Tres cartas encíclicas que, escritas no hace más de 15 años, comienzan a ser proféticas. Comprendiendo un gran rango de temas que van desde lo meramente espiritual hasta tocar temas globales como la política, tecnología y economía; resultan una invitación del Papa Benedicto XVI, tanto a la comunidad cristiana y como a la secular en general, a mirar nuevamente hacia el interior para complementar nuestra visión del mundo a través del uso de la fe y la razón para afrontar los nuevos retos y problemáticas que se presentan en un mundo cada vez más relativista y utilitario.
Una invitación a retomar y poner en el centro de la vida al hombre y su constante proceso de humanización.