Los versos de Guille Galván, como las letras de Vetusta Morla, son textos de ida y vuelta. El lector inquieto va y viene, se sumerge entre las palabras, las hace suyas, las deja escapar, las reinventa y entre tanto atrapa una metáfora, una imagen y la agarra fuerte para enlazar significados. Ahí está la magia del autor, en dar juego dejándose ver pero sin ser descubierto.Retrovisores es un libro circular, en cada página está esa mirada a lo que se acerca desde atrás o a lo que dejas tras de ti. Un trayecto vital dividido en siete partes donde los poemas giran en torno a los temas que conforman el imaginario de toda una generación: las ciudades, las películas, las canciones, lugares donde esconderse, labios, o eso que hay fuera y no vemos, trazando un viaje reconocible.
“la vida que llevaba dentro empezaba a dar síntomas de claustrofobia”
Algunas metáforas brillantes. Una mitad de líneas bonitas y otra mitad un tanto infantiles, hacen que crea que en este poemario de Galván hay más ingenio y buen gusto que talento. Aún así el librito desprende un encanto que va más allá del buen trabajo editorial.
¿Será Galván un compositor consumado con mucho que madurar como escritor? Retrovisores parece muestra de ello.
La verdad es que nunca me he interesado por la poesía hasta ahora, es decir, que probablemente este dando una opinión no demasiado técnica.Cada poesía me pareció una pequeña historia a la que el propio lector le daba significado. En cuanto al poemario, me encantó la estructura que seguía. Me quedo con la parte 2 y la parte 7.
Mi lectura #330 del año fue este poemario de Guille, conocido más cómo el guitarrista de Vetusta Morla (siendo honesto, desconocía su nombre a pesar de que me gusta la banda). Nota al pie: el también escribe canciones para VM.
De hecho, lo leí acompañado del disco en vivo con la Orquesta de Murcia (me duró 4 canciones más que el poemario) y eso reafirmaba mi impresión inicial: se lee como cancionero.
¿Es poesía? Sí, no clásica ni moderna. No es contemporánea, es disfrutable y a fin de cuentas eso es lo importante cuando lees algo de lo que no sabías si quiera qué esperar.
Unas notas: 1. El poema que le da nombre al poemario... Eh, es de los peores, si no el que más. 2. Tiene una poesía en prosa a lo largo del libro dividida en seis partes, sin nombre pero con numerales. Con un hilo que las une y a mi parecer, lo mejor de la obra. 3. Seguido de cada una de estas partes (literalmente ya que están a la vuelta de página de cada una de ellas) se encuentran un par de fotografías que cuentan una pequeña historia. Siendo honestos, no la analicé a fondo, en el último par de estas fue cuando caí en cuenta de que algo tienen que ver con el título. Lo dejaré así para cuando vuelva a leer el poemario y tenga esa pequeña sorpresa de la interpretación. 4. Seguido de estas fotos (literalmente, de nuevo, en la página siguiente) aparece siempre un micro poema. Entre ellos hubo uno que dice: «La vida que llevaba dentro empezaba a dar síntomas de claustrofobia»
Y es maravilloso. Define exactamente (en once palabras) el modo y forma de sentir de alguien que ya no vivirá como lo ha vivido hasta el momento.
En fin, se disfruta y mucho, sean fans o no de la banda. Se lee rápido, demasiado, pero invita a regresar.
PS. Gracias a Daniel Torres por regalarnos el libro. Vivirá en nuestros corazones el mismo tiempo que en el norte se consuma Machaca con huevo.
Leitura fascinante, principalmente para os fãs da banda. Permite-nos ampliar a nossa lerxecao sobre o sujeito poético da maior parte das canções de Vetusta Morla
Hace tiempo que tenía ganas de introducirme en la poesía contemporánea, y la verdad no he podido elegir mejor poemario para empezar a indagar en este género.
Guille Galván es el compositor de las canciones y guitarrista de Vetusta Morla, grupo español de género indie. Después de haber escuchado muchas de las canciones de este grupo, no pude evitar quedarme prendada con sus letras. Era la primera vez que sentía que cada vez que escuchaba una de sus canciones, me decía algo totalmente diferente a las otras veces. Así que cuando me enteré que el compositor de esas peculiares canciones había sacado un poemario, quise tenerlo en mis manos.
Cada poema es una historia diferente, y cada vez que lo lees le das un significado distinto (me encanta que las palabras puedan hacer esto, de verdad). Cada lector tiene una historia y le dará el significado propio a cada uno de los poemas, así que poco se puede decir. Lo que no esperaba es que tuviese fotografías en blanco y negro. Son todas muy parecidas, pero, al igual que con los poemas, tienen diferentes interpretaciones.
Y aunque lo haya acabado, siento que los libros de poesía nunca terminan de cerrarse del todo. Me lo llevaré conmigo y volveré a sus páginas cuando necesite que las palabras que a mí se me esconden, me respondan en el papel.