«En el nombre del Señor. Comienza el breve tratado o coloquio acerca del gobierno tiránico sobre lo divino y lo humano. Y de modo especial sobre el imperio y los súbditos usurpado por algunos de los que se dicen sumos pontífices.» La obra política de Guillermo de Ockham es hoy objeto de investigación y crítica con la misma intensidad que en otras épocas se estudió su obra teológica. El punto de partida del autor son los hechos concretos, personas con nombre propio, situaciones y conductas particulares de la sociedad medieval del siglo XIV. A ello aplica una reflexión realizada desde la razón y la fe. Su «navaja barbera» echa por tierra y denuncia todo lo superfluo, postizo y erróneo. Así nace una teología política o una política teológica completamente nueva. De principatu tyrannico papae, descubierto en 1928, es un manuscrito de finales del siglo XIV o principios del XV. La obra aparece inacabada sin que se puedan dar razones de ello; tal como nos ha quedado, consta de seis libros y un prólogo. En ella Guillermo de Ockham se propone ofrecer una exposición completa sobre el poder del papa en el orden religioso y en el orden temporal. Se trata de una obra preciosa, en la que se nos dan múltiples datos biográficos e indicaciones sobre el carácter y talante de su capacidad dialéctica, su mordacidad...
William of Ockham (also Occam, Hockham, or any of several other spellings, IPA: /ˈɒkəm/) (c. 1288 - c. 1348) was an English Franciscan friar and scholastic philosopher, from Ockham, a small village in Surrey, near East Horsley. He is considered, along with Thomas Aquinas, Duns Scotus, and Averroes (ibn Rushd in the Middle East), to be one of the major figures of medieval thought and was at the centre of the major intellectual and political controversies of the fourteenth century. Although commonly known for Occam's Razor, the methodological principle that bears his name, William of Ockham also produced significant works on logic, physics, and theology. In the Church of England, his day of commemoration is April 10.
Frente a Marsilio de Padua y su señera obra "Defensor Pacis" este libro resulta parco y reiterativo. Debo mencionar que quedó inconcluso. El punto nodal de su argumentación es que el Papa no puede ordenar nada que complique o acaba con la libertad cristiana, porque justamente Cristo vino a acabar con la esclavitud de la Ley. Hizo una labor interpretativa que debilitó las pretensiones absolutistas de dominio temporal y espiritual del obispo de Roma. Este libro será un revulsivo para todos los apegados sobremanera al Magisterio pontificio.