¿Qué hace un escritor cuando no escribe? ¿Qué hace un escritor con resaca, o cuando una mujer espléndida lo invita a un trago durante un cóctel literario, o cuando ve dormir a su hijo, o cuando está solo en un cuarto de hotel? ¿De qué manera el magma formado por un accidente de bus, una película cursi y un premio literario transforman a un poeta desconocido en un escritor a quien reconocen hasta en el mall? ¿Cómo nace y cuán inconmovible es la vocaciónde alguien que escribe? ¿De qué manera un escritor es hijo, padre, marido, amigo, viajero frecuente? ¿Qué piensa de su portero, de sus colegas, de los organizadores de festivales literarios?
En Maniobras de evasión, el escritor argentino Pedro Mairal recorre sin anestesia un territorio que a muchos otros estremecería:la trastienda de la escritura, que es como decir la trastienda de la vida. Con una mirada salvaje, cargada de humor secreto y emoción eléctrica, estos textos, que tanto hablan de sus primeros escarceos con compañeras de colegio como de un viaje sórdido al bajo fondo de Bogotá, son una radiografía alucinada y elegante del lado B de un escritor, y la aplicación más clara de la escritura como método de supervivencia.
Autor de las novelas Una noche con Sabrina Love, por la cual recibió el premio Clarín de Novela en 1998, y El año del desierto. También ha publicado dos libros de poesía, Tigre como los pájaros y Consumidor final, y uno de cuentos, Hoy temprano. Su novela Una noche con Sabrina Love fue llevada al cine en 2000. Ha sido traducido y editado en Francia, Italia, España, Portugal, Polonia y Alemania. En 2007 fue incluido, por el jurado de Bogotá, entre los mejores escritores jóvenes latinoamericanos.
Estoy segura de que no soy la única por aquí que suele llevar un libro encima allá donde va. Estaréis de acuerdo en que cualquier momento es oportuno para habitar un escalón durante diez minutos y amenizar una espera. Como si el impasse no fuese ponerse a leer, sino hacer lo que se hace entre lectura y lectura.
Algunos libros son perfectos para momentos así. 'Maniobras de evasión' lo es. Se trata de una compilación de textos y artículos de Pedro Mairal seleccionados y ordenados con precisión de cirujana por Leila Guerreiro. Puede una entrar y salir de estas páginas con facilidad. Se pueden leer con ligereza; soltando alguna carcajada pertinente incluso, que Mairal es muy gracioso.
Pero estos textos esconden una cara B que va más allá del puro divertimento. También se puede no leer este libro a la ligera. Me explico: no se trata sólo de que te hace reír y al mismo tiempo te hace sentir nostalgia de una vida que ni si quiera es la tuya; no es sólo que te deje K.O. con algunas reflexiones que ni se venir y que esto pase con frecuencia a lo largo de las páginas. No, no es sólo eso.
Lo que ocurre cuando una lee con atención estos textos es que descubre la manera extraordinaria que tiene el porteño de narrar. Que interese más o menos el contenido, casi es lo de menos: esto, queridas criaturas de instagram, es un manual de estilo. Un curso de escritura que empieza desde el momento en el que te paras a revisar dónde pone cada coma, dónde inserta una metáfora; desde dónde nace la historia, por dónde pasa y cómo culmina. Porque esa es otra. Saber cerrar un texto a lo grande es un arte y Mairal lo domina. Qué admiración y, oiga, qué envidia también.
Este libro es útil a muchos niveles. Si queréis aprender a escribir, leed a Mairal. Si queréis simplemente pasarlo bien con una lectura que os conmueva mientras esperáis en la sala de espera del dentista, leedlo también. Si buscáis las dos cosas, adelante. Es un libro multiusos, supongo.
Este es el libro que esperba que fuera. Crónicas sobre la escritura, sobre la vida, sobre el mundo en general. La prosa de Mairal nunca decepciona, te lleva a querer seguir leyendo constantemente. Un libro bello.
