Si evitamos que nuestros hijos se frustren, evitamos que crezcan y que maduren. De nosotros los adultos depende reaccionar sin miedo y sin culpa, con amor, pues frustrar es educar. Así como el dolor, las frustraciones son inevitables si se quiere vivir a plenitud. Lamentablemente, el cansancio y el estrés nos dejan a los padres desgastados emocionalmente y sin fuerzas para limitar las demandas de nuestros hijos. Es imprescindible, entonces, que padres #y también docentes# identifiquemos las causas de nuestro desgaste para así recuperar el entusiasmo por educar y retomemos nuestro rol. Tras años de una fructífera experiencia como padre, psicólogo y conferencista, Alejandro De Barbieri ha escrito un manual para ayudar a los padres y educadores a perder el miedo y la culpa que sienten al educar. En este se plantean soluciones prácticas y sencillas, con ejercicios y preguntas que se pueden discutir en familia y en el aula, para cambiar de actitud y dar lugar a la frustración sin miedo ni culpa. Porque no podemos exonerar a nuestros hijos del esfuerzo que implica ser felices.
Alejandro de Barbieri Sabatino es psicólogo clínico, especializado en Psicoterapia existencial y Logoterapia. Cursó estudios de posgrado en Psicología clínica analítica y de doctorado en Psicología. Es director y docente del Centro de Logoterapia y Análisis existencial (CELAE). Es profesor grado 3 de Análisis existencial y Fundamentos de terapia existencial en la Facultad de Psicología de la Universidad Católica. También es docente del Diplomado de Orientación Educativa y del posgrado de Drogodependencias en la misma casa de estudios. Desde 1995 dicta talleres, cursos y conferencias tanto de Psicología y Logoterapia como Coaching organizacional en Uruguay, América Latina y Europa. Así mismo ha sido columnista en radio y televisión. Ha publicado los libros Lo que cura es el vínculo (2010) y Economía y Felicidad: una vida con sentido (2012).
Es muy interesante todo lo que aborda el autor en sus libros pero no me entiendo con su forma de escribir. Tiene un trasfondo filosófico que me resulta complejo para la inmersión en el tema.
Excelente libro sobre cómo educar sin miedo a perder el amor de nuestros hijos y potenciando todas sus posibilidades y libertad. Al final lo que queremos son hijos autónomos, seres humanos valiosos que son capaces de reconocer sus errores y aprender de ellos. Y nosotros como padres y docentes... Siempre optimistas!! Pues nadie sigue a un triste.