«¿Desea ser llamado historiador? – Me interesa mucho el trabajo de los historiadores, pero yo quiero hacer otra cosa. – ¿Debemos llamarle filósofo? – Tampoco. Lo que hago no es de ningún modo una filosofía. Tampoco una ciencia, a la que se podría pedir las justificaciones o las demostraciones que tenemos el derecho de exigirle a una ciencia. – Entonces ¿cómo se definiría? – Soy un artificiero. Fabrico algo que sirve, en definitiva, para un cerco, una guerra o una destrucción. No estoy a favor de la destrucción, sino de que se pueda seguir adelante y avanzar, de que los muros se puedan derribar.» El presente volumen reúne tres entrevistas con Michel Foucault, quien, de manera sencilla y directa, reflexiona especialmente acerca de su trayectoria y su trabajo.
Un libro que logra su cometido y está muy bien hecho, pero me deja con un sabor amargo al estar intruseando en la persona Foucault, el contexto y origen de sus artificios y descubrir su negativa hacia este intruseo, no desea que busquemos definirlo y conocer su identidad sino que sus libros sirvan como bombas desestabilizadoras, que tomemos de él lo que nos sirva para nuestras propias deconstrucciones y dejemos de lado lo que no vamos a ocupar. Bueno, si no lo hubiera leído no sabría que a Foucault no le hubiera gustado que lo leyera haha, paradoja.
El libro ofrece una selección de tres entrevistas a Foucault. Una centrada en "Vigilar y Castigar", otra sobre la literatura y una última, la más interesante, sobre sí mismo. Siempre está bien leer a Foucault, un tipo brillante, pero en este caso al conjunto le falta un qué-sé-yo, un discurso más allá que cohesione la selección de las entrevistas.