Hace mucho tiempo hice una reseña del libro que tiene por nombre La Vorágine. Se preguntará del por qué mencionar ese libro en una reseña de otro, pues es muy sencillo. En Colombia La Vorágine es uno de los libros principales para leer en las escuelas e incentivar a los estudiantes a la lectura. Y la verdad es que no es un libro que se preste para tales características.
Luego de la firma de la paz con las FARC, lo único que nos queda por aceptar es el comienzo y el desarrollo del post conflicto, que llevará años, décadas para poder asimilarlo y ver los frutos de la firma del acuerdo. El libro es necesario que esté en las escuelas, si o si; son relatos de personas que vivieron en carne propia más de 50 años de lucha civil armada, entre este grupo armado y el Estado.
Los testimonios recogidos por la autora de este maravilloso libro nos estremece y nos pone pone a pensar acerca de la certividad de lograr el acuerdo y llegar a un compromiso de paz. Todos tenemos que tenér claro que estos más de 50 años de guerra, todos hemos perdido mutuamente, no justifico a las FARC y tampoco justifico al Estado colombiano, porque es otro que ha masacrado, matado y violado derechos humanos. A lo que quiero llegar, es que este libro puede ayudar a la nueva sociedad que se avecina, a la sociedad que viene en camino, estos nuevos universitarios, bachilleres, padres, hijos, etc... A entender más claro el tema de la reconciliación, sus historias como dije anteriormente son conmovedoras, tanto víctimas como victimarios, desde personas que fueron violadas, hasta personas que mataron y así ellas perdonaron a su "ejecutor". Ahora una pregunta: si ellos fueron capaz de lograr perdonar y son los principales actores del conflicto, quienes lo vivieron en carne propia, ¿Por qué las personas del común, con sus comodidades, sin sentir miedo de que llegue la noche, no podemos aceptar que es un buen camino para el futuro dea sociedad colombiana? ¿Por qué poner por encima intereses privados en vez de un bien común?, La Paz la merecemos todos por igual, campesinos, residentes de la zona urbana, todos merecemos un nuevo comienzo; y ese nuevo comienzo inicia perdonandonos unos a otros.