Empezaré por el principio. Mi madre se llamaba Dolores Haze, pero ustedes, de conocerla, seguro que la conocerán por Lolita. Dolores Schiller acaba de saber que padece una enfermedad incurable y, antes de recurrir a un suicidio asistido, como ha resuelto hacer, decide revelar su secreto: cuando cumplió veinte años, su padre le hizo entrega de los diarios de su madre, fallecida al dar a luz. Al compararlos con lo sucedido a Lolita, la protagonista de la novela homónima de Vladimir Nabokov, Dolores sospecha que su madre y la famosa niña podrían ser la misma persona. Guiada por esta intuición, viaja hasta Suiza para entrevistarse con el protagonista masculino de la obra, Humbert Humbert, y tratar de hacerle justicia a Dolores Haze, reinterpretando su historia desde una óptica nueva. En Cada noche, cada noche se entrecruzan dos vidas, la de la madre silenciada y la de la hija que toma la palabra; marcada por una sexualidad impuesta la primera, presidida por la ausencia de deseo sexual la segunda. Las relaciones entre amistad y orfandad, enfermedad y muerte, crítica y libertad creativa, y personajes y autor, completan la urdimbre de esta sabia, intensa y ambiciosa novela.
Es psicoanalista y escritora. Conferenciante invitada en distintas universidades y asociaciones psicoanalíticas españolas y extranjeras, ha publicado ensayos y obras de ficción. Entre las últimas destacan las novelas Miamor desgraciado, La primera vez queno te quiero, Cada noche, cada noche, y los libros de relatos El pensamientomudo de los peces, Lazos de sangre y Qué mundo tan maravilloso. En Anagrama ha publicado Invulnerablese invertebrados: «Ensayo de un pensamiento riguroso y una coherencia admirables, de una escritura que se desenvuelve con facilidad, elocuente, asistida por referencias y citas indispensables» (Javier Sáez de Ibarra, Zenda); «Bebe de la que para mí es sin duda la tradición psicoanalítica más rica, aquella que se entrevera con el análisis sociológico, filosófico y epocal» (Santi Fernández Patón, elDiario.es). Sus artículos se publican en diversos medios nacionales.
Me ha encantado, emocionado y tengo una chispita de alegría en el cuerpo que necesito compartir con el fin de que muchas otras personas lleguen a esta obra magnífica y necesaria que reúne varios puntos que me entusiasman: -Comparte el universo literario de otra obra, en este caso «Lolita», de Nabokov, dando voz a una poderosa e hipotética hija que desea hacerle justicia a su madre. -Reinterpreta, analiza, abre los ojos y pone de manifiesto la problemática acogida e interpretación de «Lolita», enfocándola como lo que realmente es, la historia del secuestro y violación de una niña de doce años por un pederasta. -Visibiliza temas importantes de forma secundaria, con un claro enfoque feminista como la asexualidad en nuestra cultura hipersexualizada, la cultura de la pedofilia y la violación, la demonización y sumisión sistemática de las mujeres, la constante necesidad de reafirmación y validación que necesitamos para ser consideradas dignas, escuchadas... -Mezcla de narrativa, testimonio y ensayo, está tan bien escrito que es una delicia.
«Mi madre se llamaba Dolores Haze, pero ustedes, de conocerla, seguro que la conocerán por Lolita». Con una premisa tan demoledora como la que propone Lola López Mondéjar es imposible que este libro no cayese en mis manos. De todos es sabido que Lolita es una de mis novelas favoritas, y si bien me acerqué a esta obra con un buen puñado de recelos, la escritora murciana ha sabido disiparlos todos combinando con acierto el relato de esta hija ficticia con una suerte de ensayo novelístico sobre la célebre nínfula de Nabokov y su desafortunada repercusión en la cultura popular. La protagonista de Cada noche, cada noche es Dolores Schiller, una mujer que en el transcurso de su vida ha descubierto ser la hija perdida de Dolores Haze a través de unos diarios que recibió siendo joven. Ahora, víctima de un agresivo cáncer, Dolores está dispuesta a revelar la verdad sobre su madre mientras espera recurrir al suicidio asistido en una clínica suiza. Así, a través de tres perspectivas diferentes (Dolores en la actualidad, Dolores de joven y fragmentos del diario en el que Lolita plasmaba la desgarradora desaparición de su inocencia infantil), Lola López Mondéjar va construyendo un relato ambicioso, inteligente y emocionalmente complejo que reflexiona entre otras cosas sobre la culpa, el sexo y la creatividad literaria en un tono abiertamente beligerante. Imitando el lenguaje capcioso y sensual de la novela original, Cada noche, cada noche rinde un estupendo tributo al texto de Nabokov al tiempo que trata de derrumbar conceptos erróneos o malinterpretados sobre la obra maestra del escritor ruso con la vehemencia propia del ardor juvenil. Sin duda, Cada noche, cada noche constituye un complemento provocador e interesante que muy probablemente encantará a los fieles admiradores de Lolita.
