Un libro que llevaba un par de años en mi librero, y que en realidad me gustaba ver, me gusta su portada, esta edición en especial me parece muy agradable, con todo y lo pequeño de su letra.
En esta edición reunieron dos novelas de Azuela, siendo la segunda la historia continuada del personaje principal de la primera. En Mala Yerba escrita durante la época Porfirista, me topé con un lenguaje tal vez abigarrado, comparado con Los de abajo, Azuela construye descripciones muy elaboradas, tardé un poco en acostumbrarme, algunas treinta páginas donde me parecía mi lectura avanzaba de forma lenta, pero una vez que tomé el ritmo, la historia del pueblo, la hacienda y sus personajes constituyen una nutritiva evocación de las historias de mis abuelos, siendo de provincia, estas historias no terminan con la revolución sino que continúan algunas décadas más como dinámica de cimentación social. La historia me pareció buena.
La segunda parte publicada poco después de su muerte, retoma la historia de Julián, veinte años después del final de la primera novela; aquí el lenguaje se vuelve menos recargado, y eso me gusta, da un vigoroso aire a la lectura, me pareció que a diferencia de Mala Yerba, más allá del contexto, Esa Sangre se centra por completo en la lucha interna de Julián y su negación del tiempo sobre él, del regreso a su pueblo, a su hacienda y lo que allí encuentra. Una conmoción que se ocupa en eludir, y que retrata la dificultad del hombre en reconocer lo efímero, ilusorio inclusive, del dominio sobre la existencia.
Lo recomiendo ampliamente.