Desde hace tiempo no leia un autor que me entusiasmara tanto. Sin duda, Benedetti tiene una habilidad para transmitir emociones con una sencillez y claridad que pocas veces se encuentran en otros autores. Lo más increible de su escritura es el gran rango de emociones que logra abarcar, desde los sentimientos del odio o el rencor hasta el del amor o la sensualidad.
Sabia que era un escritor importante, una de esas vacas sagradas de la literatura hispanoamericana pero nunca sus libros me habian encontrado. Terminó "El buzón del tiempo" con la felicidad de un lector que fue encontrado por un libro y que ya no es el mismo después de haberlo leido.
Algunos apartes que me fascinaron:
[Cuento Conversa]
«Pero ¿tenés mujer, compañera, amante o novicieta?
- Nada, mi niña. Llevo tres meses y medio de virginidad sabática.
- Entonces voy a hacerte una confesión que confío aprecies en toda su buena fe.
- Así será.
- Y en toda su inocencia.
- Soy toda orejas.
- Quizá te parezca extraño, pero tengo ganas de verte desnudo» (p. 25)
[Cuento: No hay sombra en el espejo]
«Tus sueños eran deseo y mis vigilias eran de censura» (p. 31)
[Cuento: Ausencias]
«A que la desaparecieron, como a tantos. ¿Acaso no sabés que la democracia no llegó a los cementerios? Sólo los vencedores tienen tumbas.» (p. 60)
[Cuento: Terapia de soledad]
«Querido mío: Aquí estoy, en mi isla, que no es exactamente eso, ya que no está rodeada de mar sino de vegetación, de árboles, de campo propiamente dicho. Pero es una isla en un sentido espiritual. Aunque tampoco es eso, ya que estoy rodeada de lejanas presencias y cercanas ausencias, del recuerdo de otros y de las corrientes de mi propia memoria. [...] Estoy convencida de que el respeto por la soledad del ser amado es una de las menos frecuentes pero más entrañables formas del amor, ¿no te parece?» (p. 78)
«Las palabras, consciente o inconscientemente, a menudo mienten, pero los ojos nunca dejan de ser veraces. Si alguna vez he pretendido mentir a alguien con la mirada, los párpados se me caen, bajan espontáneamente su cortina protectora, y ahí se queda hasta que yo y mis ojos recuperamos la obligación de la verdad. Con las palabras todo es más complejo, pero aun así, si las palabras tratan de engañar, los ojos suelen desmentir a la boca. » (p. 79)
[Cuento: La vieja inocencia]
«Mi primer saludo fue abrazarte y la primera respuesta tuya fue abrazarme. Sin decir una sola palabra, nos besamos y besamos interminablemente, y como el bosquecito de pinos quedaba tan al alcance, sino ponernos previamente de acuerdo corrimos hacia alli. Además de los pinos había un espeso follaje.
Ahí, sobre las hojas, nos estrenamos sexualmente, vírgenes y torpes pero encantados con nosotros mismos » (p. 84)
[Cuento: Un sabor ácido]
«La soledad es un estado de ánimo, pero puede convertirse en un vicio. Le confieso que, a lo largo de mis treinta y ocho años, las pocas veces que me he quedado sin soledad, la he echado de menos. Le advierto, sin embargo, que no es ése el caso actual. Esta vez la soledad me pesa, como suele pesarle el vicio (el alcohol, la droga) a cualquier adicto. » (p. 88)