Millones de personas creyeron que la muerte de Catalina en Sin tetas no hay paraíso pondría fin a aquella tragedia familiar, pero en esta novela la historia continúa gracias al fruto del amor prohibido entre su madre y su novio: ha nacido Catalina la pequeña.
Siendo una segunda parte y escrita tras varios años ves la evolución de la pluma del autor.
Muchos conocen esta historia por su novela, yo no sabía de la existencia de su continuación, pero como su primera parte es ligera su lectura, y como mencioné hay un gran cambio de narrativa para su bien. La historia fluyó mucho mejor, y a su vez sentías más fuerte las emociones.
La realidad del libro, la realidad de la mujer es algo que se ignora por lo incómodo, lo cuestionable. La tristeza que encontré en Catalina, y la maldad en los que le rodeaban, la decepción, el nacer sin un futuro conciso gracias a todo lo que sucede, es algo que comprende un latinoamericano.
Me dejo con más preguntas que respuestas, pero fue una lectura entretenida, además de poder observar como ha tratado la vida a ciertos personajes antiguos.