Una novela sobre esos momentos que nos cambian para siempre. Martín es nuevo en la Casa, un espacio comunitario donde viven muchas familias diferentes. Allí encuentra un mundo nuevo, distinto de todo lo que él conocía. Se hace amigo de Vladi, un chico huérfano que está construyendo un karting para competir en una carrera en la plaza. Mientras tanto, la mamá de Martín tiene la loca idea de intervenir con arte el edificio... Esta es la historia de Martín, su paso por la casa tomada y su encuentro con los extrañamientos.
Es necesario ser tan exigente evaluando una literatura para público infanto-juvenil? Yo creo que no. Esta historia tiene unos excelentes personajes, me provocó emociones, me hizo reflexionar, mostró problemáticas reales (pobreza, casas tomadas, poca valoración al artista, entre otras), está muy bien escrita y deja un mensaje muy bonito. Amé que fuera inspirada en la amistad real que tuvo el autor con Vladi🩷 y que saliera el nombre de mi tío 🕊️ Lectura ágil que se lee de una pasada.
Me gustó la idea de "los extrañamientos" que aparecen en el libro (que ya lo dijeron los formalistas rusos), pero tiene demasiados personajes y demasiada cosa para tan pocas páginas. El último capítulo es lo mejor del libro.
El concepto mismo de extrañamientos es interesante, y creo que se plantea de la mejor manera posible: como un chico de la edad del lector objetivo explicando algo extraño y difícil. No me pareció especialmente bueno, aunque el tema es bueno en sí. Los personajes, además, son variados y lejanamente posibles. Y no deja de ser interesante la nota final del autor explicando lo que sí pasó y existió.
Martin Blasco es un autor de esos que siempre me sorprenden. Cada uno de los libros que leí de él, tiene otra perspectiva. Este en particular fue el primero que escribió. Por lo qué tiene para mí algo de inacabado, algo que falta desarrollar.
Pero me resultó original su mirada. Es la historia de un par de chicos que se encuentran en los pasillos de una casa tomada. Martin se queda sin hogar y junto a su madre artista tiene que empezar a vivir en ese espacio tan ajeno. Vladi vive ahi y lo ayuda a adaptarse. Trabaja en una herrería pero tiene espíritu de artista. Es hábil con las herramientas y está construyendo un karting para correr una carrera en la plaza. Se hacen amigos y juntos van derribando barreras.
El concepto de extrañamiento e sí, me resulta muy original. "Los extrañamientos son pensar de otra manera cosas que ya conocemos" le ensena Vladi a Martin y le descubre un mundo
Junto a su madre artista transforman esa casa con sus pinturas y eso los ayuda a salir de ese lugar. Claro que Vladi nunca se ira de su corazón. Inspirado en la realidad ( por algo el personaje lleva su nombre supongo) Martin construye una historia con muchos matices. Inmersa en la realidad
Los personajes son absolutamente queribles como me pasó en otros de sus libros que ya reseñé en mi blog. Es un libro que deja abierta la puerta, que no cierra, y que al terminar nos permite adentrarnos en aquellos que inspiró al autor.
Me quedé con algunas frases subrayadas: - " ..me daba cuenta que es estúpido lamentarse por el lugar donde se encuentra, porque eso no se puede cambiar"dice Martín..y me quedó resonando
Lo leí en la edición de Loqueleo, con las ilustraciones de Gualicho
muy bueno, excelente libro Blasco Ibáñez demuestra aquí una vez más su destreza como narrador. La disposición de los capítulos empieza un crescendo hasta el centro de la acción para luego hacer estallar sus consecuencias como una bomba de relojería. Su protagonista evoluciona desde la mirada inocente de la infancia, pasando por la pasión más visceral del adulterio, hasta el arrepentimiento más absoluto y la necesidad irreprimible de venganza. Y en este crecimiento hacia la maldad deja de ser un marinero en busca de la paz para transformarse en un guerrero que lucha por la victoria. Por otra parte, el maniqueísmo de Blasco está presente en la división de personajes. Los franceses serán los buenos y los alemanes serán el enemigo, y en base a esa división caprichosa se articula el esqueleto de la novela: un personaje que tiene a su alrededor una serie de influencias negativas que lo inducen al pecado. Además, la posición aliadófila del novelista atribuye a los franceses la dignidad y la valentía de las que el bando opuesto carece; no hay más que ver el encuentro que tiene lugar entre Ulises y Von Kramer en Marsella, cuando el alemán, al verse acorralado, como un cobarde mira «con una expresión de animal acosado que piensa aún en la posibilidad de defenderse»7 . Si nos detenemos a reflexionar sobre lo que sucede en la España actual, casi un siglo después de la publicación de Mare nostrum, seguimos viendo a dos mitades que solo luchan por lo suyo sin plantearse la inutilidad de sus actos. Podemos, en consecuencia, comprender cuánta razón tenía Azorín cuando explicaba que un clásico es aquel autor que nos habla aun después de muerto. Vicente Blasco Ibáñez aún nos transmite ese mensaje sobre la hipocresía de los españoles: en el fondo, no se trata de traicionar a la patria sino a uno mismo como persona, actuar en contra de los principios individuales de cada cual. Ulises Ferragut terminó traicionándose a sí mismo por egoísmo. ¿Acaso hay un pecado más grave, político y social, que el representado por este marinero? 