Se promociona como artículos sobre el lado B de la escritura (¿qué hace un escritor cuando no escribe?). Sin embargo, luego de leer la mitad del libro, había encontrado poco de esto (incluso había encontrado algunos cuentos).
En la segunda mitad, la proporción se revierte y empiezan a aparecer estos textos esperados (?): cocteles, viajes, rituales para intentar escribir.
Mis textos preferidos fueron el de Mermat, los de su madre y El sobrino de Bioy.
¿quién no ha escrito alguna vez simplemente para escapar de una realidad? supongo que todos los que escribimos lo hacemos, pues la alternativa que es el presente, se traduce en leer y vivir. pero como en tantas otras cosas, no se puede tener una sin la antónima. en esta recopilación de artículos que Mairal tilda de ‘maniobras de evasión’, vemos cómo éste persigue la construcción de la voz de un escritor en sus ratos libres. ¿cómo procesa la vida alguien que pretende beber de ella para, a su vez, saciar la sed que dan las palabras? de todos ellos me quedo con dos ‘adiós, señora Ana’ y ‘las cosas cuando terminan’. yo también tengo mis ‘maniobras de evasión’. la mayoría de ellas abandonadas y olvidadas en mis notas, y otras, salvadas o sacrificadas por la inercia, publicadas casi en petit comité. sé lo que es, y por eso entiendo también la necesidad de crear libros así. unificadores de lo dividido. ‘me pregunto si hay fotógrafos que no den la sensación de estar intentando detener el tiempo con sus fotos, si hay imágenes que hablen de un presente continuo y no de un pasado perdido. ¿hay tiempos verbales en la fotografía? […] la palabra es para mí una manera de mantener a raya la melancolía.’ yo, ahora, también me lo pregunto. dos de mis pasiones, dos de mis verdades, dos de mis cruces.
Llegeixo aquest (magnífic) llibre del Pedro Mairal i em sembla que és com una mena de Keret argentí: per la capacitat d'observació i de treure petroli (sigui un conte, pensaments, el-que-coi-sigui) a tot el que li passa, veu, sent, viu...
Este libro es una recopilación muy interesante de "pensamientos". Aquí no hay cuentos, poemas y novelas. O tal vez si, pero no a como estamos acostumbrades. Muchos textos surge del tan famoso "bloqueo" que solemos tener los lectores, y claro, le sucede también a quienes escriben. Me pareció una obra súper interesante porque me hace sentir que conoces un poco más al autor y te metes en su cabeza. Díganme si no les pasa, que cuando leemos algo que nos encanta, creemos que al autor le salió así sin más del alma, que lo escribió de un tirón y que fue algo natural que está predestinado a ser... Pero claramente no es así la cosa, porque somos humanos, con conflictos incontables. Por eso este tipo de obras son realmente atractivas. Murakami también escribió un par de obras similares que deben ser igual de llamativas (las tengo en pendientes). Es un repaso, si se quiere, de pensares, memorias, anécdotas, viajes y desvarios del autor. Muy llevadero y agradable 😊
Me cae bien Pedro Mairal, aun cuando sus libros (sus libros-libros, ¿no?) casi nunca me parecen brillantes. Es más, ninguna de sus novelas ni de sus poemarios ni de sus colecciones de cuentos (excepto, creo El gran surubí, que ya es otra cosa) merecería para mí una puntuación mejor que este, que tampoco es un libro-libro, sino más bien una recopilación. En esas otras obras que no están para cinco estrellas, y ni siquiera para cuatro, también ocasionalmente Mairal me cae bien. En su prosa me parece que se reconoce algo así como el esfuerzo del escritor. Son frases masticadas, demasiado conscientes de sí mismas. A veces (i.e. siempre) siento eso mismo cuando leo mis propios textos. Mairal me cae mejor todavía cuando es totalmente autobiográfico, como en Maniobras de evasión, o al menos pretende serlo: es un personaje neurótico; eso mismo