquier ciudad contemporánea. Las Vegas se alza como referencia máxima y final de todas nuestras ciudades modernas en su posible último estado, que raya en el paroxismo de las experiencias sensitivas y simbólicas, la exaltación exagerada de una parodia urbana. Las Vegas se presenta como una ciudad en medio de la nada, construida en medio del desierto expresa el sentido megalómano de los hombres por levantar cosas desde la nada. Ozymandias.
La ciudad está ubicada en el desierto de Nevada. Lugar que durante un tiempo estuvo destinado a constantes ensayos atómicos que le dieron el título honorífico de Nuclear state.
"En los años cincuenta, los casinos aprovecharon la proximidad geográfica de los ensayos nucleares para convertirlos en emblema de la ciudad: veladas atómicas, cortes de pelo atómicos (atomic hairdo), coctéles atómicos. Ignorando los riesgos de la radiación nuclear (el gobierno federal no los reveló oficialmente más que a comienzos de los años sesenta), algunos hoteleros llegaron incluso a organizar picnics en el norte de la ciudad para asistir en directo al espectáculo de las terribles explosiones en forma de seta. Por su parte, en 1953, el Atomic View Motel garantizaba en sus folletos una vista impecable, desde cualquiera de sus habitaciones, sobre el fenómeno (Pág.15)"
Es un hecho curioso que la bomba atómica simbolice la destrucción del último mito válido de la modernidad: el sol. Elías Canetti escribió en 1945 que tras los eventos de Hiroshima y Nagasaki la luz solar es destronada por el poder nuclear. El hongo atómico se ha vuelto la medida de todas las cosas. Lo pequeño ha triunfado sobre la inmensidad indescriptible: una paradoja de poder. Y es más curioso que durante un tiempo miles espectadores se reunieran en terrazas de hotel, en medio de un desierto, para contemplar con cierto deleite radiactivo la fiesta de la insignificancia humana. Nuestra capacidad destructiva, engendrada en la religiosidad del progreso, la ciencia y la razón.
Ciudad de régimen ludocrático. Destinada única y exclusivamente al consumo de diversión, por medio de la irritación por imágenes y luces de neón. «Pozo de energía, devoradora y risueña, la ciudad del juego se ha situado bajo el doble símbolo de la electricidad y del átomo, de la onda y del choque». Ella habita cómoda en nuestras mentes, y se expresa en nuestros gestos y aspiraciones ordinarias. Todas las ciudades aspiran ser como Las Vegas.
(Fragmento de una reseña que hice hace tiempo y comparto por acá):
Interesante reflexión sobre Las Vegas pero tampoco va más allá de otras cosas leídas sobre el tema. Lo verdaderamente interesante es como su visita a la ciudad estadounidense y la composición de este ensayo son influyentes a la hora de confeccionar su gran novela LePark, en la que ya se intuía la importancia de Las Vegas, DisneyWorld o el centro comercial total en la antiutopía del Parque de Atracciones Total que dibuja Bégout.
Fuera de tema: Cada vez que leo/veo algo sobre Las Vegas me remito inmediatamente a Fallout: New Vegas, el videojuego postapocalíptico al que me declaro adicto. Es decir, mi visión de Vegas (así, sin artículo) consiste en un reconocimiento a posteriori de los lugares de los que primero he conocido sus ruinas. Debe ser la única referencia que conozco que me provoca un sentimiento así, lo que me da cierta perspectiva de viajero al pasado. Hijas, hijos... todo esto algún día serán ruinas.