3,5. Resulta chocante y muy doloroso encontrarse con la Lolita "real", es decir, la niña de 12 años con preocupaciones de una niña de su edad, y compararla con la percibida por Humbert Humbert en la novela de Nabokov.
Un libro demoledor y necesario, a medio camino entre la novela, el ensayo literario y la crítica social, que da voz a Lolita, la víctima en el clásico homónimo de Nabokov que tan mal ha sido interpretado a lo largo del tiempo. La autora por fin sitúa a Lolita en su papel real: el de una niña que durante dos años sufre los abusos de un tipo repugnante y retorcido que manejó el discurso para ocultar el dolor de su víctima. López Mondéjar desmonta todos los mitos que lectores, críticos, medios y editoriales han creado en torno al relato del secuestro y la violación continuada de una niña de doce años, destruyendo esa visión romántica, erotizada y sesgada de una historia perturbadora y ofreciendo a la vez un desgarrador retrato de la visión social de la infancia y de la violencia sexual.
La historia, relatada en tres líneas temporales, es también una reflexión sobre la enfermedad, la muerte, la sexualidad, la culpa, la ética y la literatura.
Crítica total a la percepción de que "Lolita" es una historia de amor. Te ofrece una perspectiva de la Lolita de 12 años a través de su diario. Y varios capítulos de puro ensayo sobre el tema.
"No conozco a los hombres, ¿quienes son?, ¿de qué opacos materiales están hechos?, ¿qué suerte de sexualidad incontinente e imperiosa les anima? Y, sobre todo, ¿cómo se atreven?"
"No pararé hasta que entre esas observaciones y nosotros se instale la vergüenza, hasta que lo propio enrojezca a quienes las enuncian... hasta que el sentido que pretendo mostrarle les resulte convincente"
No es exactamente lo que me esperaba, pero me ha gustado mucho. Siento que el libro no solo le hace justicia a Dolores Haze, sino también a todas las que hemos leído Lolita sin ver ese “amor” que se empeñan en defender. Como alguien que leyó Lolita a los 15 años y se quedó un poco (bastante) traumatizada, ha sido como cerrar un círculo.
La escritura de López Mondéjar se ha caracterizado siempre por ocupar un espacio dentro de la narrativa actual española que, hasta la fecha, salvo algunas excepciones, ningún otro escritor ha ocupado con obras de suficiente alcance significativo.
Frente a la frivolidad con la que en esta última década ha sido tratado un género como la novela desde el punto de vista mediático y empresarial, nos encontramos con Cada noche, cada noche, donde la escritora murciana nos muestra la otra cara de la modernidad y sus virtudes creativas, aquella que profundiza en la seductiva y temible literatura de las patologías mentales, en ese crisol de ilusiones, perplejidades y alucinaciones que también nos definen como seres humanos. Lo irracional y el sentimentalismo actúan como condicionantes de una realidad comprometida con la subjetivización de la propia existencia y de sus entornos, cada vez más difusos en estos tiempos de inestabilidad social y política.
Cada noche, cada noche es un tributo a Nabokov, a esa fábula inquietante y maligna de Lolita, que la escritora traslada a dos niveles narrativos, pues dos mujeres intentan redescubrir su vida a partir de la revisión de la novela del autor ruso. Una madre y una hija se conocen en un mismo discurso narrativo gracias al hallazgo de unos diarios. El embaucador Pigmalión, Humbert Humbert, interviene en sus vidas como trasunto biográfico de un personaje literario que ejerce una poderosa influencia en la conducta de estas mujeres en diferentes tiempos de su vida, recreándose esa dicotomía esencial en la narrativa de Nabokov: la inocencia voluntaria frente a la dominación como tendencia adictiva y castigadora.
Precioso libro que narra la historia vista desde el punto de vista de la niña abusada sexualmente...quizás debería ser leído para abrir los ojos a una realidad que para nada es como el autor de Lolita describe...no hay tal historia de amor ni tal niña perversa sino un adulto de 40 años que destroza la vida de una niña de 12
A este libro no le falta nada. Desgarrador y reflexivo. Si acaso me ha sobrado la crítica a la literatura del epílogo, en la que se percibe cierta superioridad y desprestigio a lo actual, pero ya iba a ser incómodo que la autora y yo estuviéramos de acuerdo en todo.
«¿Cuántas noches quise conocer a mi madre a lo largo de mi infancia?»
