En 1988, el guionista Jamie Delano escribió las primeras entregas de Hellblazer, sentando las bases de la mítica colección. Con este tomo iniciamos la recopilación de toda su obra relacionada con John Constantine, incluyendo La Horrorista, miniserie dibujada por David Lloyd (V de Vendetta) hasta ahora inédita. A lo largo de 300 números y diversos especiales, Hellblazer contó con la colaboración de los mejores autores de la industria, destacando la aportación de guionistas de la talla de Garth Ennis, Jamie Delano, Warren Ellis o Brian Azzarello, entre otros. Una colección fundamental que ahora recuperamos íntegramente a través de una lujosa y completa edición bimestral, integrada por 17 tomos. Más detalles, en este artículo. Hellblazer núms. 1 a 13 USA, Hellblazer Annual núm. 1 USA, The Horrorist núms. 1 y 2 USA, Swamp Thing núms. 76 y 77 USA
Jamie Delano aka A. William James began writing comics professionally in the early 1980s. Latterly he has been writing prose fiction with "BOOK THIRTEEN" published by his own LEPUS BOOKS imprint (http://www.lepusbooks.co.uk) in 2012, "Leepus | DIZZY" in April 2014, and "Leepus | THE RIVER" in 2017.
Jamie lives in semi-rural Northamptonshire with his partner, Sue. They have three adult children and a considerable distraction of grandchildren.
Supongo que si un tomo de 577 paginazas de comic se puede resumir a un solo adjetivo, en este caso sería "seminal". Jamie Delano, en su primer encargo mainstream, coge a un personaje secundario creado por Alan Moore para su Cosa del Pantano y lo convierte en el molde del que saldrá toda la futura fantasía urbana y los detectives de lo oculto a partir de ese momento. Constantine se convierte en un nuevo tipo de protagonista (que no héroe) de la fantasía: el mago que juega constantemente con fuerzas que escapan a su control (a lo investigador lovecraftiano) y que logra escaparse de ellas en parte por suerte, en parte por habilidad y en parte por amoralidad. Y no todas las fuerzas son infernales o de más allá de nuestra dimensión. En la mayor parte de las historias autoconclusivas de las que se compone el volumen hay tanta degradación debida a lo humano (en forma de nazis, sectas y devotos del thatcherismo en general) como debida a la magia.
En ese sentido este tomo es un hijo absoluto de su tiempo, imposible de separar de la década de los 80 del siglo pasado. Tanto a nivel de historia como a nivel de la forma de narrarla. Todo el volumen está lleno de densos cuadros de texto profundamente líricos (y a veces hasta redundantes) en los que Delano se luce con una prosa llena de críptica molonidad. La propia composición de las páginas sigue ese mismo esquema y, de alguna manera, da fe de que nos encontramos ante una obra fuera del mainstream que intentaba estirar hasta donde fuera posible los límites de la narración gráfica. Para bien (las más de las veces) o para mal (cuando no tienes muy claro ni el orden de las viñetas en la doble página, que no splash page). Hacia el final tanta densidad de información en estos tiempos de "decompressive storytelling" como llaman ahora a que apenas pase nada en cada número termina por hacerse pesada.
Y es una pena, porque más allá de lo inspirada que esté la historia de cada número (soy un enorme fan de los hooligans nazis fusionados y del mago convertido en ser que habita LA RED de aquella época, aunque me gusta mucho menos las excursiones a la colección de la Cosa del Pantano, por ejemplo) todo el arco y el mundo de Constantine son enormemente atractivos. Sobre todo porque esa mezcla de lo "divino" (o infernal) y lo humano y su interrelación. Y nunca se sabe muy bien si es el infierno el que influye a las políticas de Maggie Thatcher o más bien al revés.
En cuanto al dibujo, como ya he dicho, es parte de ese "experimentalismo" que impregna la obra. Supongo que un guión lleno de onirismo y abstracción debe ser difícil de llevar al comic, pero los autores lo logran (especialmente David Lloyd en la miniserie The Horrorist que cierra el volumen). Como nota absurda que dice más de mí que de la obra, a estas alturas de la película el color clásico de toda la vida frente al de photoshop que se usa hoy en día es casi una de las cosas que más me chirría. Y es que en el fondo no tengo ni puta idea.
En resumen, un volumen que hay que leer para explicar una buena parte de la historia del comic y de ciertos arquetipos que hoy en día damos por sentados, a veces denso de más y a veces aquejado del efecto "Woody Allen": de tan influyente da a veces la impresión de ser mucho menos original de lo que en realidad fue, porque ya has leído antes las mil y una obras que han seguido su estela. Pero desde luego más que disfrutable.
El inicio de la serie de Hellblazer es para mi gusto bastante irregular, tiene muy buenos momentos intercalados entre algunos números bastante montoneros, lo que pasa es que los momentos buenos son muy buenos y el personaje merece mucho la pena. esta edición en concreto es mi segundo acercamiento al inicio de esta serie después de leer unos TPBs americanos, obviamente esta edición es mucho más completa porque no se ciñe sólo a la serie original, lo que por un lado está muy bien pero por otro resulta innecesario y puede llegar a confundir a los que no hayan leído la cosa del pantano de Alan Moore. También me resulta bastante innecesaria la inclusión de la miniserie The horrorist, que la verdad me parece lo peor del tomo, al menos todo este contenido extra está al final del tomo por lo que no te termina de sacar de la historia principal.