que lo convierte en un buen escritor, o en un escritor pasable, que es su conciencia de sí y del mundo que lo rodea, resulta ser una carga. Y escribir es una tortura. Mairal, pese a ser un escritor consagrado (al menos para los que miramos de afuera) es, se siente, actúa como, un aspirante a escritor. Siente que no hace tanto como podría estar haciendo, le da culpa no escribir, tiene que obligarse a hacerlo por métodos ridículos (¿pero efectivos?), cree que la imagen que se tiene de él, en general, es errónea o inmerecida. Por ejemplo, lo tienen catalogado como alguien que escribe sobre sexo, o sobre temas eróticos, y no sabe muy bien cómo es que llegó a hacer eso (¿es verdad que lo tienen catalogado así, o él mismo se cataloga así? Si es cierto que habla mucho de sexo, aunque no más que cualquier otro escritor. A lo mejor el tema es que lo trata desde cierta perspectiva, no sé, humillante, humorística, que contrasta con el erotismo, y eso es atractivo). Cuando habla de Una noche con Sabrina Love, que le valió el premio Clarín, el primer premio Clarín, cuando él tenía menos de treinta años, y los jurados eran Roa Bastos y Bioy Casares, y el premio eran 50 mil dólares, Mairal no puede evitar contarlo como una serie de equívocos: su incomodidad la noche de la ceremonia, y en muchos otros momentos, el éxito de la película, la escasa llegada del libro por debajo de su aparente popularidad, las razones a la que otra gente le atribuía su éxito (“es el sobrino de Bioy”, la frase que decidió usar como título de este fragmento). Mairal sufre muy evidentemente del síndrome del impostor, como su coetáneo, amigo, y gurú de talleres literarios Santiago Llach. Para este tipo de escritores, no queda otra que hacer una literatura difícil y torturante, una literatura que no puede dejar de pensar en sí misma. Y no sé, todo esto como que me cae bien porque me siento un poco identificado con él – lo que no quiere decir que yo sea especial, sino, más bien, que Mairal no lo es. El tipo vive de escribir, después de todo, y eso es casi que lo más exitoso que se puede llegar a ser en el mundillo literario, pero sigue arrastrando la misma inseguridad, el mismo sentido de potencial desaprovechado (o con más intensidad incluso) de cuando no lo conocía nadie.
Había leído otros libros similares, como recopilatorios de "columnas y otras cosas inéditas" como "Caracteres" de Arlt o "Yo recordaré por ustedes" de Forn y la verdad me aburría como en la página 40, todo el rato era lo mismo y luego todo se volvía predecible, una repetición de la misma escena con diferente vestuario: partir de un algo cotidiano o relacionado al tema de la columna para terminar reflexionando sobre lo efímero "de la bidah". En fin, con "Maniobras de evasión" fue lo contrario, Mairal es rápido y genuino: reí, me emocioné, entretenido siempre, un poco (o quizás bastante) machista en sus relatos del 2006 por ahí.
Mis favoritos fueron varios pero recomiendo si es que alguien quiere leer de forma aislada "La novela que no estoy escribiendo", "La importancia del deporte" y "Detrás de Natalia".
Este libro me lo recomendó Andrés Florit Cento de Overol, después de conversar en el programa de radio de la librería sobre Mairal y una reseña que escribió titulada "La reseña que no estoy escribiendo" en Revista Lecturas. (¿seamos amigos?)
Pedro Mairal es un martillo que percute y, a través de un estilo sencillo y natural, te alcanza de lleno como esa primera luz que entra por la ventana cuando descorres la cortina. Me pasó en "La uruguaya" constantemente y me ha pasado con este libro a ratos.
Ese es el problema con el que me he encontrado durante la lectura. La he disfrutado y he doblado páginas que encontraba realmente certeras cuando hablaba de episodios familiares o temas relacionados con el oficio de escritor.