7 ob. cit. pág. 394. actas_volumen_II.indb 74 ctas_volumen_II.indb 74 29/4/14 10:23:53 9/4/14 10:23:53 Capítulo 5 La tournée de Dios de Enrique Jardiel Poncela: la divinidad al servicio del humor Barbara Greco Università di Torino Del campo de olivos ha salido un hombre. Lívida claridad le circunda. Representa unos sesenta años. Es fuerte, recio, más bien bajo. Tiene los ojos azules, con una expresión entre cándida y enérgica. Usa barba: una barba corta y blanca. Viste traje oscuro y un guardapolvo encima. Lleva hongo de color de café1 . Con estas palabras, Jardiel nos presenta a su Dios, de visita en la tierra, para una tournée que empieza en el Cerro de los Ángeles de Madrid, que el Creador define «el centro del centro de mi afecto». Dios llega a la tierra después de anunciar al Papa, en sueño, su decisión de visitar a los hombres. La noticia se difunde en el mundo a través de la prensa, provocando una «carcajada internacional» alimentada por un escepticismo general, que se extiende al mismo Vaticano y lleva a los médicos del Papa a explicar la aparición divina como el resultado de un estado de «debilidad mental», un «ataque histérico» y una «mala digestión nocturna». Dios, entonces, decide disipar las dudas de los hombres comunicándole al Pontífice que derrumbará la torre de Pisa para volver a edificarla al día siguiente. Tras este episodio, la humanidad se 1 Jardiel 2000, pág. 310. actas_volumen_II.indb 75 ctas_volumen_II.indb 75 29/4/14 10:23:53 9/4/14 10:23:53 76 Barbara Greco divide en dos bandos: los blancos, que creen en la noticia de la visita divina y los negros, que acusan al Papa de impostor. Finalmente, Dios anuncia al Pontífice que bajará a la tierra en forma humana y promete derribar y volver a construir todas las iglesias del mundo. El milagro se cumple y la humanidad, desconcertada, se convierte enteramente al catolicismo: una ola de religiosidad atraviesa la tierra, la carcajada inicial se sustituye por un «enloquecido silencio» y el escepticismo deja espacio al miedo. Se organizan inmensos preparativos para la acogida del Creador, que el autor describe a través del recurso, típico de su estética, a la acumulación hiperbólica y que evidencian un primer importante contraste entre los excesos de los hombres y la figura humilde y sencilla de Dios. Su llegada produce una verdadera catástrofe humana y los ejércitos, provistos de ametralladoras, disparan a la masa, frente a la total indiferencia de Dios, que comenta la escena apocalíptica con un lapidario «siempre que intervengo Yo ocurre algo semejante»2 . A partir de este momento, Jardiel evidencia la incomunicación entre los hombres y la divinidad; incomunicación que representa el eje temático del texto y que se hace cada vez más patente hasta llegar al final dramático de la novela, en que Dios, abandonado por todos, a causa de sus duros ataques a la sociedad y a las instituciones políticas y religiosas, pasa sus últimos días en una fonda de Madrid, para luego interrumpir su tournée y volver al cielo, completamente solo. Como se desprende de este breve resumen, La tournée de Dios, cuarta y última novela de Jardiel, se distancia del juego paródico de la trilogía amorosa compuesta por Amor se escribe sin hache (1928), ¡Espérame en Siberia, vida mía! (1929) y Pero…¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931) y va a constituir un caso aislado en la producción novelística del autor, abarcando temas más profundos que acogen una reflexión crítica de las instituciones políticas, sociales y religiosas. Como observan Valls y Roas «en La tournée de Dios, Jardiel supera el erotismo exacerbado y la voluntad crítica se impone a los ingredientes humorísticos, sin que falten estos»3 . De hecho, la crítica juzga esta obra como la novela de madurez de Jardiel, en que la reflexión domina a la inspiración y el humor se supedita a la tesis4 . Cabe decir que La Tournée de Dios fue escrita y publicada en 1932, año crucial para el autor, durante el cual, como él mismo comenta, sus ideas amorosas, sociales, filosóficas, literarias, religiosas, políticas, biológicas y hasta médicas «se consolidaron y “fraguaron”, como el cemento y tomaron forma
Me obligaron a leer este libro para el colegio. Pero como me pareció interesante decidí leérmelo sola en mi casa. Me gusto y pase un rato lindo, es bastante corto, lo suficiente para leerlo en menos de 2 horas
Buen libro. Me gustó cómo el autor narra esa "magia" presente en la infancia. Pese a que tiene varios personajes que, en mi opinión, no aportan a la trama, el libro es muy ligero y fácil de leer.
Presenta unas ideas hermosas pero que, en mi opinión, reciben muy poco desarrollo. Encima, la edición que leí (Santillana, 2015; de la nueva colección Loqueleo) tenía varios errores imposibles de ignorar.