El dibujo es típico de vértigo, muy efectivo y adecuado para el tono de la serie pero los dibujantes no es que hagan un alarde de virtuosismo, en todo caso he de hablar a favor de un dibujante que no es que tenga un ejército de fans detrás como es John Ridgeway, como digo sabe acertar con el tono desde el principio y da en el clavo siempre con las composiciones de página, sobretodo en las páginas dobles, algunas de las cuales tienen una estructura muy imaginativa, siempre en consonancia con la narración. Otro aspecto a tener en cuenta es la representación de John Constantine dependiendo de las situaciones y su estado de ánimo, a veces parece un detective privado, a veces un seductor caballero, a veces un mendigo... es curioso lo que una misma indumentaria y rasgos físicos pueden dar de si.
Hellbalzer es uno de los cómics clave de los 90 y uno de los buques insignia de vertigo, una colección de 300 números que supone un gran compromiso (más a estas alturas) si la quieres completa, pero estos primeros tomos, tanto los de Delano como los de Garth Ennis al menos merecen mucho la pena y tengo la intención de leerlos con la calma que piden... de momento eso, lo demás ya se verá.
Fenomenal este primer tomo de Constantine donde Jamie Delano mete a Constantine en una serie fenomenal de aventuras contra demonios de diferente catadura en las que el mago siempre sale vivo por los pelos. Delano mezcla la crítica social contra Tacher cin las aventuras sobrenaturales de Constantine en un estilo muy logrado y el dibujo de John Ridgway me encanta. Constantine es cínico,amoral y un solitario,alguien que no duda en sacrificar lo que sea y a quien sea con tal de salirse con la suya. Pero sus enemigos no quedan atrás y demonios como Mnemoth o Nergal se lo haran pasar canutas. Este tomo contiene la historia de Newcastle donde Constantine perdió a todo su grupo de ocultistas y es vital para entender el pasado del personaje. Ahora estos ocultistas que perecieron se le aparecen en forma de fantasmas para agobiarle constantemente. Una serie que vale mucho la pena y que demuestra que Vertigo es una de las mejores cosas que le han pasado al mundo del cómic.
Una obra maestra, que introduce uno de los personajes más carismáticos del universo Vértigo, que es un universo que se supone parte del de DC pero que, por alguna razón, nunca se tocan. Por ejemplo, se menciona a Gotham, a Batman y a Darkseid, pero nunca aparecen. Y está la Cosa del Pantano, claro, y el Verde, que serán importantes en algunas historias de DC. Pero ante todo son historias humanas. Muy humanas.
El tomo tiene varias historias que tienen un tema común que es, tú te has hecho la cama y ahora tienes que dormir en ella, seas Constantine o el demonio Nergal. Y tiene el tono desesperado y pesimista y punk que tenía todo lo que venía de la Gran Bretaña de finales de los 80, cuando la Thatcher estaba en todo su apogeo y la guerra nuclear era algo inminente y el capitalismo loco del greed is good lo empapaba todo.
Es un tópico gastado que "ya no se hacen cosas como esta/ esto no se podría hacer hoy día", pero es real en este caso, no porque se fuera a censurar o porque Constantine sea más o menos políticamente incorrecto, o porque estos antihéroes puedan estar más o menos de moda, sino simplemente porque la rebelión no tuvo éxito, y los malos ganaron, y la prueba es que estamos aquí y ahora. Donde en los 80 y 90 la idea de "venderse" era algo repugnante, prácticamente el único y mayor pecado, ser un "sell-out" algo patético y risible, hemos llegado a la era de la marca personal, donde como dice Rebecca Solnit nuestras vidas ahora tienen métricas, y donde buscamos un escaparate perpetuo de todo, cotidiano o inusual. Incluyendo, claro está, lo que leemos y lo que opinamos. Nadie escapa de su contexto.
No comento las historias particulares porque creo que son un prodigio de originalidad e imaginación que no deben describirse al que no las ha vivido. Delano mezcla una erudición exquisita con una imaginación desbordante y una fuerte conciencia social para mostrar un mundo donde joder, los humanos modificamos los hábitos del infierno, y no al revés (demonios montando una bolsa de stocks con almas humanas, las británicas iban a subir en los 80). En la ilustración, pues hay de todo.
No creo que Constantine hubiera tenido Instagram, aunque sí lo imagino insultando a gente en Twitter. Sobre todo a demonios.
A pesar de un dibujo desfasado y una narrativa algo repetitiva (especialmente en las atormentadas cajetillas en primera persona del tipo "Recorro las calles sucias sintiendo en el ailento del infierno en la nuca, veo mis pecados pasados en el reflejo de escaparates llenos de neón, etc, etc) las primeras historias de Constantine son una bestialidad. Tratar de resumirlas es imposible sin parecer que te has fumado algo potente (como seguramente hizo el guionista, pero bueno, eran los 80). Dejan muy buen regusto y ganas de leer más.
Voy hipotecando mis riñones para comprar los siguientes tomos. ¿Conocéis algún traficante de órganos?
He empezado con Constantine desde el principio. Me encanta la voz en off que le da Jaime Delano, consigue transmitir una psicología compleja, dar oscuridad. El dibujo es sucio y barragoso, perfecto para la obra. Seguramente según vaya avanzando me gustará más y pensaré que 5* son muchas, pero sin estos números iniciales tan potentes no habría 300 números.
Excelentes estos recopilatorios para juntar las historias sueltas. Nunca he sido muy amigo del dibujo de Ridgway, pero hay que reconocer que su estilo un tanto sucio le va como anillo al dedo a los excelentes guiones de Delano. Un personaje inolvidable.