El árbol del bien y del mal es una colección de poemas escritos por el poeta ecuatoriano Medardo Ángel Silva. Es la única obra que el poeta publicó en vida y es considerado el libro máximo del modernismo ecuatoriano
Escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano, considerándose el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana, y perteneciente a la llamada Generación decapitada.
Medardo Ángel Silva es uno de los poetas mas conocidos y recordados de las letras del Ecuador. No solamente por su muerte a temprana edad, sino por sus exquisitos versos: musicales, desgarradores, cuasi-mortales. Sus rimas, que muestra la personalidad introvertida y apasionada de Silva, van dibujando los contornos de la muerte, hasta acercarse, a su trágica decisión final. El árbol del Bien y el Mal es un compendio aparecido en 1919; el libro que leí, incluye además, varios poemas recogidos de etapas posteriores a la publicación del poemario.
Hay versos en este libro, que son clásicos de la literatura ecuatoriana, otros menos conocidos, y otros que nunca había leído. Los temas preferentes son el amor, el desamor, el amor no correspondido, el tedio, el hastío, la aurora, la muerte, la inocencia y las travesuras del amor puro y casi infantil de la adolescencia. Medardo Ángel Silva, el último poeta de la "generación decapitada", deja un legado perenne en la poesía el país. Transcribo uno de sus poemas, hay bastante de donde elegir en realidad.
Y es una tristeza más en mi tristeza
El lento son de la garúa, en la calle del arrabal, en mi corazón acentúa la dolencia sentimental.
Simula, con su intermitente lagrimeo, la lluvia clara, la voz de algún adolescente lloroso, que silabeara.
Tiene también la vida oscura su encanto, y la poesía que pone en la diaria amargura la divina melancolía.
¡Sed de ideales y de cielo! ¡Oh lírica fiebre armoniosa! ¡Bien vales, infinito anhelo, la pena que en mi alma rebosa!
Yo digo: ¡Sufro, luego existo!... El dolor afirma la vida; mas, todo caso está previsto, ¡y hay venda para toda herida!
Del abismo de lo que ha sido al abismo de lo que ha de ser, está el puente de lo vivido y la actualidad del querer.
¡Está la linda boca fresca, la dulce manzana carnal, y nuestra vida funambulesca tan líricamente anormal!