La sobrina de mi novio, Belén, nos pidió un libro como regalo de cumpleaños. Nos dio tres opciones para que elijamos el que queríamos darle: El diario de Ana Frank, Bajo la misma estrella, y este. Acabamos comprando este porque ninguno lo conocía y, cuando vimos que era tan cortito, decidimos leerlo la noche antes de dárselo. Yo lo leí en voz alta.
A la quinta página noté que la historia estaba afectando a mi novio; frené la lectura para asegurarme de que estuviera bien y lloró. Lloró mucho. En la página 5 de 100. Y, evidentemente, siguió emocionándose al punto de las lágrimas durante el resto de la lectura.
Lo que lo afectó fue el ponerse en la perspectiva de una nena tan pequeña a la que le tocó vivir esta época. Y la verdad es que todo el primer capítulo está hermosamente escrito. Da la sensación de que realmente estoy leyendo la mente de una nena de tres años. Demuestra además que los nenes chicos no son para nada tontos, sino que son muy observadores y se dan cuenta de muchas cosas (como cuando la protagonista reconoce si un adulto se ríe de mentira o de verdad), que es el tipo de representación de chicos chicos que me gusta ver. Toda esta parte es hermosa de leer aunque muy difícil de afrontar si se tiene presente que, si bien los personajes pueden ser ficcionales, el contexto es aterradoramente real y la historia de la nena fue la de muchos nenes en esa época.
El capítulo dos me gustó menos. Soy medio una fanática de la redacción quebrada o disruptiva, pero me di cuenta de que no es nada divertido leer en voz alta párrafos enteros sin comas. Entiendo que se buscaba demostrar la desesperación de la protagonista representada en el ritmo rápido y sin pausas de lectura. Creo que de haberlo leído en silencio lo habría disfrutado más.
El tercer capítulo es el que cierra todo el misterio y donde ya no pude contener mi angustia. Literalmente, estaba luchando contra las ganas de llorar porque tenía que seguir leyendo y, en cuanto lo terminé, rompí en llanto. Me dan ganas de llorar de nuevo solamente de recordar lo abrumada que me sentí en este punto de la lectura.
El libro es hermoso. Realmente maravilloso. La historia es cruda y muy importante para nosotros, los argentinos. Nos dejó a los dos muy tocados y muy contentos de que sea ese el libro que elegimos para el regalo de Belén. Nunca voy a dejar de hablar de esta historia ni de recomendar esta lectura. Me encantó.