No lo he disfrutado tanto en el momento en el que habla sobre su relación con las mujeres. No por nada en especial, pero a veces me ha parecido que, en el loable ejercicio que supone desvestirse emocionalmente, ha pretendido ser o se asemeja a una especie de Bukowski suave que queda a medio camino entre la rudeza del original y una ternura pretendida de quien se sabe con fallos. No digo que tenga nada malo (ni bueno), simplemente es una personalidad que me ha sacado de este puzle de reflexiones y textos que conforman la obra.
Dicho esto, nunca dejen de leer a Mairal, pues creo que refleja perfectamente el sentimiento de una generación que empieza a cuestionarse las emociones y la soledad y lo comparte sin miedo a ser juzgada porque vence más la necesidad de que la escuchen y comprendan para mejorar.
Mairal es el más porteños de los porteños, pero es el nuestro; lo quiero por eso. Lo quise cruzando a Uruguay para cobrar unos dólares barrani, lo quise en el apocalipsis de la ciudad repasando los cruces de la historia, lo quiero en sus historias de amores, infidelidades y merca peinada en un baño caribeño. Pero Maniobras de evasión es su mejor versión, supongo porque evadir es bastante identitario y porque la gran Leila Guerriero siempre sabe lo que hace. Me gusta verlo más transparente en su escritura, en lo absurdo de las búsquedas literarias pero también en cómo lo salvan. Siguiendo con el último texto, en mi caso, este libro no va a terminar en esa última hoja, ni en esta reseña que estoy escribiendo, ni en la lluvia de recomendaciones que voy a hacer. Pretendo tenerlo cerca, haciéndole RCP para que, cuando esté un poco perdida en este intento de escribir, me reviva a mí.
Me gusta mucho Pedro Mairal. Su escritura. Tanto en literatura como en columnas y crónicas, pero prefiero las columnas. Muchas veces me dieron ganas de leer en voz alta a la gente a mi alrededor, a mi pololo, a mis colegas y a mis estudiantes. Muchas veces lo hice. La columna donde habla de su madre y cómo fue olvidando las palabras, o Natalia, la secretaria que en realidad era él mismo diciendo que no, porque era incapaz de hacerlo de frente. En este libro hay humanidad
Hablar de maniobras de evasión de Mairal (o libros como "Los Consejos De Mi Abuelo Facho" de Casciari; incluso Mientras escribo de S King) es referirse a ese encanto de ver la cocina, las recetas, los secretos y las penurias de los escritores. Estos libros me pueden.
Parece que te dan unas pistas, la fórmula, algo íntimo en su forma de laburo; pero más bien se desnudan, nos muestran su la intimidad, se muestran sin rodeos ni garabatos. Y eso se disfruta.
Me fascina leer a Mairal. Tiene un poder increíble para meterte en su piel. Me identifico mucho con sus metáforas, tiene ese don maravilloso de encontrarlas, de dar con la analogía perfecta. La que uno dice a cada paso: ES ESO! Es exactamente así!!! Sus simbologías, su submundo, su desnudez sin pudores es apasionante y admirable.
Decidí en la página 50 que Pedro Mairal se iba a convertir fácilmente en uno de mis escritores favoritos. Tengo una debilidad obvia ante el lunfardo y la cotidianeidad meláncolica argentina. Pero todo se fue derrumbando cuando entraron las minas convertidas en puro culo y sexo. Los escombros más terribles son los ensayos.
En fin, aprendí sobre crónicas y me entretuve. Gracias y hasta nunca.
Textos varios. Géneros varios. Algunos más o menos interesantes. Todos bien escritos. Sobre el oficio del escritor, la literatura, los congresos, las tetas, los culos, los barrios, los viajes y afines. Un libro que invita a la lectura.
Buenisimo. Disfruté cada texto y más de una vez largué carcajadas furiosas. A los que le gustan las descripciones, los textos cortos y las anécdotas cotidianas tienen acá una gran gran opción.
Colección de artículos de desigual interés, que deslumbran cuando saca la garra narrativa y dejan indiferente cuando se va por las ramas. Lo mejor son los recuerdos de infancia y la añoranza de la madre.