Redacté este libro a partir de algunas entradas de mi blog. Ignoro cómo comenzó el movimiento bloguero; algún día estudiaré sus orígenes. Por lo pronto, me contento con una confesión pública: por qué tengo un blog.
1. Porque soy viejo y si no me subo al carro de la tecnología me quedaré atrás, cuidando cadáveres. 2. Porque soy vanidoso. 3. Porque me gusta escribir y creo que esto me obliga a ejercitar los dedos a diario. 4. Porque el blog me permite publicar tonterías y suprimirlas al siguiente día. 5. Porque, aunque llevo un diario donde me desahogo, hay asuntillos que pretendo ventilar (padezco una especie de exhibicionismo literario). 6. Porque espero sacar algún provecho económico del blog (¿alguien me quiere invitar a colaborar en su revista?). 7. Porque creo que existe Dios y, por lo tanto, hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados… Esto significa que si escribo un blog es porque cuento con la voluntad permisiva de Dios. De lo contrario, llovería fuego y azufre sobre mi cabeza.
Mediocridad dorada: autobiografía
Desde 2006 Héctor Zagal mantiene un blog que tituló “Los apócrifos de Zagal”. Imposible resistirse ante la seductora y siempre filosa pluma del autor. Irreverente como es, publica entradas que van desde listas hilarantes y curiosas hasta ideas filosóficas. Algunas le quedan mejor que otras y existen las que suprime al día siguiente porque, o no le gustaron o eran demasiado insolentes. En Este imbécil no soy yo, editorial Jus, seleccionó un manojo de los primeros escritos del blog, los ordenó en categorías y publicó un libro divertido que provoca la carcajada. Es excelente para quien no está acostumbrado a navegar en la web y buscar blogs que leer. Para quienes ya conocíamos este ciberespacio se convierte en una forma de recordar la sonrisa que avivó la primera vez que leímos su contenido.