Desde su nacimiento, Marco Antonio Sensisini ha sido preparado por su enloquecida madre, Úrsula, para el inevitable fin del mundo. Úrsula es recluida en un sanatorio y Marco Antonio queda al cuidado de sus abuelos. Su empleo de exterminador de plagas, sus manías y las técnicas de supervivencia que su madre le enseñó, se ponen a prueba cuando acontecen eventos muy cercanos a los escenarios disparatados que Úrsula vaticinó. Con Acabose, Lucas García logra introducir al lector en un laberinto de humor e incertidumbre en el que cada pasadizo está lleno del delicioso vértigo del fin de los tiempos.
Si algo hace muy bien Lucas es montar situaciones interesantes, crear diálogos poderosos y dibujar escenas que atrapan al lector. Este hijo de la novela negra y del cine de acción hace de cada historia una especie de guión literario de una electrizante y divertida película gringa, mestizada con nuestro alucinante mundo local. El resultado son las películas de acción que aquí quisiéramos ver. Si Lucas escribiera desde una nación con una industria editorial más enérgica y con unos lectores con menos afán de querer encontrar "alta literatura" en cada libro, Lucas sería un próspero autor de best-seller cuyos libros me bebería apenas salieran al mercado. La única queja que tengo con Acabose es esa jerga española que atiborra la historia, que hace que uno no termine de ubicar las situaciones, producto de ese tránsito entre su estadía en Vigo y su imaginario inevitablemente caribeño. Pero eso no impide disfrutar de su lectura, por supuesto. Un libro sin grasa, magro, de imágenes poderosas, que rinden permanente tributo a nuestra cultura popular de los últimos treinta años.