Creí que me gustaría más, pero no lamento tenerlo en papel. Me interesa mucho este formato de relatos breves que parecen retazos de memoria. En este caso, esos retazos son recuerdos de una adolescencia noventera, con todo lo existencial y experimental que eso involucra. Algunas cosas me hicieron gracia, otras me dolieron, pero en general tuve una lectura plana. Quizás porque pensé demasiado en mi propia adolescencia, y eso sin querer mermó un poco mi lectura. Encontré un poco aburrida a la protagonista, no habría sido su amiga. Además, me costó entender los títulos de las historias. Ahora se me ocurre que quizás tendrían sentido para mi yo adolescente, más rebuscada y con aires de complejidad.
Hay una frase con la que me quedo, que siento que tiene mucho de la esencia del libro y de la adolescencia en general:
"Yo, en cambio, quería dejar atrás todo ese tránsito que era la juventud para llegar de una vez a la meseta de la adultez, a la vida. Nunca vi a la juventud como a una virtud."