Estos relatos nacen de la oración de su autor ante la cruz, siguiendo la misma lógica que le llevó a escribir El Belén que puso Dios. Aquel Niño con el que jugábamos en el portal va a morir en una Cruz y es preciso acompañarle. Los actores de esta tragedia son muy diferentes, no hay pastores ni estrellas, ni coros de ángeles cantores. Hay, sí, un borrico; y está María Santísima, siempre joven y hermosa, pero bañada en lágrimas.
Entre los demás personajes hay de todo: buenos y malos. Amigos de Jesús, como María Magdalena, los apóstoles, Simón de Cirene o José de Arimatea, y enemigos que buscan su desaparición de este mundo: Caifás, Judas, Pilato, Barrabás... No ha resultado fácil prestarles la pluma para que también ellos relaten algo de la historia tal como la vieron. Como colofón adecuado, se incluyen al final unos comentarios al Adoro te Devote, conocido himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino. Jesús, en la Eucaristía, rompe las barreras del espacio y del tiempo y vuelve a trasladarnos al Gólgota.
Para este tiempo de cuaresma, y no solamente, este libro del padre Enrique Monasterio "Relatos a la sombra de la Cruz", pone nuestro espíritu en buena disposición para estar a la sombra de la Cruz.
Tomando como base las Sagradas Escrituras, los relatos se introducen en los intersticios de la Palabra y dan vida, de manera ficcionada pero con profunda carga espiritual, a voces de aquellos personajes que muchos seguimos recordando en estos tiempos. Lázaro, Juan el evangelista, María Magdalena, María Santísima, José de Arimatea, Nicodemo, Dimas, Barrabás, Caifás, entre otros, inclusive el burrito que sirvió a Jesús para la entrada a Jerusalén.
Complementa el libro con unas meditaciones finales que el padre Enrique Monasterio realizó teniendo frente a él a Jesús Eucaristía. Con la composición musical gregoriana de Santo Tomás de Aquino, "Adoro te devote" va meditando, verso a verso hasta decir "Vultum tuum Domine, requiram!" (¡Busco tu rostro, Señor!).
Transcribo el relato "Hoy estarás conmigo":
–¿Y quién es este? –se preguntaron sorprendidos los ángeles. No tenía buen aspecto, francamente; pero llegó al Paraíso aquella misma tarde, cuando acababan de abrirse las puertas. No hubo necesidad de pedirle la entrada; le bastó con mostrar las llagas de sus manos; las mismas que tenía Jesús. Se llamaba Dimas, fue ladrón profesional y acababa de asaltar el Cielo en su mejor golpe.
Con la misma idea de "El belén que puso Dios", Enrique Monasterio escribe una maravilla de librito para rezar con gusto metido en los pasajes de la Pasión y con la Eucaristía. Una forma fabulosa de sentir que se es parte de esos enormes misterios.
Me gusto mucho, pero no es mi favorito para semana Santa. Me gusta como la versiones de distintas personas. Y fue buena opción para leer como cada SS “Allí estabas tú”. Lo que sí me encantó fue la última parte donde habla de la Eucaristía
Siempre este autor me enseña cómo rezar. Este libro me ayudará a vivir la Semana Santa y la Pascua, además de hacer delante de Dios escondido en el Sagrario. He visto el libro en Madrid en 2013. Me da alegría que finalmente pude leerlo. Es para leer muchas veces. Agradezco a don Enrique.