Cuando cumple los veinte años su padre le entrega los diarios de su madre, fallecida cuando ella nació, por lo que solo guarda el recuerdo que su padre le ha trasmitido, pero este es bastante vago. ¿Cómo hubiera sido su vida si su madre no hubiese muerto? Dolores ha crecido con un padre cuyos abrazos eran tímidos, que desaparecieron cuando ella desarrolló. «Papá es tan callado, tan evasivamente discreto». «Podría decir que papá ha dejado que sea como yo quiera, sin intervenir demasiado en el desarrollo de mi carácter, si es que esto es posible»
Esos diarios harán que su madre se vuelva cercana, «Mientras leo es como si la tuviera delante: una madre niña, pero una madre al fin». Su madre se le revela como una niña de nueve años enferma de añoranza hacia su padre fallecido, pero a medida que la lectura avanza y el tiempo pasa, encuentra muchas similitudes de la vida de su madre en la figura de la protagonista de Lolita. Lo,ita, maravillosa novela, una obra muy recomendable, con una historia que atrapa, de una crueldad enmascarada que pone al lector entre la espada y la pared, en entredicho sus principios y moralidad, nos embarga.
Para Dolores se convertirá en una aventura intelectual, ¿es la Lolita de Nabokov su madre? ¿Son sus diarios la otra perspectiva de la novela? ¿Quién fue Humbert? ¿Fue Humbert el alter ego de Nabokov? Nos irá desvelando cada paso que sufrió la obra, desde la primera censura hasta luego jaleada como obra maestra, como una historia de amor única. Pero a la vez que descubre quién fue su madre, se le revela la figura de su padre, ¿fue un hombre tan insustancial como ella recordaba? Porque ella también escribió diarios y en los últimos días de su vida los relee con nostalgia «La escritura es un testigo incómodo e inoportuno que nos regala una imagen no siempre grata de nosotros mismos», ¿habéis leído los diarios de vuestra infancia? Curiosos.
Me fascina, como le sucedió a Dolores, como nos engaña Humbert con sus palabras, como nos seduce, no podemos por menos que alabar la maestría de Nabokov, que para mí este es el valor de la obra. Se culpo a Lolita del efecto que produce en los hombres, de sus gafas sobre el puente de la nariz y su bañador. Lola López nos devuelve con esta obra a la niña, la identidad de esa niña violada que se intento borrar, analiza la obra de Lolita, ofrece crítica y reflexión.
Desmonta por completo la visión "cuasiromántica" del libro de Lolita. Culpa a los violadores -como debe ser- y no a las nínfulas (víctimas). Habla además de la muerte y de lo efímera que se presenta. Hay una clara representación (que creo que quiere dejar evidenciada la escritora) de la falta de deseo y libido, en contraposición de "Lolita". A. Decir verdad, me esperaba una versión más extendida de lo que le pasó. De su versión y no de quién es su hija y cómo se siente ésta. Pero bueno, para una crítica a la sociedad y como percibe a las niñas o simplemente, como se ha malinterpretando "Lolita" ya merece la pena el libro.
Me ha gustado y no, todo al mismo tiempo. Creo que el tema de la muerte es el que me ha "repelido" y sacado un poco de la lectura, porque ahora mismo no me apetece acercarme a él. Pero es una cuestión personal. También me pasa que no he leído Lolita y he procurado no ver la película: siempre me ha parecido un tema desagradable, no me ha apetecido. Así que se han sumado un par de "no apetencias" que siguen siendo cosa mía, no de la novela, pero que han hecho que no la disfrute como estoy segura de que lo haría en otras circunstancias, porque me parece objetivamente buena.
¡GRANDE! Esta novela reivindica a la Lolita que los medios y la sociedad han construido, derribando los mitos románticos que se formaron a su alrededor para negar que detrás de una prosa excelsa, Nabokov estaba contando la historia de un monstruo y una inocente niña. Y no duda en señalar el horror y la podredumbre que logró esto y cómo lo hizo. Maravilloso y necesario.
Una novela que también puede ser un poco ensayo sobre Lolita y Humbert. Los que piensen que Lolita es una novela romántica, que ella provocó el deseo de Humbert y que hizo de este una vida miserable por dejarlo después debería de leer este libro, que almenos hace un poco de justicia a Lolita. A fin de cuentas, ella solo era una niña de 12 años.
Lolita lloraba cada noche, cada noche. Pero su llanto no ha parecido convencer a ningún gran crítico de la literatura universal. Sus pol*as viejas no dudaron jamás de la perspectiva subjetiva de un narrador pederasta que escribe sus memorias desde prisión. Muchos siguen sin revisionar esa duda. Este libro se escribe con la intención de restaurar esa injusticia. Brava Lola, brava.
Me ha gustado en cierta parte. El comienzo del libro es ágil, pero conforme va adentrándose en lo oscuro, me empezó a costar más el leerlo. Una novela un poco rebuscada. No me ha llegado a encantar.
Mezcla de biografía, testimonio, ensayo y ficción. El mito consolador de la nínfula que seduce a un hombre maduro, desglosado y viviseccionado, apelando de forma incómoda y honesta a un público complaciente y conformista (y con cada vez menos posibilidades de refugiarse en ese consuelo).