Un libro hecho por profesores y para profesores, tanto para los opositores que quieren serlo, como para los interinos que empiezan o los veteranos que quieren renovarse y adaptarse a las exigencias de la educación a la altura del siglo XXI. Un libro ameno y riguroso para aclararse en la maraña de las competencias, los estándares de aprendizaje evaluables, las rúbricas , la metodología, la evaluación o la adaptación a la diversidad. Y también orientado en un sentido práctico para saber cómo mantener la autoridad y la atención en clase, cómo motivar al alumnado y cómo resolver los conflictos que surgen en el día a día.
El primer capítulo empieza hablando de la autoridad : cómo convertirse en una autoridad en la clase y cómo mantenerla durante todo el curso. El segundo capítulo aborda el día más importante de todos los del curso: el primer día . Si ese día se hace lo correcto, la mitad del trabajo estará hecha. El tercer capítulo se ocupa del asunto de las normas de clase y como corregir las conductas disruptivas, sin convertirte en un ogro, para mantener el orden eficazmente. En el cuarto se adentra en la diferencia y relación entre competencias y contenidos , refiriéndose también a la explicación en clase y cómo mejorarla, con una clarificación de cómo orientarla a la educación en competencias. El capítulo quinto se centra en la atención en clase : cómo lograr que el alumnado atienda y no se distraiga. El sexto se ocupa de la metodología . La educación en competencias implica una metodología totalmente nueva. Aquí se habla del papel de las nuevas tecnologías, de las diversas actividades que pueden hacerse, y qué hay que hacer hoy día con los exámenes y los deberes. El capítulo séptimo se acerca a la diversidad del alumnado . Es imprescindible tener en cuenta esa diversidad para poder ofrecer a cada uno la educación que necesita. El capítulo ocho contempla todo lo relativo a la evaluación , evitando los lugares comunes al respecto y yendo a lo práctico para poder acercarse a la evaluación desde otra perspectiva. Por último, se añade un anexo sobre los niveles curriculares y sus niveles de concreción, de forma que sea digerible, sobre todo, para el profesor que empieza y que, en sus primeros días, se verá agobiado ante la avalancha de leyes, decretos, órdenes y siglas que se le vienen encima (CCP, ACNEAE, PTI, etc.).